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El acusado por el femicidio de Ramona López estuvo en la casa el día del crimen

La hija de la víctima declaró en el juicio que se le sigue a Jonatán Rivero. Ella y otro testigo admitieron que la madrugada en que fue asesinada Ramona, el principal sospechoso estuvo en el domicilio.

Dos testigos que declararon en el juicio que se le sigue a Jonatán Rivero, acusado por los femicidios de Sandra Ojeda y de Ramona López sostuvieron que el acusado estuvo en la vivienda de Ramona el día del crimen. La hija de la mujer y un amigo de ella dieron detalles de cómo fueron las últimas horas de vida de la víctima en la segunda jornada del debate que se desarrolla en la sala 1 de los tribunales santafesinos.

La acusación es llevada adelante por las fiscales de la Unidad de Violencia de Género, Familiar y Sexual Alejandra Del Río Ayala y Celeste Minniti; en tanto, Rivero cuenta con la representación de las defensoras públicas Betina Dongo y Silvina Corvalán. El juicio está a cargo del tribunal conformado por los jueces Rosana Carrara, Sergio Carraro y Pablo Ruiz Staiger.

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El juicio se desarrolla en la sala 1 de los tribunales santafesinos

El juicio se desarrolla en la sala 1 de los tribunales santafesinos

Un viejo conocido

Para la declaración de la hija de Ramona López la Fiscalía solicitó que Rivero sea retirado de la sala y pueda seguir la declaración desde otro sector, debido al estado de vulnerabilidad de la testigo, una mujer que es trabajadora sexual desde los 11 años, que no sabe leer ni escribir y que además es conocida del acusado.

La mujer explicó que conoció a Rivero a través de quien era su pareja tiempo atrás; años después, volvió a encontrarse con él. La madrugada del 17 de noviembre de 2018, la mujer y Rivero se encontraron en la calle y ella lo invitó a su casa, la casa ubicada en Risso al 3400 donde vivía con su mamá.

Llegaron a la madrugada, pasadas las 3, saludó a su madre, le dijo que estaba acompañada y arrimó la puerta del dormitorio. Poco después llegó un amigo, se quedó un rato con ellos en la casa, se sacaron una selfie con el teléfono celular del visitante y después invitó a la hija de Ramona a ir al cumpleaños de una amiga.

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Sergio Carraro, Rosana Carrara y Pablo Ruiz Staiger, los jueces que conforman el tribunal

Sergio Carraro, Rosana Carrara y Pablo Ruiz Staiger, los jueces que conforman el tribunal

El hombre también declaró en el juicio este lunes, y su declaración fue coincidente con el testimonio aportado minutos antes por la hija de Ramona. Ambos explicaron que salieron de la casa cuando ya había amanecido, cerca de las 7:30, que ellos se subieron a la moto del joven y que Rivero se fue caminando. Luego, otro testigo declaró que una vez que el grupo abandonó la vivienda, Rivero volvió a ingresar.

La casa de Ramona y su hija era una vivienda precaria, sin grandes medidas de seguridad. La mujer explicó que trababa la puerta con un palo, y que podía abrirse empujando sin mayor oposición. La testigo sostuvo que volvió a la casa cerca de las 16 y que le llamo la atención ver todo cerrado; entró a la vivienda y empezó a saludar y hablarle a su mamá como hacía de manera habitual cuando llegaba a la casa.

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Ramona yacía sin vida en el piso del dormitorio, donde estaba todo revuelto, muy desordenado, y con rastros de sangre por todos lados. La hija la encontró cuando fue a abrir la ventana y pensó que a su mamá se le había bajado la presión y se había desmayado; luego, vio que tenía sangre en la entrepierna y golpes en la cabeza: “me quedé en shock y le pedí a un vecino que llame a la ambulancia, para mí estaba desmayada”, sostuvo.

Golpes y abuso

Este lunes también declararon peritos y profesionales que trabajaron en el caso. Los médicos policiales que revisaron el cuerpo de la víctima, tanto en la escena del crimen como en la mesa de autopsia, explicaron que Ramona falleció por múltiples golpes en el cráneo, y que había sido víctima del ataque sexual conocido como “empalamiento”, que fue cometido previo a su muerte.

También declararon los peritos planimétricos, de huellas y rastros y fotógrafos, quienes precisaron las evidencias secuestradas en la vivienda: prendas de vestir, una maza de hierro, un palo de escoba tipo bastón, un preservativo con líquido seminal y rastros de sangre en el colchón y las sábanas y en el piso del dormitorio.