Pasan los meses y pasan los récords. Junio, julio, agosto y septiembre de este año han sido los más calurosos desde que existen registros y 2023 va derecho a convertirse en el año más caliente también, según datos difundidos esta semana por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el organismo de Naciones Unidas encargado de hacer el seguimiento científico del estado del clima global.
“Se corrobora una larga racha de temperaturas extraordinarias en la superficie terrestre y marina y esto es una señal ominosa sobre la velocidad con la que los Gases de Efecto Invernadero (GEI) están cambiando nuestro clima. El año 2023 va camino de ser el año más cálido jamás registrado”, explicaron desde esa organización, en base a los últimos datos disponibles del Servicio de Cambio Climático Copérnico (C3S) de la Unión Europea.
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Septiembre extremo
El mes de septiembre pasado tuvo una temperatura superficial media global de 16,38 grados centígrados, con un valor de 0,5 grados por encima de la temperatura del septiembre más cálido anterior (que había sido en 2020) y alrededor de 1,75 grados más caliente para el mes de septiembre en comparación con el período de referencia preindustrial, que va de 1850 a 1900, superando con facilidad el umbral de +1,5 grados de aumento de temperatura global señalado por los científico como el umbral al partir del cual lo que puede ocurrir con el clima se vuelve impredecible.
Pero eso no es todo: según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos hay una probabilidad “superior al 99%” de que 2023 sea el año más cálido jamás registrado. “Septiembre fue, de lejos, el mes más atípicamente cálido de todos los de los 174 años de mantenimiento del clima de la NOAA. Fue incluso más cálido que el mes de julio promedio entre 2001 y 2010”. Ese dato fue también confirmado por la NASA.
La temperatura global durante el período enero/septiembre de 2023 fue 0,05°C más alta que el período equivalente del año calendario más cálido (2016) y 1,40°C más alta que el promedio preindustrial (1850-1900).
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Valores calientes
América del Norte, América del Sur, Europa y África tuvieron el septiembre más cálido jamás registrado. Asia tuvo su segundo septiembre más cálido, mientras que septiembre en Oceanía ocupó el tercer lugar más cálido, según los Centros Nacionales de Información Ambiental de la NOAA.
Además, y por sexto mes consecutivo, septiembre registró una temperatura mensual récord en la superficie del océano a nivel mundial. Septiembre de 2023 empató con agosto de 2023 en cuanto a la anomalía mensual más alta en la temperatura de la superficie del mar (+1,03 grados) registrada.
La Antártida también tuvo su septiembre más cálido (y la extensión del hielo marino se mantuvo en mínimos estacionales récord), y el Ártico tuvo su segundo septiembre más cálido registrado.
“Desde junio, el mundo ha experimentado un calor sin precedentes en tierra y mar. Las anomalías de temperatura son enormes, mucho mayores que cualquier cosa que hayamos visto en el pasado. La extensión del hielo marino invernal en la Antártida fue la más baja registrada para esa época del año”, señalaron los científicos de la OMM.
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Reuniones internacionales
La noticia sobre la temperatura récord de septiembre se produjo casi en simultáneo con la publicación de un nuevo informe de síntesis de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que anticipa el plan que se discutirá en la COP28, la próxima gran reunión global sobre el clima que se hará en Dubai a partir del 30 de noviembre.
El Acuerdo de París, logrado después de la COP de 2015, establece objetivos a largo plazo para que los países adherentes (Argentina lo es) puedan reducir sustancialmente sus emisiones de gases de efecto invernadero, que son las que recalientan la atmósfera.
El menú de la próxima cumbre, al menos en los papeles, pasa sobre todo por aumentar esfuerzos para corregir los crecientes desajustes climáticos y frenar la pérdida de biodiversidad, dos de los desafíos más importantes para los próximos años.
Sin embargo, la actual crisis energética desencadenada tras la invasión rusa a Ucrania ralentizó las políticas de transición hacia energías renovables de muchos países, una mala noticia para la salud del planeta.



