En las últimas semanas, el edificio a "medio hacer" en 9 de Julio y Suipacha pasó de la soledad del abandono de 26 años al tránsito de varios grupos en su interior. Los primeros en entrar fueron albañiles que comenzaron a trabajar, retiraron los carteles de publicidad y dejaron a la vista el esquelético edificio.
Pero la obra encargada por Daniel Bardina, desató una pelea por la propiedad del lugar. Liliana Cosentino y Horacio Crespo, lo denunciaron por daños y usurpación, ya que sostienen que el edificio en construcción les pertenece. La última visita al edificio la hicieron los efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) por orden de la fiscal Gabriela Arri.
Bardina, quien dice ser dueño de siete pisos, un local comercial y cocheras desde 1994, comenzó los trabajos en el edificio hace una semana. Sin embargo, cuando la noticia de la reconstrucción del edificio corrió por Santa Fe, otras dos familias reclamaron la propiedad del lugar. Cosentino y Crespo sostienen que ellos compraron entre los dos el edificio en una subasta. El primero en adquirir el 50% fue Crespo en 2005. Luego, Liliana se hizo con la otra mitad en 2009.
“Hace 10 días me llamó Crespo para contarme que el hombre encargado de los carteles publicitarios le dijo que un tipo quería entrar y estaba diciendo que era el dueño”, contó Cosentino a Aire Digital. La mujer dio la orden de que no lo dejaran ingresar, pero Bardina estaba acompañado de más personas y no lograron impedirle el paso.
“Llamé al 911 y a la patrulla urbana para que fueran al lugar, pero yo no salí porque soy paciente de riesgo y no me quiero exponer al virus”, explicó la mujer. “La policía me dijo que el hombre les exhibía papeles que decían que el era el propietario, entonces les envié la inscripción del edificio a nombre mío”, agregó la abogada.
La única forma que encontraron Crespo y Cosentino de detener la construcción, fue comunicándose con la Empresa Provincial de la Energía (EPE) para indicarles que no conectaran la electricidad porque el edificio “no le pertenecía a Bardina”. Además, Crespo le exhibió la escritura y varias boletas a su nombre.
Luego de que lograron frenar la construcción, Cosentino y Bardina realizaron la denuncia. La familia de Crespo y el hombre encargado de la cartelería publicitaria y Cosentino terminaron de hacer las declaraciones en fiscalía este miércoles. Ahora esperan que la fiscal continúe la investigación.
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El mismo martes el personal de la AIC estuvo en el edificio y constató que no hay personas viviendo en el edificio. Solo está el sereno que protege la propiedad. Además, la Municipalidad realizó una inspección la semana pasada para constatar cuestiones edilicias.
La situación edilicia
La firma Eduardo Rubén Poux Construcciones comenzó a levantar la obra de Suipacha y 9 de Julio en abril de 1993. La idea era construir el edificio Sol III. Ya en 1994 estaban comprometidos para la venta los departamentos, las cocheras y los locales comerciales.
Una vez que comenzó la construcción, también empezaron los problemas eléctricos, no solo en el edificio sino en toda la ciudad. La EPE encontró un daño en el cable OF que atraviesa la ciudad de este a oeste, en la vereda de Suipacha y demandó por daños y perjuicios a la constructora.
Como la responsabilidad de la empresa nunca fue probada, la firma demandó a la EPE por daños y perjuicios por $13.125.252.
Entre idas y vueltas, la obra del edificio quedó paralizada desde entonces.
Bardina explicó a Aire Digital que el compró los siete pisos del edificio en febrero/marzo de 1994 y que esta semana envió todos los documentos que demuestran su tenencia a la fiscalía luego de recibir la denuncia por usurpación. Además, agregó que si no tiene respuestas, realizará “una contradenuncia hacia las personas que dicen ser dueños del edificio”.
Qué pasará con el edificio
En este momento, la Justicia intervino en la “pelea” por la propiedad del edificio luego de que Crespo y Cosentino lo denunciaran. En el edificio, la policía de Investigación Criminal no encontró personas viviendo y Cosentino asegura que la construcción está en perfectas condiciones edilicias. Además, asegura que no tienen deudas de impuestos.
La mujer contó a Aire Digital que durante los últimos 10 años que el edificio estuvo bajo su propiedad estuvieron trabajando con Crespo para regularizar la situación y lo lograron antes de la pandemia. A principios de 2021 tuvieron ofertas de compra de varias empresas constructoras, pero durante el aislamiento decidieron no venderlo y comenzar a proyectar una obra ellos.
El problema con la EPE ya se solucionó y el edificio no presenta problemas para la instalación eléctrica, según lo que comentó Cosentino. Lo único que resta hasta el momento es que la Justicia continúe con la investigación que partió por una denuncia de usurpación.
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