Un changarín santafesino de 35 años identificado como Jonatan Rivero comenzó a ser juzgado como autor de dos femicidios sexuales y un abuso sexual ocurridos en 2014 y 2018. El juicio se realiza en la sala 1 de los tribunales de Santa Fe ante los jueces Rosana Carrara (presidenta), Sergio Carraro y Pablo Ruiz Staiger.
La acusación es comandada por las fiscales de la Unidad de Violencia de Género, Familiar y Sexual Alejandra Del Río Ayala y Celeste Minniti, quienes pretenden la prisión perpetua del acusado; en tanto, Rivero cuenta con la representación de las defensoras públicas Betina Dongo y Silvina Corvalán y adelantaron que solicitarán que sea absuelto de culpa y cargo.
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Asesino sexual
“Un asesino sexual es quien se motiva en la lujuria de matar a una mujer”, sostuvo la fiscal Alejandra Del Río Ayala en su alegato de apertura. Rivero fue acusado de ser autor de los femicidios de Sandra Ojeda, cometido en diciembre de 2014 y de Ramona López, perpetrado en noviembre de 2018; además se lo acusó de haber abusado sexualmente de una trabajadora sexual y de haberle robado dinero bajo amenaza con un arma blanca.
“Son hechos con un denominador común: violencia contra mujeres vulnerables, factor necesario para que Rivero haya cometido estos crímenes sexuales”, manifestó Del Río Ayala.
La Fiscalía adelantó en sus alegatos que con la declaración de los 50 testigos que pasarán por el debate se podrá comprobar sin duda que Rivero fue el autor de los hechos investigados, y solicitaron que sea condenado a prisión perpetua por el femicidio sexual de Sandra Ojeda, por el femicidio sexual en concurso real con abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de Ramona López, de quien abusó antes de quitarle la vida, y por el abuso sexual con acceso carnal calificado y robo simple en perjuicio de la mujer identificada como F.R.
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A su turno, las defensoras rechazaron la acusación de la Fiscalía, la calificación legal, el sustento fáctico y la pena solicitada: “no se va a alcanzar el grado de certeza necesario para condenar a Rivero, los testimonios no van a acreditar la hipótesis fiscal y con los testigos de descargo se deberá absolver a Rivero por ser inocente, o en su defecto por el beneficio de la duda”, sostuvieron las defensoras.
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Tres versiones
Durante la primera jornada del juicio declararon los policías que primero tomaron conocimiento del crimen de Sandra Ojeda: la joven fue asesinada en un descampado de la zona norte, en Camino Viejo a Esperanza, el 5 de diciembre de 2014. El primer testigo fue el agente que se encontraba en el destacamento de Acería cuando Rivero golpeó la puerta cerca de las 2:30 de la mañana.
El testigo sostuvo que Rivero le comentó que había sido interceptado en la calle por tres hombres armados a bordo de un Ford Falcon, y que dentro del vehículo se encontraba una chica amordazada; agregó que fueron hasta un descampado y que allí lo obligaron a abusar de ella. Sin embargo, él se negó, forcejeó con los masculinos y logró huir a buscar ayuda.
El agente del destacamento solicitó colaboración a los policías de la subcomisaría 12. Uno de los oficiales que se encontraba en la dependencia y fue hasta el destacamento de Acería y habló con Rivero; en su testimonio, el agente sostuvo que Rivero cambió por lo menos dos veces de declaración: una vez dijo que iba caminando a comprar cerveza y otra vez dijo que iba en bicicleta a comprar cigarrillos cuando fue interceptado por el Falcon.
El testigo recordó que Rivero se contradecía: dijo que había forcejeado con los captores, y luego dijo que se había quedado en el lugar. El agente agregó que cuando se subieron al móvil para ir hasta el descampado, advirtió que Rivero tenía una mordedura en el brazo, y cuando estaban llegando al lugar expresó: ¡no, la prendieron fuego!.
Luego declaró una policía que se encontraba patrullando la zona norte de la ciudad y fueron comisionados por la central de emergencias 911 al lugar del hecho. La oficial habló con Rivero en el lugar, y sostuvo que relató que había salido a comprar leche para su hija porque lloraba, cuando fue interceptado por dos hombres en un auto donde iba amordazada una joven.
“En todo momento me decía que él no le había hecho nada a la chica”, recordó la testigo. Agregó que le llamó la atención el lugar donde estaba el cuerpo incinerado de la joven porque “parecía armado, el pasto estaba cortado”, explicó. Finalmente la oficial recordó que Rivero tenía sangre en el rostro, una mordedura en el brazo, aliento etílico y un fuerte olor a perfume de hombre: “como si se hubiera echado el frasco completo”, sostuvo.
Por último declaró un policía de la división Homicidios, quien trasladó a Rivero hasta la sede de la división donde se entabló comunicación con la fiscal de homicidios en turno, Cristina Ferraro, y se dispuso la detención de Rivero. El agente expresó que “de forma espontánea manifestó que él había tenido intervención en el hecho porque le debía dinero a los hombres que lo amenazaron, pero que sólo retuvo a la chica mientras era abusada”.
Agenda
La ronda de testigos continuará el viernes y durante la semana del 4 al 8 de julio. Se espera que la sentencia se de a conocer el último día hábil previo al inicio de la feria judicial, fijado para el 9 de julio.
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