La recomendación está ampliamente extendida: para adelgazar o mantener un peso saludable hay que hacer las cuatro comidas, lo que evitaría acumular un hambre desmedido que favorece excesos. Pero desde hace un tiempo, algunos estudios científicos vienen arrojando evidencia a favor de un modelo nutricional diferente, el del ayuno intermitente. Los investigadores detrás de estos trabajos sostienen que comer durante un breve período de horas y ayunar entre 16 y 18 horas diarias puede desencadenar un cambio metabólico de la energía que además de favorecer el descenso de peso, se asocia con una mayor longevidad y una menor incidencia de enfermedades, incluido el cáncer y la obesidad.
Así lo establece en un artículo publicado en Clarín, profesor de neurociencia en la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos y un destacado referente en la investigación del ayuno intermitente, ya que se dedica a estudiar sus efectos en la salud desde hace un cuarto de siglo y hace 20 años que lo practica.
Según el neurocientífico "el ayuno intermitente puede convertirse en otro hábito saludable en la vida de las personas", por lo que en el artículo busca explicar el fundamento científico de su afirmación y su aplicación en el ámbito clínico, para que los médicos puedan orientar a las personas que deseen implementar este tipo de dieta. A raíz de la controversia que genera el tema, Clarín consultó las opiniones de especialistas locales en base a la evidencia disponible en la actualidad.
Cómo hacer ayuno intermitente
Básicamente, hay dos maneras principales de llevar adelante esta dieta: la alimentación con horario restringido, que promueve que se ingieran todas las comidas del día en un período de 6 u 8 horas y la conocida como "dieta 5:2", modalidad en la que durante dos días por semana las personas se limitan a comer una sola comida diaria de tamaño mediano. También están el ayuno periódico, en el cual no se consumen alimentos ni bebidas calóricas durante un día y el que alterna un día sí, y un día no, por ejemplo.
"Numerosos estudios clínicos con animales y con personas revelaron que intercalar períodos de ayuno con períodos de ingesta fomenta la salud celular, quizá porque activa el denominado cambio metabólico, la ancestral adaptación biológica a períodos de escasez alimentaria. Dicho cambio ocurre cuando las células agotan las reservas de glucosa y emplean las grasas como fuente de energía mediante procesos metabólicos más lentos", explican desde la Universidad John Hopkinks.
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