Un ladrillero de 38 años fue condenado por los delitos de abuso sexual agravado y privación ilegítima de la libertad agravados cometidos en perjuicio de su ex pareja y sus dos hijos pequeños, entre julio y agosto del 2017.
El tribunal conformado por los jueces Gustavo Urdiales, Leandro Lazzarini y Rosana Carrara decidió por unanimidad sentenciar a Agustín Samuel Espíndola a 20 años de prisión y declaración de reincidencia. El hombre se encuentra cumpliendo una condena a 11 años de prisión impuesta por la justicia federal.
Las fiscales Alejandra Del Río Ayala y Gabriela Arri habían solicitado 22 años de prisión para el justiciable, al igual que las abogadas querellantes Vivian Galeano y Laura Gerard, del Centro de Asistencia Judicial a la Víctima. Por su parte los abogados defensores del Servicio Público de Defensa Penal, Javier Casco y Gustavo Durando habían solicitado la absolución de culpa y cargo.
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Hechos comprobados
Al finalizar la lectura de la sentencia las fiscales manifestaron su conformidad con el fallo del tribunal desde el móvil de la radio. Arri y Del Río Ayala destacaron que se lograron comprobar todos los hechos atribuidos a Espíndola, especialmente el contexto de violencia de género, de terror y de venganza en el que ocurrieron.
Espíndola secuestró a su ex pareja y a los dos niños que tienen en común una fría mañana de julio del 2017. El hombre había recuperado la libertad tras cumplir una condena por el delito de abuso sexual en perjuicio de su hijo mayor, de un año y medio de edad al momento de la agresión sexual.
Los subió en un auto y los llevó al rancho donde residía, donde también tenía el horno de ladrillos en el que trabajaba. Mantuvo a la mujer atada a la cama, y a los niños en otro sector de la vivienda.
Los pequeños eran golpeados y sometidos a todo tipo de tormentos, mientras su madre, desde otro sector, escuchaba los gritos desgarradores de los niños sin poder ayudarlos.
Pero Espíndola fue inteligente: le permitía a la mujer acceder a su teléfono celular, pero le controlaba las comunicaciones; además salían a hacer trámites, pero siempre juntos y los niños quedaban encerrados a cuidado de los familiares de Espíndola.
Auxilio y rescate
La mujer logró pedir ayuda a su pareja y padre de su hija menor cuando fueron a la defensoría zonal para realizar un trámite de tenencia. La niña estaba con ella y con Espíndola en el rancho, y quería que vuelva con su padre.
El hombre la vio llegar golpeada y casi sin poder caminar, y ella logró expresarle: “no estoy por mi voluntad, sácame de ahí”. El hombre radicó la denuncia y al poco tiempo personal policial se presentó en el rancho de barrio Santo Domingo y lograron liberar a los tres cautivos.
Quinta condena
Espíndola cuenta con varias causas penales: dos condenas por delitos contra la propiedad cometidos con armas de fuego, la condena por el abuso sexual de su hijo, una condena por el delito de trata de personas impuesta por la justicia federal a 11 años de prisión y ahora los 20 años por los delitos de abuso sexual agravado y privación ilegítima de la libertad.
Fue la causa por abuso sexual la que se convirtió primero en la salvación de la mujer y sus niños, y luego en volver a vivir en el infierno.
Espíndola conoció a su víctima cuando era una adolescente. Desde entonces a prostituyó en diferentes locales de la provincia de Santa Fe y de Entre Ríos. El día del cumpleaños de la mujer en el 2011 le pidió al regente del prostíbulo que la traslade a Santa Fe. Cuando llegó se encontró con su pequeño bebé de un año y medio ensangrentado en la cama de Espíndola.
En el hospital de niños constataron los abusos a los que había sido sometido el pequeño. La joven denunció el hecho y también dio cuenta que el hombre la vendía en diferentes prostíbulos.
Espíndola fue condenado a cuatro años de prisión por el abuso sexual de su hijo, y juró vengarse. Cuando salió de la cárcel cumplió su promesa. La joven y sus dos pequeños hijos estuvieron 41 días sometidos a la voluntad de Espíndola. Cuando fueron rescatados el hombre huyó del lugar.
La justicia libró un pedido de captura para dar con Espíndola, quien fue capturado en febrero del 2017 y enfrentó dos procesos judiciales: en el fuero federal fue condenado a 11 años de prisión por la explotación sexual a la que sometía a la joven, y en el fuero provincial por la privación de libertad y abusos cometidos en venganza por haber estado detenido.
Si bien resta aguardar una posible revisión de esta decisión por la Cámara de Apelaciones y el cómputo de ambas condenas impuestas este año, es posible que Espíndola pase 30 años tras las rejas.
Audio ► Fiscales Arri y Del Río Ayala
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