Belén Ameijenda nació con espina bífida, una patología que afecta la médula espinal y -entre otras secuelas- puede afectar los miembros inferiores, por lo que los médicos le dijeron a sus padres que jamás iba a poder caminar. Fue justo ahí que la familia conoció a Florencia Orzali, una chica que estaba haciendo la residencia y que se ofreció a tratar a la bebé, una práctica que cambiaría para siempre la vida de Belén.
La joven hoy tiene 24 años, vive su vida con independencia pese a la ayuda de dos bastones para movilizarse y está a pasos de cumplir su sueño: ser la primera piloto mujer con discapacidad en toda Latinoamérica.
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"Desde hace muy poco tiempo que la mujer tiene el poder de decidir en qué categoría competir. Antes, si una mujer quería competir, tenía que hacerlo dentro de la Copa de Damas y no podía ir para otro lado. Hoy en día, sí. De hecho, hay muchas mujeres importantes en diferentes categorías que actualmente compiten, desde el karting hasta el Top Race. En este caso, se va a dar que no sólo hay una inclusión por parte de una mujer sino también con una discapacidad", afirma Belén.
Y agrega: "Hoy en día la mujer está teniendo su lugar, hay grandes figuras y hasta tenemos un equipo completo de mujeres en el Top Race. Eso habla del lugar que se le está dando a la mujer a pesar de ser un deporte donde la mayoría siguen siendo hombres. Hoy la mujer tiene la libertad de poder elegir y competir de igual a igual con un hombre y eso es fantástico, que el deporte sea mixto".
La piloto superó la prueba de escape y está a la espera de la licencia médica que la habilite a hacerle las modificaciones correspondientes al auto para adaptarlo a su necesidad y así poder competir. Mientras tanto, encabeza una campaña para recaudar fondos destinados a costear el vehículo y, en las últimas horas, confirmó que se sumará a la Monomarca Fiat.
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El entusiasmo y la fuerza de voluntad que empuja a Belén tiene detrás el sostén de una familia y amigos incondicionales, además del respaldo de un ambiente que siempre la respetó e integró. "Desde el día uno recibí el apoyo de todos los pilotos, que muchos de ellos son amigos, y siempre me sentí contenida", dice.
Según informó Filo News, la joven porteña ama el automovilismo desde chica. "Recuerdo tener cuatro, cinco años, y ver las carreras. Los domingos de carrera eran religiosos y siguen siendo religiosísimos", asegura. Si bien incursionó en otros deportes como natación o equitación, cuando empezó a estudiar periodismo deportivo volvió a su primer amor.
Hace unos años, además, conoció a Juan María "Gato" Nimo, un piloto que sufrió un accidente y tuvo una lesión medular que le dejó las extremidades inferiores inmovilizadas. Él, asegura Belén, fue uno de los pilares que la incentivó a no perder la esperanza para lograr todo lo que se proponga.
"Mi mamá se enteró a los 7 meses de embarazo que tenía espina bífida. Todo dice ser que fue por una falta de ácido fólico en el embarazo, pero si bien se sabía que yo venía con esa patología, no se sabía qué secuelas iba a dejar. Cuando yo nací los médicos fueron muy duros, dijeron que jamás iba a poder caminar. Me evaluaron de frente y de revés, me entregaron como un paquetito a mis papás y les dijeron: 'Esta chica no va a poder caminar nunca en su vida, es para silla de ruedas'. No daban ningún tipo de tratamiento alternativo para al menos intentar ver qué podía pasar", cuenta Belén, al tiempo que se le dibuja una sonrisa interminable cuando se entera que actualmente, gracias a los avances de la ciencia, hay chicos y chicas que no van a tener que pasar por lo que ella pasó: "En 24 años logramos que para la espina bífida se haga una cirugía intrauterina, es decir, el bebé nace con la cirugía hecha lo cual disminuye aún más las secuelas, algo que cuando yo nací no existía".
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