La jueza penal Cecilia Labanca decidió este mediodía suspender la audiencia en la que se iba a discutir la prisión preventiva que pesa sobre la imputada Sheila Arteriza por pedido de la defensa, y también se iba a definir la prórroga de la medida que pesa sobre ella y sobre Walter Sales Rubio por pedido de la Fiscalía. La resolución de la jueza fue avalada por las partes y la audiencia será reprogramada para la próxima semana, durante la feria judicial.
Labanca tomó la resolución en base al fallo “Piris”, de 2019, que establece que los jueces deben revisar todas las audiencias que se hubieran tomado previamente en la causa. En este caso, la situación se complejizó el jueves, cuando se decidió unificar en una sola audiencia sendos pedidos del abogado defensor Ignacio Alfonso Garrone y del fiscal Matías Broggi.
El juez Jorge Patrizi había sido asignado para revisar la prisión preventiva de Arteriza y la audiencia se había fijado para el jueves a media mañana. Ese acto fue suspendido y se unificó con la audiencia de prórroga, fijada para el viernes al mediodía y asignada a Labanca; ante esta resolución, la jueza informó a las partes que no estaba en condiciones de tomar la audiencia que había sido asignada originalmente a Patrizi y la audiencia fue suspendida.
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Causa compleja
El caso trascendió en el mes de julio de 2021, cuando una joven denunció a dos entrenadores de triatlón de Rincón por abusos sexuales cometidos cuando asistía a las clases de natación, ciclismo y maratón. La primera denuncia fue realizada por una joven de 22 años, quien se decidió a hacer pública la situación luego de escuchar el relato de Macarena, la joven del Caso M en Aire de Santa Fe.
La primera denunciante de los entrenadores informó que los abusos se produjeron desde que ella tenía 11 años hasta sus 15, desde 2010 hasta 2014. En ese último año dejó de asistir a las prácticas. En los relatos de las otras dos víctimas, las fechas coinciden, ya que son jóvenes de edades similares. Tanto ella como las demás víctimas y las personas de Rincón, aseguraron que Sales Rubio siempre estuvo en contacto con toda la gente del pueblo y los mayores confiaban en él para dejarle a cargo a sus hijos.
Para llevar a los menores a la casa en donde cometían los delitos, los citaban antes o después de los entrenamientos para hablar sobre la práctica o hacer entrenamiento extra. Una de las víctimas contó que la primera vez que abusaron de ella fue una noche que se quedó a dormir porque al otro día debían salir de viaje temprano a una competencia en Victoria, Entre Ríos. En ese entonces, la víctima tenía 13 años.
Los testimonios de las víctimas refieren que los abusos sexuales se cometían, en su mayoría, en la casa de Alicia Reina, madre de Sheila y Soledad; según los denunciantes, la mujer llevaba a las víctimas a una habitación aparte, en muchas ocasiones con la excusa de que se prueben alguna prenda deportiva. Luego, comenzaba a tocarlas y besarlas. Más tarde, ingresaba el hombre. Entre los dos, abusaban sexualmente con acceso carnal de los menores.
Además de los abusos en la casa, las chicas narraron situaciones cotidianas de los entrenamientos y narraron escenas de acoso verbal y psicológico por parte de Sales Rubio, quien en varias oportunidades les decía que estaban excedidas de peso. Además, aseguraron que entre las mujeres muchas veces buscaban generar conflictos y competencias.
Sales Rubio y Arteriza fueron imputados como coautores de por lo menos catorce hechos de abusos sexuales simples, o con acceso carnal, que datan de los años 2011 a 2018, aproximadamente, y que fueron cometidos en contexto de los entrenamientos de triatlón que impartían los entrenadores imputados. En tanto, Soledad Arteriza se presentó en la Agencia de Trata de Personas, fue imputada por su posible participación en los abusos y recuperó la libertad con una serie de medidas alternativas a la prisión; el defensor sostiene que ambas mujeres imputadas también fueron en un inicio víctimas de Sales Rubio.
¿Cómplices o víctimas?
