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Arbolitos, cuevas financieras y causas judiciales: los casos que delatan el dinero en negro que circula por Santa Fe

Del asesinato de "Pelusa" Farías al Caso Oldani y la cueva del Puerto, un repaso de las causas por las que los cambistas de Santa Fe quedaron en el radar de la Justicia.

El reciente crimen de Carlos Alberto “Pelusa” Farías, dentro de un local de ropa de la peatonal, volvió a poner en el centro de la escena a los cambistas que operan con dinero en negro en la ciudad de Santa Fe y que por diversos hechos delictivos quedaron envueltos en causas judiciales con trámite en la Justicia federal.

Si bien hasta el momento, el móvil por el crimen de Farías aún no está del todo definido y quedan pistas por seguir, lo que si es cierto es que el arbolito, que históricamente operó en la esquina de San Martín y Tucumán (en la denominada “city santafesina”) tenía planificado hacer un “negocio grande” en el local en donde fue asesinado a golpes.

Su muerte no fue la única que registra la historia reciente de la ciudad de Santa Fe. Si no que años atrás ocurrió un caso bisagra que marcó a fuego al negocio de la compra y venta de dólares: el conocido “Caso Oldani”.

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Aquella cueva supo funcionar dentro de la oficina de Turismo Oldani Srl, situada en la galería Rivadavia (La Rioja al 2400), también del microcentro santafesino. Su titular, Hugo Oldani, fue asesinado el 11 de febrero del 2020 tras un asalto de jóvenes improvisados que idearon dar un golpe delictivo a grandes escalas, pero que en la ejecución terminó con el empresario muerto con un disparo en su abdomen.

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Parte del dinero que la policía encontró en Turismo Oldani y que luego fue sacado por familiares de la víctima.

Parte del dinero que la policía encontró en Turismo Oldani y que luego fue sacado por familiares de la víctima.

Ese crimen fue el destape de una cueva financiera por la que circulaban millones de pesos y dólares y que derivó en la apertura de una causa judicial que terminó con diez personas procesadas, por intermediación financiera no autorizada, que aguardan el juicio en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe.

Pero no solo el crimen de Oldani derivó en el descubrimiento de una cueva financiera, sino que años después, mediante otro procedimiento policial, la entonces Agencia de Investigación Criminal (AIC) halló otra en un departamento de la zona del Puerto de Santa Fe que terminó con un exasesor del Concejo Municipal, Yamil “Turco” Benavidez, preso.

En aquel caso, la Justicia detectó que Benavidez montó una cueva aún más sofisticada que Oldani, ya que se descubrió que creó cuentas fantasmas en un reconocido banco, mediante el robo de identidades, para hacer circular grandes flujos de dinero.

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La cueva funcionó en el piso 12 de uno  de los edificios del Puerto de Santa Fe.

La cueva funcionó en el piso 12 de uno de los edificios del Puerto de Santa Fe.

Actualmente, Benavidez permanece procesado y detenido a la espera de que el fallo judicial sea revisado ante un tribunal de la Cámara de Apelaciones de Rosario para que defina si se mantiene la prisión preventiva y si confirma o no los cargos en su contra. De ser ratificado el procesamiento, el cuevero quedaría a un paso de la instancia de juicio.

Por fuera de las cuevas financieras, también apareció en el radar de la Justicia federal un arbolito que solía ubicarse sobre la esquina de Tucumán y San Martín y el cual quedó implicado en la causa que investigó al expolicía Edgardo “Cabezón” Baigoría, como jefe de una banda traficó drogas desde el exterior hasta la ciudad de Santa Fe y Santo Tomé.

En esa investigación, encabezada por el fiscal Walter Rodríguez, el “arbolito” fue en su momento detenido tras ser acusado como quien “facilitó a Baigoría dólares estadounidenses por fuera del circuito legal de cambios destinados al pago del material estupefacientes en el exterior”.

El cambista fue liberado a los días y enviado a juicio tras ser procesado por haber facilitado “elementos para llevar a cabo actividades de tráfico ilícito de estupefacientes”, que en su caso fueron los dólares.

Sin embargo, al llegar el expediente al Tribunal Oral Federal, el arbolito de 62 años logró esquivar el juicio y mediante una probation acordada entre su defensa y la Fiscalía General, acordó realizar tareas comunitarias para ser sobreseído, hecho que se dictó en marzo del 2021 mediante un fallo dictado por el juez José María Escobar Cello.