Claves de una alimentación saludable
Dividir las comidas: es una de las mejores formas de controlar todo lo que comas y para que no llegues con mucho hambre a las comidas.
Controla ciertos alimentos: hay que tener control con los fritos, los rebozados, la repostería industrial, los embutidos o cualquier otro alimento cargado de grasas saturadas. Recordemos que es la principal causa de tener altos niveles de colesterol.
Alimentación equilibrada: esto quiere decir que los alimentos que comamos deben aportarnos buenos nutrientes, ser variados y sobre todo intentar evitar lo alimentos refinados y procesados. No todo es renunciar, siempre hay momentos para los caprichos pero que sean esporádicamente.
Saber comer hidratos: la mayoría de las personas sabe que debe renunciar a los fritos y las grasas saturadas, pero no tiene en cuenta la ingesta excesiva de hidratos de carbono. Es mejor optar por más verduras frescas, y diferentes cereales integrales.
El desayuno: es la clave para empezar el día con energía, y es recomendable empezar con algo de fruta, cereales con poca azúcar y lácteos bajos en grasa.
Legumbres: es clave incluir en la alimentación habitual las legumbres, fuente alta de minerales que aportan un equilibrio a nuestro organismo, además de aportar buenas proteínas e hidratos de carbono complejos.
Cómo armar el plato ideal
Mitad de vegetales o frutas. Son una gran fuente de fibras, por lo que se recomienda incluirlas tanto en el almuerzo y la cena como en las colaciones. Entre los vegetales, se aconseja incluir todos los colores posibles, que incluyen hojas verdes, repollo, tomates, coliflor, brócoli o zanahoria, entre otras variadas opciones.
Un cuarto de proteínas. Esta parte del plato debe ocuparse, principalmente, por carnes o huevos, aunque también hay opciones proteicas para los vegetarianos. Se recomiendan, sobre todo, las carnes blancas como aves o pescado y la cocción al horno o la plancha para evitar las frituras. También se pueden consumir huevos, lácteos descremados y legumbres.
Un cuarto de carbohidratos. Esta porción incluye distintas opciones como el arroz, las pastas, los panificados y las papas, que se recomienda consumir hervidas pero no en puré. También se puede variar con el consumo de otros cereales, como la avena.





