Durante el verano, el limonero atraviesa una de las etapas más importantes de su ciclo. El calor intenso, las altas temperaturas y la mayor evaporación hacen que el riego sea clave para que el árbol se mantenga sano y logre dar frutos. Regar mal, ya sea por exceso o por falta, puede afectar directamente la floración y el desarrollo de los limones.
Por qué el riego es tan importante en verano
En los meses de calor, el limonero necesita más agua porque:
Aumenta la transpiración de las hojas.
El suelo se seca más rápido.
Está en plena etapa de crecimiento y formación de frutos.
El estrés hídrico puede provocar caída de flores y limones pequeños.