El macabro negocio de tortura y abuso sexual de monos bebés por Telegram que estremece al mundo
Descubrí la escalofriante investigación internacional sobre la red de tortura y abuso de monos bebés en Telegram que involucra a financistas occidentales. IMÁGENES SENSIBLES.
El macabro negocio de tortura y abuso sexual de monos bebés por Telegram que estremece al mundo.
Lo que comenzó como un rumor en redes sociales se consolidó como uno de los casos de crueldad animal y sadismo digital más impactantes de la historia reciente.
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Agencias de inteligencia como el FBI, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (USFWS) y la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido (NCA) desarticularon una masiva organización internacional dedicada a financiar, producir y distribuir videos de abusos extremos y torturas a monos macacos bebés.
A través de foros secretos y chats encriptados, clientes de países occidentales pagaban miles de dólares a ejecutores materiales radicados en Indonesia para que torturaran, abusaran sexualmente y mataran animales bajo esquemas de "sadismo a la carta".
Cómo funcionaba la red de tortura de monos en Telegram
El engranaje de esta red criminal operaba bajo una lógica de mercado transnacional. Los compradores, ubicados en su mayoría en Estados Unidos y Europa, utilizaban plataformas como Telegram y Discord para conformar grupos privados de acceso exclusivo mediante pagos en criptomonedas o transferencias internacionales.
Dentro de estas comunidades se subastaban y coordinaban "pedidos personalizados". Los financistas occidentales enviaban guiones detallados e instrucciones precisas sobre los castigos físicos que deseaban ver aplicados a los animales.
En Indonesia, los torturadores locales compraban crías de macacos de cola larga en mercados ilegales de vida silvestre para cumplir las demandas en transmisiones por streaming o videos grabados. Métodos brutales, como el uso de herramientas térmicas, ácido y licuadoras, formaban parte del catálogo de horror financiado por estos usuarios.
El rol de las mujeres implicadas en el caso de tortura de monos
Si bien la red contaba con administradores masculinos de alto perfil —como el estadounidense Michael Macartney, apodado el "Torture King"—, las investigaciones judiciales de 2024, 2025 y el presente año 2026 expusieron que varias mujeres desempeñaron roles jerárquicos esenciales como administradoras de contenido y financistas directas.
- Amanda Leigh Fourez (Illinois, EE. UU.): en abril de 2026, se declaró culpable ante los tribunales federales de Estados Unidos por cargos de conspiración y distribución de material explícito de crueldad animal. Fourez actuaba como una de las principales archivadoras de los grupos de Telegram, administrando la base de datos de los videos generados en Asia.
- Katrina Favret (Tennessee, EE. UU.): condenada en marzo de 2026 a 40 meses de prisión efectiva. Favret fue identificada como financista directa; los investigadores comprobaron que pagó de forma sistemática para que se ejecutaran mutilaciones específicas en transmisiones en vivo.
- Natalie Herron (Escocia): sentenciada a mediados de 2025 a más de dos años de cárcel en el Reino Unido. Herron admitió haber pagado por la producción de los videos y haber interactuado activamente en los chats para sugerir nuevas formas de abuso.
- Holly LeGresley y Adriana Orme (Reino Unido): enviadas a prisión a finales de 2024. Ambas operaban como moderadoras en comunidades donde creaban "encuestas de sadismo" para que los miembros votaran democráticamente el destino o el tipo de muerte que sufriría el próximo mono bebé en pantalla.
Investigación de la BBC: el origen del desmantelamiento
El velo de anonimato que protegía a esta organización se rompió gracias a una exhaustiva investigación encubierta de la BBC publicada a mediados de 2023. Periodistas del medio británico lograron infiltrarse en los canales VIP de Telegram haciéndose pasar por compradores de material animal crush.
El equipo periodístico rastreó las direcciones IP, las transacciones financieras y las cuentas de redes sociales tanto de los administradores occidentales como de los perpetradores en el sudeste asiático. Los datos recolectados fueron entregados de forma directa a la policía de Indonesia y a las agencias federales de Estados Unidos. Esto desató una ola de redadas simultáneas que, hasta la fecha, ya dejó decenas de detenciones y condenas efectivas bajo leyes internacionales de protección ambiental y distribución de obscenidad.




