La cuarta jornada del juicio a Daniel Vasilovsky por la desaparición de Benito Sosa y Estela Ríos el 19 de diciembre de 2017 en Arroyo Leyes contó con la declaración de dos vecinos de la zona y de los dos dueños del rancho donde vivía el acusado, en la zona de islas en arroyo Potreros. Los testigos relataron los contactos que tuvieron con Vasilovsky el día de la desaparición de la pareja y el día posterior.
El debate oral y público se desarrolla en la sala 6 de los tribunales santafesinos ante los jueces Sergio Carraro, Octavio Silva y José Luis García Troiano. La Fiscalía sostiene que Vasilovsky mató a la pareja y luego se deshizo de los cuerpos, mientras que la Defensa reclama que el acusado no tuvo intervención en los hechos.
El martes 19
De las declaraciones aportadas por los testigos esta mañana, surge cómo comenzó la búsqueda de Estela y Benito: uno de los vecinos habló con Benito el día antes, y el hombre le dijo que iba a salir a pescar pero iba a volver temprano porque tenía que terminar unos trabajos. "Al mediodía fui a la casa y como no estaban los empecé a llamar por teléfono. Los teléfonos no daban, así que los empezamos a buscar", relató.
Este hombre le preguntó a Vasilovsky si los había visto, y el acusado dijo que no, y manifestó desconocer su paradero. Incluso, ante el comentario de uno de ellos en relación a que a lo mejor los habían asaltado, el acusado le dijo, minimizando la situación: “y que le van a robar, ¿el botecito?”.
Uno de los testigos también refirió que Vasilovsky estaba descompuesto, y que le pidió que le lleve medicación.
El miércoles 20
En relación a la actitud del acusado al día siguiente de la desaparición de Estela y Benito, uno de los dueños de la vivienda donde residía Vasilovsky relató que esa mañana le pidió que lo vaya a buscar y lo lleve hasta la terminal, que iba a viajar a Córdoba “a pasar las fiestas tranquilo”, y que después iba a volver. El testigo sostuvo que fue insistente con los mensajes para que vaya a buscarlo.
Luego de dejar a Vasilovsky en la terminal llamó por teléfono a su socio, el otro propietario de la vivienda en la isla, y juntos fueron a ver cómo había quedado el lugar y a llevarse cosas de valor para evitar que se las roben. Esta persona también declaró, y los testimonios de ambos fueron similares: cuando llegaron la casa estaba abierta, “como un día normal cuando hay gente” y había dos cañas de pescar tiradas en la orilla, “como pescando”; una de las cañas era del acusado, la otra de las cañas era de uno de los dueños del lugar.
Los testigos también se refirieron a los perros que tenía Vasilovsky: uno de ellos tenía la cara hinchada “como si le hubiera picado una víbora” y estaba ensangrentado. Uno de los hombres incluso expresó que “estaba todo ensangrentado, y en la entrada del rancho había una mancha de sangre”. Los peritos que analizaron las muestras de sangre extraídas en el lugar confirmaron que se trataba de sangre humana, si bien no se pudo practicar un análisis de ADN.
Por último, los hombres relataron que a la noche volvieron al lugar convocados por el personal policial, y que en presencia de ellos ingresaron a la casa donde encontraron escondidos en una especie de cielo raso de lona una escopeta con cartuchos, y las cañas de pescar de Estela y Benito. También agregaron que realizaron un recorrido en inmediaciones de la casa donde se encontró un motor de lancha y una caja de herramientas.
Finalmente, uno de ellos sostuvo que primero no pensó que el acusado podía haber tenido participación en el hecho, pero que luego, con la actitud que demostró al día siguiente, empezó a pensar que es posible que haya sido el responsable de la desaparición de la pareja.
Agenda
La producción de la prueba y los testimonios continuarán el lunes. Se espera que presten declaración los instructores de los perros expertos en búsqueda de personas que participaron en el operativo con canes de rastros humanos y de restos cadavéricos.
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