Este lunes, Hugo Blanco, fue condenado a prisión perpetua por ser el autor del doble femicidio cometido en una vivienda de barrio Punta Norte en mayo de 2019, en el que asesinaron a Verónica y su hija Valentina. La decisión fue tomada por unanimidad por Octavio Silva y Pablo Ruiz Steiger, y el conjuez Néstor Pereyra.
El juicio se desarrolló en la sala 6 de los tribunales santafesinos y la sentencia se conoció este lunes. La acusación contra Blanco fue sostenida por los fiscales de la Unidad de Homicidios, Estanislao Giavedoni y Andrés Marchi, y por las abogadas querellantes del Centro de Asistencia Judicial a la Víctima, Laura Gerard y Vivian Galeano, quienes representaron a Nicole Ramírez, hija de Verónica y hermana de Valentina. En tanto, Hugo Blanco contó con la defensa del abogado Javier Casco, del Servicio Público de Defensa Penal.
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Elementos contundentes
En diálogo con AIRE, el fiscal Giavedoni indicó que desde la fiscalía están conformes con la decisión de los jueves. "Desde el inicio de la investigación se pudieron ver pruebas que lograron determinar la autoría de Blanco", expresó y agregó que hubo "elementos contundentes", como por ejemplo, la información de ADN.
Por su parte, Marchi, que también participó de la investigación, explicó que hubo dos líneas que los conducían a tenerlo como responsable penal de los hechos. "Una de ellas son las innumerables oportunidades y formas en las que se autoincriminó. Lo hizo con su cuñado, con su hermana, el personal policial y por escrito", aclaró. "También teníamos pruebas objetivas", dijo.
Audio ► La palabra de los fiscales desde el móvil de AIRE
Video ► El presidente del tribunal, Octavio Silva, lee la sentencia arribada por unanimidad
El juicio
El juicio oral y público a Hugo Blanco contó con la presencia permanente de los familiares de las víctimas. En los alegatos de clausura los fiscales remarcaron que la prueba producida en el debate permitió demostrar que Blanco fue el autor de los ataques mortales a Verónica y a su hija Valentina; además sostuvieron que las agresiones se circunscribieron en un contexto de violencia de género, basada en una relación de pareja desigual con Verónica, que alcanzaba a la pequeña Valentina.
Los fiscales sostuvieron que los testimonios, los informes y los registros fotográficos y fílmicos recabados en la investigación permiten comprobar la hipótesis fiscal. Los acusadores hicieron especial hincapié en las varias manifestaciones del acusado en las que se adjudicaba la autoría del crimen: primero, con una carta manuscrita dejada sobre la mesa del comedor, después a través de un mensaje de texto que le envió a su cuñado desde el celular de la niña, luego a su propia hermana en la puerta de su casa, y finalmente a los policías de la comisaría 10ma cuando se entregó, un día después del crimen.
Los representantes del MPA remarcaron que todas las manifestaciones de Blanco fueron espontáneas y que incluso una perito caligráfica demostró que la nota había sido escrita por el acusado. Además en la comisaría le secuestraron la agenda y la lapicera utilizadas para escribir la confesión: “pido perdón pero no aguanto más tanto maltrato, sólo lo hice porque no quería dejarla”, rezaba la nota, entre otras cosas.
Los fiscales recordaron los testimonios que lo vieron en el barrio la noche previa al crimen y la mañana posterior, así como todos aquellos que sostuvieron que eran habituales las peleas en la pareja, y que era común ver patrulleros en la puerta de la casa.
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A su turno, las abogadas querellantes remarcaron el contexto de violencia de género en el que fueron cometidos los ataques; recordaron las declaraciones de los familiares de Verónica que explicaron cómo había cambiado la mujer cuando comenzó la relación con Blanco: se convirtió en una persona sumisa, triste, temerosa, alejada de su familia. Sostuvieron que no tenía teléfono porque el acusado se los rompía.
Las querellantes recordaron los testimonios que dieron cuenta de la violencia que ejercía Blanco, quien golpeaba a Verónica y también a Valentina, especialmente la declaración del papá de la niña, quien se encontraba preocupado por la vida de su hija.
Las representantes del CAJ también remarcaron las veces que Blanco admitió la autoría de los femicidios, incluso en junio de 2019 se suscribió un acuerdo de procedimiento abreviado; sin embargo, en la audiencia de admisión se echó para atrás y dijo que no era su firma la que estaba al pie del acuerdo. Una perito caligráfica confirmó que se trataba de la firma del acusado.
En cuanto a la nota manuscrita, las querellantes evitaron referirse a frases puntuales para no revictimizar a Verónica y Valentina, pero remarcaron que se refleja la mirada de propiedad que algunos hombres, en este caso Blanco, tiene sobre las mujeres.
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A su turno, el abogado defensor Javier Casco sostuvo que la prueba producida en el debate no permitió comprobar con plena certeza que Blanco fue el autor del hecho. Sostuvo que él llegó el 26 de mayo por la mañana a la casa y se encontró con Verónica y Valentina ya sin vida.
Recordó que un vecino del barrio declaró que esa noche había visto personas desconocidas que ingresaron en la vivienda, “lo que deja un manto de sospecha si no podría haber sido alguno de ellos”, sostuvo el defensor. El defensor también se refirió a la ventana temporal de cuándo fueron atacadas las víctimas, según el tiempo estimado arrojado en la autopsia; así, ubica los ataques en la madrugada del 25 de mayo, no del 26 como fue sostenido por la acusación.
Finalmente, el representante del SPDP cuestionó el agravante de violencia de género y reclamó que Blanco sea absuelto por el beneficio de la duda. Tras la decisión unánime dada a conocer este lunes por el tribunal de juicio, resta conocer los fundamentos de los jueces para saber si la Defensa apelará el fallo para que sea revisado por la Cámara en Segunda Instancia.
El doble femicidio
El 26 de mayo de 2019, Verónica Ramírez (34 años) y su hija, Valentina Escalante (10), fueron encontradas asesinadas en la casa en la que vivían, en Azopardo al 10.400. Arriba de la mesa se encontró una carta, escrita de puño y letra: "Perdón mundo, lo que pasó no lo hice porque esté loco sino porque me cansó. Me voy a matar, policía no me busque".
Sin embargo, Hugo Blanco fue hasta la casa de su hermana, le dijo que había matado a Verónica y se escapó. Permaneció prófugo hasta las 22 del lunes 27 de mayo, momento en que se entregó en la Comisaría 10ª, sabiendo que lo buscaban y que de seguir huyendo sólo se complicaba más su situación. En tanto, algunos vecinos admitieron que el sábado a la noche habían escuchado gritos en la vivienda, pero que nadie había intervenido ni llamado a la Policía.
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