La reciente condena a Juan Manuel Ruffino y Andrés AKaipl, como participes del homicidio del empresario Hugo Oldan i, ocurrido en 2020 tras un asalto en la galería Rivadavia, le puso fin a una de las causas más emblemáticas y controvertidas que tuvo la ciudad de Santa Fe en los últimos años. Sin embargo, pese a que la Fiscalía logró acreditar su hipótesis del caso, el juicio dejó una serie de cabos sueltos que giran en torno a un interrogante: quién fue el cerebro del golpe delictivo. Tal pregunta no encontró respuesta durante las nueve jornadas testimoniales que tuvo el juicio y en el cual pasaron civiles, peritos e investigadores de la Agencia de Investigación Criminal como del Organismo de Investigaciones (dependiente del Ministerio Público de la Acusación).
De igual manera, el debate sacó a relucir ciertas pistas e indicios que involucran a por lo menos dos personas que estuvieron al tanto de lo ocurrido durante la tarde del 11 de febrero del 2020, cuando entre las 17.45 y las 18 de aquel día, Hugo Oldani murió tras recibir un disparo en el marco de un asalto protagonizado por Bruno Figueroa, Agustina González y Brian Damiani, el "campana".
Una de esas pistas conduce al hombre que estaba junto a Andrés Kaipl en el auto Fiat Palio Fire que escoltó al Toyota Corolla, en el cual Ruffino trasladó a los tres jóvenes que entraron a la galería Rivadavia. La identidad de dicho acompañante fue aportada por el propio Kaipl, quien aclaró (tanto en el inicio de la causa como en el juicio) que aquel día del crimen realizaba cobranzas para un prestamista al cual conoció en su rol de relacionista público de un boliche de la ruta 168. De hecho, justificó su presencia en el lugar, ya que dijo que aquella tarde tenía que encontrarse con Damiani porque este debía saldar una deuda por un préstamo informal que había adquirido.
Sin embargo, pese a que Kaipl indicó con quien se encontraba al momento del asalto fatal a Oldani, ninguna de las pruebas expuestas en el juicio logró esclarecer quien se encontraba en el asiento del acompañante del auto.
"¿Será por lo de febrero?"
Otra de las pistas que apunta a quien pudo haber estado involucrado con el caso Oldani, pero nunca quedó ligado a la causa, fue el contacto “Martín Pato” con el cual Kaipl se comunicó durante los días previos a su detención en su casa de Regis Martínez al 3000, el 27 de diciembre del 2020.
De los peritajes realizados por el Organismo de Investigaciones, surge que Kaipl, dos días antes de ser allanado por los investigadores, le envió mensajes a "Martin Pato" y le avisó que tenía cerca de su casa móviles policiales que dependían de la Fiscalía. “¿Será por lo de febrero?”, le preguntó tal contacto en un mensaje -que para la Fiscalía hizo alusión a lo ocurrido con Oldani, el 11 de febrero del 2020-. Inclusive, le recriminó no haber sacado los vidrios polarizados del automóvil, a lo que Kaipl le respondió que si ya tenían la patente del coche no tenía sentido hacer tal cambio.
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Al día siguiente de ese mensaje, Martín Pato volvió a escribirle a Kaipl y le preguntó si tenía alguna novedad. “Me dejaste preocupado”, le dijo aquel contacto por medio de un audio de voz que fue leído en una audiencia del juicio y donde además se destacaron otros mensajes que incriminaron al relacionista público y el tal "Martín Pato" con hechos delictivos ocurridos en Santa Fe. Como, por ejemplo, uno que tuvo lugar en San Jerónimo y Moreno, en donde -según los mensajes peritados- Kaipl habría hecho inteligencia fuera de la vivienda a la espera de que saliera uno de sus ocupantes para que luego un grupo de ladrones ingrese y se alce de un botín de dinero.
Duras condenas
Tanto Ruffino como Kaipl fueron recientemente condenados a penas de prisión perpetua y 22 años de prisión por haber formado parte de la trama delictiva que terminó con Hugo Oldani muerto tras recibir un disparo en el marco de un asalto ocurrido en el interior de la galería Rivadavia.
En el caso de Ruffino, el tribunal presidido por la jueza Celeste Minniti consideró que fue "participe principal", ya que durante las nueve jornadas de juicio se comprobó que fue quien trasladó a los tres jóvenes que entraron a la galería en su Toyota Corolla y que luego los llevó hasta una vivienda rural de Monseñor Rodríguez y Circunvalación para que luego los busque Kaipl y otro hombre en el auto Fiat Palio Fire oscuro.
En lo que respecta a Kaipl, los jueces consideraron que fue "partícipe secundario" tras entender que fue quien realizó las tareas de inteligencia previas al atraco (a partir de un impacto de antena del celular que lo ubicó en la zona de la galería) y además escoltó el auto de Ruffino durante la franja horaria en que ocurrió el crimen del empresario santafesino.
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