Un asesinato horroroso y macabro
El hecho ocurrió hace cinco años, el 23 de abril de 2019. Clarisa Figueroa y su hija atrajeron a la joven embarazada con promesas de ayuda. Sin embargo, las intenciones de Figueroa eran otras: secuestró a la joven y la estranguló con un cable. En un acto de brutalidad extrema, abrió el abdomen de Ochoa López para extraer al bebé.
Durante el interrogatorio policial, la señora negó la presencia de la joven en su domicilio y afirmó que el bebé era su hijo. Después del trágico evento, el infante fue ingresado de emergencia en un hospital; lamentablemente, falleció el 14 de junio después de siete semanas de cuidados intensivos debido a las lesiones cerebrales ocasionadas en el asalto.
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La mujer acusada de asesinato en el hospital visitando a su supuesto hijo.
La condena luego de un largo proceso judicial
El cuerpo desmembrado de Marlen Ochoa López fue encontrado en un contenedor tres semanas después del asesinato, marcando el inicio de un largo proceso judicial. Clarisa Figueroa asumió su culpabilidad por los asesinatos de López y de su bebé, lo que culminó con una condena de 50 años sin posibilidad de libertad condicional.
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La hija de Figueroa, cómplice en el crimen, se declaró culpable y aceptó testificar contra su madre a cambio de una sentencia reducida de 30 años. El novio de Clarisa, involucrado en limpiar la escena del crimen, fue sentenciado a cuatro años de prisión por obstrucción de justicia.