“Siempre hay dilemas éticos”, le explica Reiner, un extravagante jefe narco, a su abogado, que participará “por única vez” en una operación de tráfico de cocaína desde México a Estados Unidos. Reiner le advierte con naturalidad y una sonrisa socarrona, según acentúa en el guión de "El consejero" el escritor Cormac McCarthy, que “no existe una sola vez, sino que estás fuera o dentro”.
La novela que Ridley Scott llevó al cine en 2013 fue un fiasco, no sólo porque muy pocos fueron a ver al cine la película que en Argentina se conoció con el nombre de "El abogado del crimen", sino también porque la crítica la destrozó a pesar de tener un elenco de lujo. Pero el film y el pequeño libro que editó Mondadori tuvieron su nicho de éxito entre los abogados, porque la novela bucea en esa frontera, en la que no existen límites difusos entre las actividades legales e ilegales, sino esa categoría del “adentro y afuera”, como dice el personaje que interpreta Javier Bardem. El dilema ético puede servir de discusión entre los letrados, pero no dentro de la mafia.
El caso del abogado Claudio Tavella, según la imputación que ampliaron esta semana los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery, parece estar a tono con la anécdota que plantea el personaje interpretado por Michael Fassbender.
El letrado rosarino está acusado desde diciembre pasado de integrar una asociación ilícita junto a su cliente Esteban Alvarado, uno de los narcos más importantes de Rosario, quien a su vez está complicado en dos frentes: en el fuero provincial está imputado por el homicidio del prestamista Lucio Maldonado, entre otras cosas, y en el federal se lo acusó de narcotráfico por traficar 493 kilos a Río Negro.
En este segundo capítulo, los fiscales imputaron esta semana al abogado, que se encuentra detenido en la cárcel de Piñero, de lavado de dinero.
Cuando desplegaron la acusación, los fiscales argumentaron que Tavella "usufructuó ilegalmente el título y cargo de abogado para acceder a información y manipular bienes y recursos en pos de la obtención de beneficios lícitos e ilícitos para la asociación ilícita", liderada por Alvarado. El histórico abogado de este narco pasó de estar frente al estrado ejerciendo la defensa al banquillo de los acusados.
Según los fiscales, Tavella se “excedió en el ejercicio de la defensa técnica de las personas que el imputado afirmaba defender. A sabiendas de la existencia y funcionamiento de la asociación ilícita, prestó sus servicios de asesoramiento y apoyo para la continuación de la misma oficiando como un soporte estable de dicha estructura criminal y cuyos aportes sirvieron para concreción de eventos lícitos, ilícitos y delictivos de la organización, y fueron prestados tanto para hechos pasados como para eventos futuros a su aporte".
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Se acusa al abogado Tavella de haber ofrecido sobornos varias veces a personal policial asignado a investigar a Alvarado, con el fin de hacerlos desistir de esa misión, aún cuando su cliente estaba prófugo. Otro caso que sirve como ejemplo es cuando Jorge Laferrara, uno de los miembros de la banda, llegó herido al Hospital Clemente Álvarez y Alvarado envió a Tavella con la misión de sobornar a los empleados para que no registraran al paciente con su nombre, porque de esa manera se iba a saber que tenía pedido de captura.
En este segundo capítulo, los fiscales imputaron esta semana al abogado, que se encuentra detenido en la cárcel de Piñero, de lavado de dinero. Señalan que Tavella no poseía la capacidad económica para comprar un terreno en Coronel Bogado por 1.100.000 mil pesos, cuando el lote está tasado por Catrastro en 5.443.262 pesos.
A Tavella ese terreno se lo vendió un hombre ligado al rugby, quien a su vez lo había pagado antes, el 20 de agosto de 2014, 950.000 pesos.
La clave de la conexión de Tavella, el terreno y Alvarado está, de acuerdo a la imputación, en los mensajes de Telegram que envió el líder de la banda, confiado de que nunca nadie iba a poder obtenerlos.
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En dos mensajes de voz enviados por esa aplicación de mensajería, que fueron recuperados por una empresa israelí en Estados Unidos, Alvarado dice que "Y sí, está de vacaciones. Ahora cuando viene voy a hablar, pero ya está aprobado eso...pero eso está todo ante la ley, y Claudio (Tavella) tiene cómo lo adquirió a todo eso; eso no corre peligro". En el segundo mensaje, Alvarado, que habla como un bróker inmobiliario, dice: "Y apenas salga para escriturar le pongo la escritura a nombre de él (Tavella). Que se quede tranquilo. La pongo a la venta y vemos".
La jueza María Melania Carrera dictó la prórroga de la prisión preventiva de Tavella hasta la audiencia preliminar del juicio.
