Alberto Ascari, el primer bicampeón de la historia de la Fórmula 1 –que se coronó con Ferrari en 1952 y 1953–, y su padre, Antonio, un talentoso piloto de la década de 1920, comparten asombrosas similitudes cuando dejaron este mundo: ambos fallecieron conduciendo un auto de carrera en un circuito, en una curva a la izquierda de alta velocidad; un día 26; los dos con 36 años y 13 victorias en Grandes Premios cada uno; dejando sendas viudas y dos hijos, y descansan juntos en el Cementerio Monumentale de Milán.