Rusia continúa su avanzada por todo el territorio ucraniano y Kiev está cada vez más cerca de ser una ciudad desolada. El Gobierno de Volodímir Zelenski decretó el toque de queda total y un éxodo masivo de personas inició hacia otras regiones del país. Germán de los Santos, el enviado especial de Aire de Santa Fe en Ucrania, destacó su repliegue hacia la ciudad que lo vio llegar al país y las incesantes alertas que se dieron por la tarde de este martes por posibles bombardeos. Siendo una de las últimas fronteras en pie contra la avanzada rusa, se agudiza la falta de medicamentos y los ucranianos se sienten solos.
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Lviv: una ciudad que resiste todavía a la guerra
Germán de los Santos destacó al aire de Pasan Cosas que lograron salir de la asediada Kiev y dirigirse a Lviv, ciudad que lo vio llegar a territorio ucraniano y donde realizó su registro como corresponsal de guerra. Con un toque de queda mucho más estricto en la capital, pudieron salir de la misma y replegarse.
"Un día bastante particular. En esta ciudad hubo solamente un ataque, el jueves pasado con misiles que destruyeron parte del aeropuerto". Con cuatro alarmas por posibles bombardeos, la población comienza a preocuparse y la ciudad se cerró completamente.
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"Con un movimiento importante en horas del mediodía, a la tarde fue bastante traumático por la seguidilla de alarmas de bombardeos que sonaron" informó de los Santos. Los bombardeos se intensificaron en Kiev y las tropas rusas lograron tener un gran control en Odessa y Mariupol, ciudad portuarias del país europeo siendo esta última devastada en gran parte. Esto está generando una gran escasez de alimentos y productos básico, como a su vez combustibles y medicamentos para los heridos.
Una desilusión muy grande
"Empezó a preocupar el tema de los medicamentos. Los hospitales no tienen y no le están llegando los insumos. Se reclama a toda Europa que haya donaciones, para curar a los heridos de los ataques y bombardeos", destacó Germán en su informa en el programa Dale Toma Aire.
"Es todo muy vertiginoso", destaco De los Santos sobre sus últimos días en el país del este europeo. El éxodo de Kiev y las constantes alarmas por posibles bombardeos mantienen a todas las personas preocupadas. "El ucraniano cree que no han tenido el respaldo que estimaban. El pueblo, en su mayoría, se involucró mucho con la idea de integrar la Unión Europa. En 2014 las multitudinarias marchas terminaron con el gobierno prorruso de turno, justamente para integrar y acercarse a la UE". Si bien el país no llegó a concretar su anexión, hay un fuerte pensamiento occidental en gran parte del territorio.
"Los ucranianos pensaban que la OTAN y los países más poderosos que la integran iban a participar mucho más y de forma comprometida en el envío de tropas. Algo muy difícil que ocurra, al menos hasta ahora, porque esta guerra ya derivaría en un conflicto mucho mayor, hasta podemos pensar en una guerra mundial", informa de los Santos.
A todo ello hay que sumarle un estricto control por parte de los militares en el uso de los dispositivos móviles y las redes sociales. "Está prohibido en este momento, para los ucranianos, escribir en las redes sociales". El Gobierno se justifica en que las autoridades rusas utilizan esa data para generar una contra información en las diferentes plataformas.
El informe de Germán de los Santos desde Ucrania
La crisis humanitaria se agudiza y la falta de comida y nafta cae a niveles críticos
El avance de Rusia contra Kiev, la capital ucraniana, provocó que el Gobierno decretara un toque de queda total y comenzó un éxodo masivo a otras ciudades. Salir de la ciudad parecía imposible. Conseguir nafta y alimentos también es muy difícil, ya que la crisis humanitaria es cada vez más grave. "Conseguir comida todos los días es un verdadero laburo", reconoció Germán de los Santos, el enviado especial de Aire de Santa Fe que lleva diez días cubriendo la guerra.
"El problema es la comida. Logramos conseguir una lata de pescado, como una caballa, con unas galletas, y comimos eso anoche en un pequeño pueblo de 500 habitantes", contó este martes el periodista en su primera salida en vivo en AIRE. "En los hoteles tampoco había comida. El desayuno es una rodaja de pan con manteca y un café. Las raciones para comer y tomar son cada vez más chicas", señaló de los Santos.
Conseguir nafta también parece una misión imposible. "Las estaciones de servicio están cerradas. No hay combustible. Dima (el acompañante ucraniano de Germán de los Santos) consiguió dos bidones de nafta de diez litros con la gente de resistencia", relató el enviado especial de AIRE. Con poca nafta y comida, y con las rutas colapsadas, la salida de Kiev antes de que empiece el toque de queda en todo el país se volvió una odisea.
"El lunes logramos salir de Kiev porque no se puede salir a la calle durante dos días. Decidimos salir de la ciudad. Eso hicieron la mayoría de los periodistas. El mensaje del ejército dice que si uno sale a la calle es considerado un objetivo militar. Vamos a ver si podemos retornar después del toque de queda", explicó de los Santos. Las demoras son infernales. En cinco horas, Germán de los Santos y Dima apenas pudieron hacer unos 80 kilómetros debido a la cantidad de tránsito y los controles militares.
