En una nueva entrega de Emprendedores en Santa Fe, te contamos la historia de Batahola. Un emprendimiento a cargo de Lucila Cordoneda y Rosario Angeloni, madre e hija que diseñan prendas clásicas y básicas, en talles para todos y para todas las edades.
Batahola es una palabra que usaba mucho la abuela de Lucila, es decir, la bisabuela de Rosario. Significa hacer lío, y les pareció que ese nombre las representaba. En diálogo con Aire Digital, Cordoneda contó que "nuestra familia es de mujeres muy fuertes, que nos lo fueron transmitiendo y yo intenté transmitírselo a ella desde muy chiquita".
Por eso querían que la marca lleve esta impronta, que las defina como mujeres fuertes. Además, consideró que "es tiempo de hacer batahola, de movernos, de generar cosas, de no callar, de hacer lío y entonces era el nombre que tenía que tener".
La marca siempre intenta comunicar algo y ser lo más inclusivas posible. "La idea siempre fue que nos represente a todas las mujeres, por eso esta fusión de madre e hija para nosotros es fundamental, para que de verdad podamos contemplar un rango de edades y talles inclusivo", contó.
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Si bien tiene líneas muy clásicas y hay prendas que las caracterizan fuertemente, lo que más les interesa transmitir es que Batahola es una marca para todos, más allá del talle, edad o género, ya que también la consumen hombres en ferias como La Diseña, y eso les dio una grata sorpresa.
Cómo es trabajar madre e hija
Trabajar entre madre e hija consideraron que es "difícil y a la vez es gratificante", tratan de dividirse las tareas y más allá de que los roles están claros y definidos, intentan fusionarse en un punto en el que a las dos les guste el producto final.
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"Trabajar juntas por momentos no es tan sencillo, pero también nos reencontró y nos permitió redescubrirnos desde otro rol y tarea", expresó Cordoneda y agregó que "si bien está definida la función que cada una tiene en esta sociedad, siempre tuvimos muy claro cuál era el sentido que tenía la marca, y es esto de estar juntas".
Para ella, es el "equipo de trabajo ideal", y agregó que "todas las empresas deberían probar esto de formar equipos en los que haya gente muy joven y otros con mayor experiencia", porque realmente es sumamente enriquecedor lo que cada uno puede aportar al trabajo y producto.
Además consideró fundamental aprender a respetarse y saber escuchar. "Yo aprendo muchísimo de ella, a veces me cuesta escucharla por ser más grande y ser la madre, me adelanto a decirle cómo tienen que ser las cosas, y esa es la parte más difícil", explicó. Pero cuando logran escucharse y respetarse cada una en su tarea, lo que nace de esa unión es "maravilloso", y ese es el valor agregado de la marca.
El proceso creativo
Rosario se dedica al diseño de la prenda en sí y Lucila trabaja en lo que va a comunicar el producto. "Tratamos de expresar pensamientos e ideologías en los que todas se sientan incluidas", explicó Rosario y contó que Lucila tiene una cuenta en Instagram donde escribe muchísimo, y generalmente las frases que usan son hechas por ella.
Desde un principio la paleta de colores que eligieron fue rosa, celeste, blanco, negro y gris. Siempre tratan de mantenerla, sumando algún color específico de la temporada. En cuanto al diseño intentan bajar algo de lo que es tendencia pero apuestan por diseños propios.
Ellas se encargan de cortar, diseñar y hacer la moldería en el taller. Luego confeccionan una parte de las prendas en Buenos Aires y otra en Santa Fe, ya que su objetivo siempre fue potenciar el mercado local. Por otra parte, se encargan de administrar su showroom en pleno centro santafesino.
Otro aspecto fundamental de la marca, es que diseñan prendas que tienen de mucha calidad y un largo tiempo de uso. Para ellas es un orgullo que la gente les diga que tienen productos Batahola desde hace años, y que están intactos. "Son prendas de fondo de armario, básicas, clásicas, que las podes usar mil veces y van a estar intactas", explicó Angeloni.
El futuro de Batahola
Su sueño máximo es que batahola llegue a toda la Argentina, y es lo que intentan generar. La marca surgió en el 2017, un momento en el que la situación económica no era sencilla, entonces tratan transmitir que todo requiere de mucho trabajo, "esto de que si uno trabaja los sueños se hacen realidad, yo no se si es así, lo que si tenemos en claro es que trabajando uno de verdad puede mejorar y salir adelante", aseguró Cordoneda.
Consideró que emprender no es sencillo, esta "romantizado" pero no es fácil. Aunque lo que sí tienen en claro es que cuando uno se queda quieto es aún más difícil. No hay que dejar de moverse, de investigar de buscar y de trabajar con otros.
Finalmente Cordoneda aseguró que "el sol sale para todos aunque a veces uno pueda sentirse desahuciado, pero lo importante es tener en claro cuál es el objetivo, seguir trabajando para eso y nunca quedarse quieto", concluyó.
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