Los dos santafesinos que integraron la banda que este año secuestró a un muchacho en la puerta de su casa del barrio Siete Jefes, deberán sentarse en el banquillo de los acusados del Tribunal Oral Federal de Santa Fe tras ser elevada a juicio la causa que los mantiene detenidos con prisión preventiva.
Se trata de Hugo Edgardo Soto (48) y Rodolfo Ariel Quiroga (34), quienes se encuentran imputados de haber privado de su libertad a un hombre identificado como Gastón Cabrera en la puerta de su casa de Maipú y su intersección con Laprida, durante la mañana del 22 de febrero pasado.
Ambos llegarán al futuro debate procesados por “secuestro extorsivo agravado por la intervención de tres o más personas”, luego de una investigación encabezada por el fiscal federal Walter Rodríguez y que fue delegada en su momento a los investigadores del área Operativa de la Agencia de Investigación Criminal del departamento La Capital.
Por el caso, restan además ser identificados -y probablemente detenidos- otros tres hombres que participaron de la logística del secuestro y que fueron quienes abordaron a Cabrera cuando este se encontraba a bordo de su automóvil en la puerta de su casa mientras esperaba a su pareja para ir al trabajo.
Privado de su libertad
La historia se retrotrae a las 6.49 del 22 de febrero, cuando una furgoneta Fiat Fiorino blanca (con un faro izquierdo quemado y guardabarros delantero chocado) que era conducida por Quiroga estacionó en Chacabuco y Laprida. De adentro del vehículo descendieron tres robustos hombres que caminaron hasta Laprida.
Luego, a las 6.52, cruzaron de vereda y lentamente se dirigieron hacia un Peugeot 307 negro en el que se encontraba Cabrera. Allí lo redujeron a punta de pistola y mediante amenazas lo obligaron a pasarse al asiento trasero para luego escapar de la escena del hecho, por calle Laprida hacia el sur.
Diez minutos después, los secuestradores se comunicaron con la pareja de Cabrera y comenzaron a exigirle de manera amenazante e intimidatoria que entregue un total de 200 mil dólares a cambio de liberar a su marido. Luego cortaron la comunicación y al rato volvieron a llamar.
“Juntaste ya la guita, quien es el que está afuera de tu casa, el auto blanco, no me tomes de boludo, no estamos para joda, estamos pendiente”, le dijeron y volvieron a exigirle la suma de dinero, a lo que la esposa de la víctima, en medio de los nervios, le aclaró que solo había juntado 10 mil dólares. “Que me estas tomando de boludo, no estamos ni cerca”, respondió uno de los secuestradores, mientras que en otra llamada le advirtió: “Para mí es más fácil matarlo y tirarlo dentro de una bolsa que seguir con esto”.
La entrega
La secuencia continuó igual durante por lo menos dos horas. Hasta que a las 9.25, uno de los secuestradores volvió a llamar a la pareja de Cabrera y le indicó que coloque el dinero en una mochila y que mantuviera la línea telefónica abierta para recibir instrucciones en torno al lugar en el que se debía hacer entrega del mismo y el cual fue en inmediaciones de la Ex Estación Belgrano. Para ese entonces, los investigadores de la Agencia de Investigación Criminal ya estaban al tanto de lo ocurrido y se acercaron -encubiertos- hasta el lugar pautado y detuvieron a Hugo Edgardo Soto, quien fue a cobrar el pago del "rescate".
Tras la entrega del dinero, uno de los secuestradores le dijo a la esposa de la víctima que vuelva por Vélez Sarsfield hasta Castellanos y que ahí encontraría a su marido. Sin embargo, tras la detención de Soto, un secuestrador se comunicó nuevamente y con total vehemencia le gritó: “Hija de puta, llamaste a la cana, está la cana por todos lados; hija de re mil putas, me agarraron no lo encontras más”.
Frustrado el pago del rescate y con un fuerte operativo policial por la ciudad, Cabrera fue liberado por sus captores en Naciones Unidas y Pasaje Mitre. “Quédate acá no te muevas del auto, ahí nos pasan a buscar”, le dijeron antes de subirse a otro coche y dejarlo maniatado en el asiento trasero.
Captura
Liberado Cabrera y detenido el cobrador del frustrado rescate, la detención de Rodolfo Ariel Quiroga, el cerebro del plan, cayó por su propio peso. La misma tuvo lugar en su casa, cuando policías de la AIC allanaron el domicilio en busca de pistas, un día después del secuestro.
Aquel procedimiento tuvo lugar en una vivienda de Necochea al 2700 en donde los investigadores hallaron una caja con guantes de látex, por lo que se estima que los secuestradores se colocaron en sus manos esos elementos para evitar dejar huellas dactilares. En el allanamiento también fue hallada la camioneta que trasladó a los tres hombres que privaron de su libertad a Cabrera. Se trata de la Fiat Fiorino blanca, que el día del secuestro, descargó a los raptores que abordaron a la víctima en Maipú y Laprida.
Tanto Quiroga como Soto, fueron indagados con posterioridad en la Fiscalía y unas semanas después, el 7 de marzo, el entonces juez Marcelo Bailaque (que se encontraba a cargo del Juzgado federal N°2) los procesó por secuestro extorsivo agravado por la intervención de tres o más personas” y dictó la prisión preventiva.
A cinco meses de aquella resolución, el fiscal Rodríguez dio por clausurada la investigación y elevó a juicio la causa que aún aguarda identificar y encontrar a los tres hombres que abordaron a la víctima y lo mantuvieron privado de su libertad en su automóvil durante más de tres horas.
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