Graciela Noemí Burella de 61 años fue asesinada en el interior de su casa de Calchaquí, a 200 kilómetros de la ciudad de Santa Fe. El domingo, familiares, amigos y conocidos de la mujer asesinada marcharon para pedir justicia. Rosana, la hija de Graciela, dijo que en la casa de su madre faltaba el celular y la billetera estaba vacía.
Rosana Burella, hija de Graciela, habló por AIRE, a tres días de que su madre fuera encontrada muerta en su propia casa. La entrevistada manifestó que es poco lo que se sabe del caso y destacó el buen trabajo de la policía y de la Justicia de Vera, Reconquista y Santa Fe.
Rosana fue quien encontró muerta a su madre. "Me llamó un familiar mío y me dijo que ella no atendía el teléfono, lo cual era muy raro porque estaba siempre conectada. Su última conexión fue el jueves a las 19.20. Me bajo de la camioneta en su casa, la llamo y no me responde. Entré y estaba toda la casa abierta con las luces prendidas. Su cuerpo estaba adentro, al lado de la puerta", describió Rosana.
Entrevista con Rosana Burella
Marcha para pedir justicia por el crimen de Graciela Noemí Burella
Este fin de semana se realizó una marcha multitudinaria para pedir justicia por la muerte de Burella. Vecinos de Calchaquí se movilizaron por el asesinato de la mujer de 61 años ocurrido el viernes. A las 14 partió la columna desde la casa donde vivía Graciela Noemí Burella y donde fue ultimada de un golpe en la cabeza, pasó por el centro de la ciudad y terminó en la comisaría.
Los manifestantes eran familiares, allegados y vecinos conmovidos por el hecho. "No podía creer que el pueblo haya acompañado así", dijo Roxana quien presupone que su madre podría haber sido asesinada en ocasión de robo. Faltaba su celular, la billetera solo tenía el documento de Noemí.
Asesinato de Graciela Noemí Burella
El hallazgo, según indicaron fuentes policiales a AIRE, se dio el viernes en horas de la mañana tras el llamado de un hombre que solicitó la presencia policial en la vivienda de Burella ubicada en calle Ituzaingó al 1300.
Al llegar, los agentes encontraron el cadáver de la mujer tirado en el suelo y con claros signos de violencia. De hecho, trascendió que la víctima tenía colocado un mantel en la zona de la cabeza y estaba sobre un charco de sangre.
A raíz del hallazgo fue convocado el gabinete criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal que realizó las tareas de rigor de huellas, rastros y relevamiento de elementos en la escena del crimen.
Las actuaciones fueron luego derivadas al fiscal Maglier, que ordenó el levantamiento del cuerpo y su posterior examen ante el cuerpo médico forense de esa jurisdicción. Un día después, se confirmó que la mujer presentaba signos de violencia por lo que se estableció Burella fue víctima de un presunto femicidio.
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