La evaluación de la salud mental estuvo a cargo de dos testigos técnicos que fueron citados por los fiscales del caso Ana Laura Gioria y Estanislao Giavedoni. Se trata de los psicólogos María Alejandra Reynoso y Matías Tabini, ambos con amplia trayectoria en el fuero penal santafesino.
La primera, fue quien entrevistó a Kunz en la Comisaría 14, unas horas después del ataque en la ruta 1, el 19 de agosto de aquel año; mientras que Tabeni lo hizo un mes después, en tribunales, cuando el excadete ya se encontraba detenido con prisión preventiva en el marco de la causa.
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En lo que respecta a Reynoso, la especialista en salud mental reveló que el excadete se encontraba exaltado y eufórico y su discurso estaba “organizado y coherente” y en contextuado en “tiempo y lugar”. Además, resaltó que tenía una actitud manipuladora, en el sentido de querer controlar la situación.
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La combi en la que iban los cadetes pertenecía al chofer asesinado por Kunz.
Maiquel Torcatt/ Aire Digital
La psicóloga destacó también a lo largo de la entrevista que notó en Kunz “ideas reinvindicativas” al entender que el hoy imputado vivió o padeció un daño y en función de eso, surgieron conductas para reivindicar o restaurar el perjuicio vivido de alguna manera.
La invocación a San Martín
Reynoso reveló, por otro lado, que de la entrevista surgió que el joven oriundo de Humboltd se llamaba Martín por haber justamente nacido el día en que el general José de San Martín murió y que, en base a ello, adoptó el respeto por la patria y sus próceres.
La especialista consideró que ese respeto por los signos patrios lo llevó a querer ingresar al Liceo Militar de Santa Fe, en donde rápidamente adoptó los códigos internos, en donde los que recién se inician son inferiores y, a medidas que pasan de años, se transforman en superiores.
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Kunz, al momento de su detención en la Comisaría 14 de San José del Rincón.
Sin embargo, algo lo llevó a creer que al liceo le faltaba orden. “Él decía que los chicos (de cursos menores) no estudiaban bien, no sabían el himno”, recordó la psicóloga. “Así es como empezó a tener rispideces con algunos de sus compañeros”, acotó.
Otra entrevista
En la jornada de este jueves declaró también el psicólogo que integra el equipo multidisciplinario de la Policía Científica de la Policía de Investigaciones (PDI), Matías Tabeni, que entrevistó a Kunz un mes después del ataque a los cadetes.
En su entrevista, realizada en tribunales, el especialista detectó que el imputado en ese entonces tenía un discurso ordenado y no tenía alteraciones psíquicas. Además, comprendía por qué se lo acusaba en la Justicia.
Remarcó además (ante la consulta de Fiscalía) que el excadete fue consultado en su momento por si se arrepentía por lo ocurrido y este le dijo en principio que sí, pero luego cambió de actitud y aseguró que no.
Por último, recordó que Kunz le dijo que había matado a una persona que no conocía porque necesitaba atacar a un grupo de personas que calificó como “inmorales y que tenían dinero”.
Claves del juicio
- El juicio continuará el viernes próximo con más testigos y se estima que pueda declarar la madre del imputado.
- El debate se da ante un tribunal conformado por los jueces Pablo Ruiz Steger, Celeste Minniti y Lisandro Aguirre.
- La acusación está a cargo de los fiscales Ana Laura Gioria y Estanislao Giavedoni; que junto con los querellantes Mariana Oroño (en representación de los cadetes víctimas) y Daniel Recamán (por el fallecido Rubén Walesberg) piden la pena de prisión perpetua.
- Kunz, que presencia el debate desde la cárcel de Coronda, se encuentra acusado de haber cometido un homicidio criminis causa; cuatro tentativas de homicidio; y privación ilegítima de la libertad.
- El hecho por el cual es juzgado ocurrió el 19 de agosto del 2022, cuando en horas del mediodía, fuera de una panadería de la ruta 1 (kilómetro 0,5) abordó un transporte que trasladaba a un grupo de cadetes del Liceo Militar hasta San Javier. En medio de la secuencia, mató a Ruben Walesberg, el chofer de la combi, y luego apuñaló al resto a cuatro liceístas. Seguidamente, obligó a una de las víctimas a conducir el utilitario por seis kilómetros hasta ser interceptados por la policía en ruta 1 y Bomsembiante.