Cuando Constanza Lerman terminó de estudiar Diseño de Indumentaria en el 2013 estaba segura de que quería trabajar en algo relacionado a la moda. Por esos días disfrutaba de otra de sus pasiones, dar clases de baile. Al notar que no encontraba en el mercado ropa deportiva que le guste para entrenar y bailar, descubrió una veta para poder combinar sus dos pasiones en una marca, y así nació Bailemos Más. Su historia en una nueva entrega de Emprendedores en Santa Fe.
Decidió comenzar con el emprendimiento, se fue a Rosario con muy poco capital para invertir y compró un metro de tela, después sumó otras variantes de colores. Ahora importa las telas de Brasil, pero con la situación de la pandemia a veces tiene complicaciones para que entren al país. Es por eso que primero ve qué le ofrece el mercado y después elige la paleta de colores que va a utilizar. Luego dibuja junto a una diseñadora gráfica las estampas y las manda a sublimar a Buenos Aires.
Una vez que tiene todas las telas confecciona las calzas y tops, que son los productos de base que vende en todas las colecciones. Luego modifica los moldes e incorpora productos nuevos todas las temporadas. En Bailemos Más trabajan talles que van del S al XXL y ahora están por agregar el XXXL.
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Ante esta diversidad de talles, Lerman aseguró a Aire Digital que "la gente es lo más, lo super agradecen porque dicen que no encuentran productos en el mercado que sean coloridos, con estampas lindas y en talles grandes". Para la emprendedora, "es re lindo ver la emoción que le genera a la persona cuando ve que la prenda le entra, que debería ser lo normal, todas las marcas deberían tener talles".
En los comienzos de la marca hacía showrooms en el garaje de la casa de sus padres, el mismo lugar donde confeccionaba los productos. Pero el año pasado Bailemos Más tuvo mucho crecimiento y ya no entraban en ese espacio, así que este año inauguró su showroom en pleno Bv. Gálvez, donde también instaló el taller. Trabaja con dos amigas, Catalina y Lucía, que la ayudan en todo el proceso de corte y confección.
Al principio hacía todo sola, pero a medida que pasó el tiempo fue delegando tareas, algo que considera fundamental: "A veces uno piensa que sólo vos haces todo como te gustaría, y no, hay personas que lo hacen mucho mejor, reflexiona". Las colaboradoras la ayudan cortando las telas y luego manda a confeccionar a talleres. Su objetivo para el futuro es seguir ampliando los productos. Por ejemplo, ahora está por incorporar una línea de buzos, pero le gustaría hacer remeras y accesorios.
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Hasta el 2018 también daba clases de baile y le dedicaba la mañana al emprendimiento, pero era muy poco tiempo. Cuando decidió dejar las clases y dedicarse de lleno a la marca notó un real crecimiento. "Cuando decidí que quería vivir de mi marca, le dediqué todas mis energías y ahí sentí un crecimiento increíble, pero porque lo di todo de mí para que esto pase", aseguró. "Bailemos Más es todo para mí. Es como un hijo. Le dedico todo el día, para que sea lo mejor posible. Es mi todo, básicamente", agregó.
Consultada en torno a qué le recomendaría a otro emprendedor que quiere vivir de su marca, la joven respondió que le diría que "no se quede quieto, que se mueva todo el tiempo, que busque cosas nuevas para hacer, para innovar, creo que esa es un poco la clave de emprender: no quedarse en la zona de confort sino buscar cosas nuevas para crecer cada vez más", se despidió.
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