Daiana Lerman es una artista de Santa Fe que hace 11 años creó una marca de objetos de vidrio, hechos con la técnica de vitrofusión. En una nueva entrega de Emprendedores en Santa Fe, te contamos su historia y cómo hace sus productos.
En diálogo con Aire Digital, Lerman explicó que la vitrofusión "es un camino de alquimia y transmutación de una pieza, de algo que empieza siendo nada, una plancha y termina siendo un objeto. Vos le das la forma y el color".
El proceso creativo comienza con las planchas de vidrio llamado "float", los típicos de ventanas transparentes que son de industrial nacional. Primero se corta, se lava, luego se pinta con el diseño que surja de la artista, o de lo que haya pedido específicamente el cliente. Luego se pone en un molde y se hornea.
Lerman aseguró que su objetivo es embellecer la ciudad con sus objetos: "Paso por la ciudad y veo cosas hechas por mí como ventanas, decoración y me encanta, quiero embellecer el mundo", expresó.
Consideró que para ella este emprendimiento "es todo", aunque es profesora y ejerció prefirió el camino de emprender. "Soy una persona muy responsable y constante, me encanta manejar mi taller y llevarlo hacia una mini empresa, todo lo que hago tiene mucha pasión", manifestó.
Cómo empezó el emprendimiento
Varios años atrás, Lerman comenzó a estudiar la carrera de Arquitectura, en donde conoció a un profesor que le dijo que debería ser artista por las ideas que tenía y eso resonó en su mente.
Dejó arquitectura y con ese puntapié decidió estudiar artes visuales, de lo que se recibió. Pero la técnica de vitrofusión tuvo que aprenderla con un profesor en San Carlos, ya que en Santa Fe no encontraba alguien que sepa y quiera enseñarla.
"Todo lo que es maestro vidriero, hace mucho tiempo se cuida mucho, esto de la alquimia, las fórmulas, es todo muy secreto, y la gente parece que lo lleva en los genes a ser vidriero. No te dicen ni te cuentan nada, fue una búsqueda muy personal y dura", contó.
Para poder llegar a aprender a crear con vidrio, primero aprendió a pintarlos. Buscó libros de afuera y los hizo traducir ya que estaban en otro idioma, luego estudió fisicoquímica, y así aprendió a templar, ya que cada objeto tiene su temperatura. "Fue todo un proceso de prueba y error, porque no había en las redes información como hay ahora, fue una búsqueda que estuvo muy buena, y de pronto llegué a donde estoy hoy", aseguró.
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Por qué eligió el vidrio
Siempre estuvo en el mundo del arte, de todas sus ramas, y toda su familia trabaja en el rubro de marroquinería, así que empezó con eso. Pero la rareza del vidrio fue lo que más le llamó la atención. "No era algo común, era diferente, que rozaba lo bello y ordinario. El desafío fue cómo hacer del vidrio un objeto bello. La búsqueda y exploración fue un poco eso, nos amamos a lo largo del tiempo", expresó la artista.
Nunca pensó que iba a llegar a tanto. De a poco fue haciéndose los moldes de cerámica, compró la primer plancha de vidrio, que no le resultó fácil ya que acceder al material era "difícil". "Primero que era mujer, cuando fui a la fábrica se me rieron, y después tuve que tratar de que me hagan precio, porque necesitaba darle al público un precio accesible. Fueron muchas trabas, pero pude ir haciendo mis productos", contó.
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Un objetivo de este año era abrir su propio showroom, acción que tuvo que concretar para poder mostrar sus productos ya que por la pandemia del coronavirus no pudo asistir a más ferias, un gran canal de ventas para ella.
El showroom está ubicado en Pasaje Galisteo al 4000, en lo que era la casa de sus padres que hoy está convertido en dos talleres, por un lado el de Dai Lerman, y por el otro el de la marca de marroquinería de su familia.
En el garaje de adelante exhibió todos sus productos, y al entrar no hay un solo objeto que no llame la atención por sus formas, colores y diseños. Aunque tiene productos en stock, también trabaja por encargue, a medida y elección del consumidor. “La gente que viene al showroom tiene esa magia de permitirme crear, porque piden algo que no saben cómo va a quedar, y confían”, explicó.
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La joven que empezó hace 11 años atrás en una feria vendiendo aritos de vidrios reciclados, aseguró que no puede creer todo lo bueno que está sucediendo en cuanto a su emprendimiento, y concluyó que "ojalá que todo el mundo tenga esa convicción de llegar a algo".
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