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Policiales juicio | abuso sexual | Santa Rosa de Calchines

Juicio por abuso sexual: un DT de fútbol de Santa Rosa de Calchines enfrenta 20 años de prisión

Oscar Medina enfrenta el juicio acusado del abuso sexual de dos menores de su círculo familiar. La Fiscalía y la querella reclaman 20 años de prisión.

El juicio se realiza en los tribunales de Santa Fe ante los jueces Celeste Minniti, Gustavo Urdiales y Cecilia Labanca; la acusación es sostenida por el fiscal de la Unidad de Violencia de Género, Familiar y Sexual, Roberto Olcese, y por los abogados querellantes Carolina Walker Torres y Matías Pautasso.

En tanto, el acusado es asistido por el abogado defensor particular Daniel Rocca, quien reclamó la absolución por considerar que no pudieron probarse con certeza los hechos investigados. La sentencia se conocerá el lunes 15 de julio a las 12: 30.

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La jueza Celeste Minniti preside el tribunal en el juicio a Medina

La jueza Celeste Minniti preside el tribunal en el juicio a Medina

El juicio

Este viernes se realizaron los alegatos de clausura en el debate. Tanto la Fiscalía como la querella sostuvieron que en el juicio se pudo acreditar con certeza que Medina había abusado de las menores: una de ellas es su sobrina, y la otra es hija de la pareja de su hijo.

La primera en hablar fue la sobrina de Medina; el develamiento se dio en julio de 2021, cuando se había quedado a dormir en la casa de una amiga, y cerca de las dos de la mañana llama a su mamá para que fuera a buscarla: en medio de una crisis de angustia y llanto, la chica, entonces de 16 años, primero relató una ruptura conflictiva con un exnovio y luego agregó que, cuando tenía cinco años, su tío Oscar había abusado de ella, durante varios años.

El 22 de julio de 2021 se radicó la denuncia ante el personal de la Agencia de Investigación de Violencia de Género, Familiar y Sexual del departamento Garay. Los padres de la menor relataron ante los policías que, cuando su hija le contó lo sucedido, no paraba de llorar y pedir perdón, sintiéndose culpable por la situación.

Tres días después, se presenta otra denuncia contra Medina: esta vez, quien se presentó ante las autoridades policiales es la nuera del hombre. Cuando se enteró de la primera denuncia le preguntó a su hija, de 9 años, si alguna vez le había pasado algo con “Cacho”; la niña le contó que el hombre abusaba de ella desde hacía un par de años, dio detalles de los abusos y le dijo: “ahora somos dos, ahora me van a creer”.

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Carolina Walker y Matías Pautasso, abogados querellantes en representación de las denunciantes

Carolina Walker y Matías Pautasso, abogados querellantes en representación de las denunciantes

Las niñas fueron entrevistadas por el Equipo Local de Niñez de Santa Rosa de Calchines, y ante la psicóloga sostuvieron los abusos atribuidos a Medina. Quien más detalles brindó fue la mayor de ellas, y en el informe aportado por la psicóloga se destacó que la joven presentaba indicadores emocionales de abuso sexual infantil, destacando sentimientos de miedo, vergüenza, culpabilización, desprotección y angustia e inhibición social que se trasluce en su resistencia de salir de su casa.

En cuanto a la más pequeña, también relató los hechos ante la psicóloga del Equipo de Niñez, y la profesional marcados indicadores emocionales de abuso sexual, destacándose el miedo, vergüenza, culpabilización sentimientos de desprotección y angustia.

Sólo la mayor de ellas prestó declaración en Cámara Gesell, un mes después de radicada la denuncia. En los alegatos, la abogada querellante manifestó que “La Cámara Gesell ha sido sumamente clara y detallada. Logró dar un relato coherente y sin fisuras, dando detalles, lugares, tiempos de ocurrencia, sensaciones. La niña no ha dejado ningún lugar a dudas del horror, degradación y dolor que los hechos de abuso y corrupción provocaron en ella”.

En cuanto a la más pequeña, no quiso volver a hablar tras su primera declaración y sostuvo que sólo había hablado porque primero lo había hecho la otra joven. Hace poco, la mamá encontró una carta en la habitación de la menor, escrita de puño y letra: “En esa carta vemos el profundo sentimiento de dolor, de soledad, de retraimiento, expresando su imposibilidad de hablar con las personas de lo que le ocurrió, sostiene haber sido violada, aunque no da detalles de los abusos, pero sí del daño emocional evidente existente en ella”, repasó Walker Torres en su alegato.

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"Yo sólo quería jugar a las cartas con mi tío"

Al finalizar la producción de prueba en el juicio, la sobrina del acusado, que hoy tiene 19 años, se presentó ante el tribunal del juicio y leyó una carta que se publica textual a continuación, con consentimiento de su autora:

"En un principio, el proceso no fue fácil, hablar no fue fácil. Contar una verdad que conllevó sus consecuencias, no es nada fácil. Hoy tengo la valentía suficiente para enfrentar a un perverso. ¿Quién es un perverso? Alguien malo que causa daño intencionadamente. Un perverso que se mostró por mucho tiempo como una persona buena ante su familia y conocidos, pero que a sus espaldas abusaba de su propia sobrina. Y quién sabe de cuantas más...

El después de hablar, de romper con una realidad que NO era, llevo a una serie de secuencias, como escraches e insultos, de alguien (y la única persona) que no me creyó. Esta mujer quien también hizo público con total libertad lo que yo supe contar en cámara Gesell. La cual espero tengan en cuenta para su castigo.

Tuve sentimientos de enojo, impotencia y decepción. Todo en este proceso muy largo. Por eso es que espero una justicia digna, por mí, por M. y por todos quiénes en su momento confiaron en esta persona.

Me gustaría pedir más, porque cuando se trata de perversos una espera que mueran en la cárcel, pero como fue siempre "si no hay tantas pruebas es menos creíble".

Pido 20 años. 20 años, no menos, por el daño que causó. 20 años, por las infancias que arruinó. 20 años, por la inocencia y confianza de quien lo apreciaba, porque abusó de eso. 20 años, por su propia familia que confiaba en él cuando le dejaban a cargo a niñas. 20 años, por la tranquilidad y paz de saber que está donde le corresponde.

Para finalizar, lo que pasó fue una parte de mí, pero no se trata de mi vida entera. No es quien soy, pero hoy estoy acá por la niña que fui que solo quería jugar a las cartas con su tío".