"Las rutas están atestadas porque el éxodo de Kiev es masivo"
"Las rutas están atestadas y Kiev es una ciudad fantasma. Es muy difícil conseguir alimentos", señaló el periodista en diálogo con Luis Mino en Ahora Vengo. Los civiles y periodistas abandonan Kiev este lunes, en medio de detonaciones y más alertas por bombardeo. Hay demoras y estancamientos en las rutas de salida de la capital.
Circular en las rutas cercanas a Kiev también es muy complicado. El enviado especial de AIRE, que dejó la capital ucraniana durante el mediodía de este lunes, demoró cinco horas para recorrer 100 kilómetros. "Estamos analizando con Dima, nuestro chofer ucraniano, dónde vamos a dormir esta noche", explicó De los Santos.
Toque de queda en Kiev por los fuertes ataques de las fuerzas rusas
Desde el viernes 19 de marzo, el ejército ruso incrementó los ataques a la capital de Ucrania: Kiev, con daños significativos en los complejos de edificios de los suburbios y el centro de la capital ucraniana. También destruyó casi por completo el centro comercial más importante de la ciudad. El Gobierno decretó un toque de queda total hasta el miércoles y los ucranianos comenzaron a abandonar la capital (que hasta antes de la guerra tenía unos cuatro millones de habitantes) en forma masiva. El ejército de Ucrania advirtió que aumentarán los bombardeos en Kiev durante las próximas horas.
El enviado especial de AIRE en Ucrania, Germán de los Santos, señaló este lunes -en diálogo con Luis Mino en Ahora Vengo-, que el domingo fue el día más complicado desde que llegó a Ucrania para la cobertura de la guerra. "La poca gente que quedaba en Kiev, ahora se está yendo", dijo De los Santos. "El Gobierno ucraniano informó que, a partir de este lunes a las 20 horas y hasta el miércoles 23 de marzo, no se puede más salir a la calle. Hay que quedarse encerrado en el hotel con las luces apagadas. Esto provocó un éxodo masivo", contó el periodista que, tras la decisión del Gobierno, se dirige hacia el oeste del país.
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"Se teme que en las próximas horas haya un avance ruso demoledor en Kiev, sobre todo a nivel bombardeos", advirtió De los Santos. "Algunos militares advierten que los bombardeos se van a incrementar en las próximas horas y va a ser muy complicado", agregó.
Kiev, una noche encerrado y bajo el ataque de los misiles
"La noche de este domingo y la madrugada del lunes fue complicada en Kiev. Al anochecer del domingo no logré llegar al hotel Natsionale, donde estoy alojado en el centro de la capital ucraniana, antes del toque de queda. La zona estaba totalmente cercada por las tropas ucranianas, que me impidieron llegar porque estaba cerrado el tráfico, por un despliegue militar mucho más intenso en esa zona cercana a Maidán, la plaza principal de Kiev", relató Germán De los Santos.
El enviado especial de AIRE tuvo que recluirse en el hotel Opera, donde está alojado Rodrigo Abd, un amigo y reportero de la agencia Associated Press, con quien había estado trabajando en el barrio Satoya, que fue blanco de un ataque con misiles durante la tarde del domingo. Cerca de las 21 comenzaron a escucharse además de las detonaciones más graves ruidos de ráfagas de disparos.
Es la primera vez que se oyen durante tanto tiempo ese tipo de tiros de ametralladoras. A los periodistas que están en Kiev se les hace imposible chequear la información de manera rápida, por más que pertenezcan a agencias que tienen una logística importante. La guerra es incertidumbre, desconcierto y desinformación. Los ucranianos tienen prohibido publicar lo que sucede en la ciudad en las redes sociales. No hay un solo tweet sobre los últimos bombardeos. Nadia, una ucraniana que trabaja con algunos periodistas, explica que las ráfagas pueden ser producto de los enfrentamientos entre las tropas ucranianas con los llamados saboteadores rusos.
En el cielo se escucha una especie de rugido. Y luego las detonaciones de los misiles tierra aire que disparan los ucranianos para interceptar los explosivos teledirigidos. Las esquirlas de uno de esos misiles cayó durante la tarde en el barrio de Satoya, cercano al centro de Kiev. En un segundo todo cambió.
Todo voló en mil pedazos en Satoya, durante un día soleado y cálido para las temperaturas de Kiev, que se transformó en un infierno, con detonaciones permanentes desde la mañana temprano. El cráter que dejó el misil estaba a unos cuatro metros de una torre de departamentos de diez pisos. El agujero que dejó el explosivo era de unos cuatro metros de diámetro. Todo a su alrededor quedó destrozado, entre ellos los autos que estaban estacionados este domingo. Voluntarios de la Cruz Roja montaron una carpa para atender a los heridos.
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