En diciembre pasado, el abogado se defendió por los medios al plantear: "Se me imputa formar parte de una asociación ilícita por el sólo hecho de ser abogado, de ejercer mi profesión, utilizando evidencias inexistentes o falsas". "Con evidencias totalmente absurdas solicitaron en distintas oportunidades mi prisión preventiva", expresó el penalista.
En los tribunales creen que este caso puede transformarse en una causa testigo que demarcará el territorio a muchos letrados que desdibujaron en el ejercicio de la defensa técnica y saltaron el alambrado, como se dice en la jerga. Como ya pasó en otros países, la diversificación de la actividad del narcotráfico y el crimen organizado, y sobre todo el poder económico que acumula y mueve, desdibuja no sólo el rol de los abogados sino también de otros actores del Estado, fundamentalmente los policías, algo que aparece también en la causa de Alvarado.
El caso de Tavella será tratado y analizado en el Tribunal de Ética del Colegio de Abogados de Rosario, que envió un oficio para pedir copias de la causa al Ministerio Público de la Acusación para analizar la situación del letrado que durante 15 años fue defensor de Alvarado.
Miguel Ángel Talvo, presidente del Tribunal de Ética, señaló -en diálogo con Aire de Santa Fe- que “el caso de Tavella va a ser analizado y se evaluará si será juzgará por cometer una falta ética”. El letrado enumeró que “las sanciones van desde un apercibimiento hasta la suspensión - por el plazo máximo de un año- y la cancelación de la matrícula”.
Talvo evitó hablar del caso particular de Tavella, porque será el propio tribunal el que deberá tomar una decisión sobre su futuro profesional, pero argumentó que el ejercicio de la defensa “es muy difícil cuando hay una delgada línea que separa al cliente del profesional”. “Entre los abogados decimos que el escritorio es la barrera que separa a ambos y nunca hay que saltarla”, explicó Talvo, que cita a varios juristas, entre ellos al ex juez de la Corte Suprema Carlos Faith, para señalar que “la ética está por encima de la propia formación técnica. Es la base de todo para el ejercicio de la profesión”.
Talvo advierte que “la cuestión ética comenzó a ganar espacio en los últimos tiempos en el ámbito universitario, donde comenzó a ser algo prioritario, después de muchos años de ser un tema raleado”. “El momento más difícil del abogado es cuando debe aceptar o no un caso. Tiene la libertad para decir “no” si hay un planteo de un cliente en el que se desdibuja su rol de la defensa. Su papel, entre otras cosas, es garantizar el cumplimiento de las normas y evitar que su defendido quede solo frente al Estado”, apunta.
Para opinar sobre el tema, el penalista Gustavo Feldman considera que “el abogado es la figura infaltable en todo proceso y en todo 'el' proceso que se desencadena producido el hecho presuntamente delictual. Los abogados también vivimos de la producción del fenómeno social llamado delito; y el rol que nos toca será de tal o cual manera dependiendo de cómo se lo ejerza. La profesión de abogado es tan noble que permite que alguien honorable defienda a alguien que no es honorable”.
Otro caso similar que tiene puntos de contacto con el rol de Tavella es el del abogado penalista Marcos Cella, que en diciembre de 2018 fue condenado en un juicio abreviado a tres años de prisión condicional.
“No se puede estigmatizar ni condenar a alguien por hacer su trabajo siempre que la forma y la sustancia de ese trabajo sea legal. El trabajo del abogado, penalista, es defender personas sospechadas de cometer delitos; muchas veces verdaderos delincuentes. Algunos abogados podrán vivir “del delito” pero esto no significa que hayan participado en cometerlo”, agrega.
Otro caso similar que tiene puntos de contacto con el rol de Tavella es el del abogado penalista Marcos Cella, que en diciembre de 2018 fue condenado en un juicio abreviado a tres años de prisión condicional. Hace casi tres años, el letrado fue detenido en el marco de una causa por el asesinato de una chica de 16 años.
Si bien admitió haber pospuesto una rueda de reconocimiento que podía complicar la situación procesal de su cliente, el acuerdo descarta que haya actuado con conocimiento de que eso derivaría en el atentado que terminó con la vida de Lorena Ojeda tras un ataque perpetrado el 16 de diciembre de 2016 en Vera Mujica al 2.900.
La charla con Rubén Ariel Segovia –que luego fue asesinado en el penal de Coronda- hablaba de hacer “desaparecer” a Brisa, la hermana de la víctima que murió el 21 de enero siguiente. La joven era testigo fundamental para esclarecer el homicidio de su pareja Jonathan Rosales en el marco de la disputa interna en la barra brava de Newell’s. Las partes resolvieron que el defensor es responsable de obstaculizar el funcionamiento de la Justicia y facilitar el accionar violento de la banda de “Tubi”, pero no del asesinato de la menor. En este caso, el Tribunal de Ética del Colegio de Abogados no intervino. La condena contra Cella implicó la obligación de estar cuatro años sin ejercer la profesión.
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