Esta semana, el panel de expertos de Naciones Unidas que sigue de cerca la evolución de la bibliografía científica sobre el cambio climático (el IPCC), publicó un nuevo informe enfocado en cómo se pueden mitigar los impactos del calentamiento global y qué deberían hacer los países para reducir con mayor velocidad las emisiones gases de efecto invernadero (GEI), que son los que provocan la actual crisis climática global.
La primera constatación es una repetición de lo que ya se ha advertido: a pesar de los compromisos asumidos en diferentes foros, el total de las emisiones contaminantes no sólo no se redujo, sino que aumentó, y durante la última década (entre 2010 y 2019) fueron más elevadas que nunca antes.
“Los compromisos climáticos actuales no son suficientes y se necesita más ambición de la que proponen los gobiernos para limitar el calentamiento a menos de 1,5ºC. Es urgente tomar medidas en los próximos ocho años para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París”, resaltaron desde la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) a la hora de analizar el trabajo.
Si nada cambia, la probabilidad de limitar el calentamiento a 1,5 °C es reducida. Y si el planeta se calienta por encima de esos límites, se vuelve muy difícil saber la magnitud y la frecuencia de los eventos extremos asociados al calentamiento global como la elevación del nivel de los océanos, las olas de calor, las temporadas de incendios forestales y las inundaciones, entre otros.
Abandonar los combustibles fósiles, ya
A pesar del duro diagnóstico todavía no todo está perdido, ya que el reporte señala que aún existen opciones disponibles para reducir los GEI a través de soluciones que, además, aportarían beneficios “sociales, económicos y para la biodiversidad”, como puntualizaron desde la FARN.
Para eso el plan es claro: es necesario dejar el carbón, el petróleo y el gas que todavía está almacenado bajo tierra allí donde está para poder cumplir los objetivos del Acuerdo de París. Es que tanto los combustibles fósiles (que no son renovables) como el sector industrial, fueron los responsables del mayor crecimiento de las emisiones durante los últimos años.
“Las energías renovables, la eficiencia energética, el freno en la conversión de los bosques y otros ecosistemas naturales, y la reducción de las emisiones de metano son las medidas que más pueden reducir emisiones de GEI en los próximos años y con el menor costo” sintetizaron los especialistas de la FARN.
Las tecnologías para reducir las emisiones de GEI
Los expertos de Naciones Unidas puntualizaron que las tecnologías disponibles para poder reducir la emisión de gases contaminantes son cada vez más baratas y es más sencillo el acceso. “El beneficio económico de limitar el calentamiento por debajo de los 2ºC es mayor que el costo de la acción”, señala el documento, que agrega que estas tecnologías tienen que ver con energías renovables (sobre todo solar y eólica), planes de eficiencia energética (usar mejor la energía que ya está disponible) y lo que parece obvio: reducir drásticamente la deforestación, ya que la naturaleza en buen estado en la mejor herramienta para luchar contra lo que generó el ser humano.
“Las transiciones energéticas son cada vez más económicamente viables: los costos de las energías renovables como la solar y la eólica disminuyeron hasta un 85% en la última década”, dice la FARN, que agrega: “Existe un potencial de mitigación del lado de la demanda; es decir, un cambio en el comportamiento y los patrones de consumo, sobre todo en los de la población más rica. Esto podría reducir las emisiones de GEI entre un 40% y un 70% para 2050”.
Acciones globales contra el cambio climático
Si bien existe un menú de decisiones individuales o familiares que ayudan a mitigar el cambio climático, como revisar el modo de transporte (privilegiar la caminata, la bici o el transporte público por sobre el auto), revisar la dieta (reducir el consumo de carne) y mejorar la eficiencia energética en los hogares intentando elegir, a la hora de comprar electrodomésticos, aquellos de bajo consumo, sin medidas estructurales por parte de los gobiernos no habrá un cambio radical en la tendencia actual.
Una pieza clave, cómo dudarlo, es el financiamiento: para avanzar en estrategias de mitigación eficaces, es necesario que las inversiones anuales aumenten entre 3 y 6 veces desde ahora hasta el año hasta el 2030, y así poder mantener la temperatura por debajo de los 1,5ºC.
Hay un punto más, que es central para la FARN. La cooperación financiera internacional “debe estar especialmente enfocada en aquellos países que están atravesando una crisis de deuda para garantizar senderos sostenibles en la pospandemia”.