En el caso de Sheila, la pareja, lo conoció a los 15 años, se inició en el deporte con él y muchas de las situaciones denunciadas pasaban cuando era menor de edad, en una edad similar a mucha de las víctimas. En este sentido, el defensor sostuvo que la relación de Arteriza con Sales Rubio se enmarcó en un contexto de violencia de género, por la cual terminó siendo un "instrumento" para que Sales Rubio perpetrara los abusos. Según Alfonso Garrone, Arteriza terminó naturalizando estas conductas por no poder finalizar la relación con Sales Rubio, y terminó involucrada en estos hechos.
En el caso de Soledad, luego de presentarse ante la justicia el defensor solicitó al fiscal que la joven sea entrevistada por un equipo interdisciplinario de la Agencia de Investigación Criminal, conformado por la psicóloga Reynoso y por el psiquiatra Ávila Castro. Esta entrevista arrojó un dictamen preliminar, que fue considerado por el fiscal para acordar medidas alternativas a la prisión preventiva. El defensor expresó que el informe daba cuenta de un estado de “abulia” en Solange frente a los hechos atribuidos, “es decir, una falta de voluntad para realizar las acciones que se le endilgaban; había una naturalización tal de las conductas que le era imposible actuar de otro modo”, detalló Alfonso Garrone.
Alicia Reina fue la ultima en ser detenida y fue imputada como autora de abuso sexual con acceso carnal; el hecho involucra a una de las 14 víctimas que tiene la causa, que hoy es mayor de edad, pero al momento del abuso era menor. Al momento de la imputación Broggi explicó que "el hecho de que la mujer haya tenido conocimiento de los abusos que sucedían en su casa, es un elemento para tener en cuenta para la definición de la pena en el juicio. Pero para poder atribuírselo se requiere participación activa en los actos, no que sepa que los actos existían".
La mujer quedó en prisión preventiva y hace pocos días pidió declarar. En la audiencia, la mujer realizó un relato del vínculo personal y por el deporte que unía a Sales Rubio con su familia. Explicó que en 1999 se acercó para convocar a nadar a sus tres hijos, y así comenzó a relacionarse con la familia.
La mujer relató que una vez Sales Rubio escuchó una discusión que mantenía con su esposo y le dijo que no debía dejarse maltratar así. Cuando la comuna de Rincón le donó a Sales Rubio un predio para que pueda realizar los entrenamientos de triatlón, ese predio debía ser puesto en condiciones; cuando fueron a limpiar con Sales Rubio tuvieron el primer encuentro sexual. Estos encuentros se repitieron dos o tres veces más y luego quedó una amistad. Sin embargo, Walter Sales Rubio la obligaba en ocasiones a mantener encuentros sexuales bajo amenaza de matar a sus hijos o contarle al esposo de sus encuentros: "A mí me daba miedo porque el siempre tuvo armas, limpiaba las armas en mi casa".
Walter Sales Rubio no quería que festejen los cumpleaños de 15 de Sheila y de Soledad: "Decía que era un gastadero de plata, que usemos el dinero para los viajes de los chicos". Cuando hicieron la fiesta de Soledad, Sales Rubio llevó a los dos hermanos a competir en un duatlón rural y no pudieron estar en la fiesta de 15 de su hermana.
En cuanto a los chicos que venían a entrenar de La Paz remarcó que fue amenazada por Sales Rubio para que los atienda: les prepare la comida, les limpie la ropa, y remarcó que no se quedaban en su casa y que los viajes los hacían con sus familias. Reina sostuvo que tenía pruebas de esto, pero que las perdieron cuando quemaron su casa: "33 años de trabajo para nada", se lamentó. Cuando la mujer se refirió a Sales Rubio, Reina lo describió como un manipulador y una mala persona.
Si bien Reina no acepto preguntas de la acusación; el fiscal Broggi solicitó que se le aclare que si ella tenía intención de que se investiguen los abusos referidos de Walter Sales Rubio hacia ella, deberá realizar la correspondiente denuncia.
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