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Hugo Fiamberti: "Para incluir hay que mover las cosas"

El especialista en discapacidad resume las tensiones que se ponen en juego entre los viejos y los nuevos paradigmas que abordan la problemática en el ámbito educativo. Asegura que la inclusión es movimiento y que el compromiso docente es clave para identificar barreras y garantizar el derecho a la educación de todos los alumnos.

El ejercicio igualitario del derecho, propiciar la autonomía y la libertad de las personas con discapacidad, apropiarse de nuevos paradigmas y mover modelos, técnicas y prácticas para incluir son ejes centrales para repensar la educación inclusiva.

Así lo entiende el licenciado en Trabajo Social y especialista en discapacidad Hugo Fiamberti. El también asesor técnico de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados de la Nación llegó a Santa Fe en el marco del ciclo “Educar en clave de derechos y convivencia”, invitado por la Asociación Cooperadora del Instituto Superior de Profesorado N°8 “Alte. G. Brown”.

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“Lxs normales, lxs otrxs y el ejercicio igualitario del Derecho”, fue el título de su exposición frente a 350 profesores y estudiantes de carreras docentes interesados en buscar herramientas de formación para la inclusión educativa.

Un nuevo marco para mirar la discapacidad

Fiamberti explica la importancia de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que entró en vigor en 2008 y a la cual nuestro país se adhirió mediante la ley 26.378. Entre los puntos destacados del tratado aparece un nuevo paradigma, el modelo social de la discapacidad, que deja atrás la mirada médica de la problemática.

“La convención mira la discapacidad más allá de lo que sucede en los cuerpos, entiende que se construye socialmente y establece que se trata de una cuestión de autonomía y de libertad”, explica el licenciado.

“El modelo social y el modelo médico -agrega- están en conflicto en uno mismo. A mi me pasa que cuando me siento frente a una persona con discapacidad intelectual, automáticamente pienso si esa persona me va a entender. Al trabajar en la temática, me acomodo rápidamente, pero eso que aparece es un prejuicio y tiene que ver con que soy producto de un sistema. Esto no es un problema que se solucione apretando un botón, sino que requiere trabajo, capacitación, espacios de pensamiento crítico y revisar las prácticas continuamente”.

El modelo social en la educación

Al trasladar estas tensiones al marco educativo, el especialista especifica que para el modelo médico la persona con discapacidad era una interferencia capaz de perjudicar la eficacia del trabajo del docente; mientras que para el modelo social, es un valor agregado al trabajo que desarrollan los profesores de las escuelas de enseñanza regular.

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¿Cómo se identifica ese valor agregado? Para Fiamberti, se trata de trabajo, capacitación, pensamiento crítico y voluntad. Al respecto, se cuestiona: “Si tenemos una Convención Internacional, un Tratado de Salamanca, una Ley de Educación Nacional, una Ley de Educación Superior y hasta ‘pactos interplanetarios’ sobre el tema… ¿Por qué razón seguimos etiquetando o manifestando que no estamos preparados para la inclusión?”.

“Si bien hay una cuestión absolutamente individual de ser, no sólo empático, sino comprometido con la profesión docente, hay cuestiones colectivas que deben ser trabajadas. Quienes trabajamos en educación, sobre todo los que ejercemos la educación pública, tenemos un compromiso, y este que el otro es un ser humano que debe estudiar y debe tener garantizados los derechos que le permitan hacerlo. Se trata de una responsabilidad que es propia y no solo de un ministro. No es fácil, porque decimos no sentirnos listos o estar mal pagos, y todo es cierto. Pero esto no debe ser impedimento para respetar al otro, para ser conscientes que somos parte de su crecimiento y que debemos apoyarlo para que sea lo más autónomo posible, porque la autonomía es libertad”.

Accesibilidad e inclusión

En su exposición, Hugo Fiamberti resaltó el ejercicio del derecho como punto medular de la igualdad, puntualizó en las dificultades que una persona con discapacidad encuentra para ejercerlo e hizo un llamado a trabajar para eliminar situaciones de desventaja y propiciar su autonomía y libertad. En este punto presenta dos conceptos claves: accesibilidad e inclusión.

Según el licenciado, no podemos hablar de accesibilidad sin reflexionar sobre las barreras, su concepción, tipos y significado. Estas se convierten en obstáculos que bloquean, frenan, alejan de los objetivos, cansan, limitan las oportunidades, restringen la capacidad de expresión y obligan a moverse en una dirección determinada, generalmente planteada por otros.

“Este tema es fundamental. Como docente puedo pensar en qué barreras estoy generando, qué barreras impiden al otro poder ejercer el derecho Es difícil aceptar que por mis formas o por mi intervención pedagógica estoy generando un obstáculo; implica un acto de pensamiento crítico reflexivo, profundo, individual y que obviamente también debe hacerse en relación con las instituciones. Si no tenemos la capacidad de identificar estos obstáculos y de hacerlo con las personas con discapacidad sentadas al lado, con su participación, difícilmente podamos romper barreras y tener un aula accesible”, sostiene.

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El licenciado entiende la inclusión como un enfoque filosófico, social, político, económico y especialmente pedagógico que reconoce la diversidad. Sostiene que la inclusión es movimiento y que por lo tanto, “para incluir es necesario mover las cosas”. Para que la práctica profesional docente incluya, tiene que mover elementos personales e institucionales como apoyos, sistemas, prácticas, modelos y técnicas con el objetivo de que el otro sea protagonista.

“Tenemos que pensar -reflexiona- si estamos dispuestos a mover todo lo que hay que mover. Si estamos decididos a hacerlo, vamos a tener que pedir apoyo. Nuestra función de formadores no es solamente cumplir con una currícula, que los alumnos aprendan y aprueben un examen; va más allá. Se trata de pensar, sobre todo en estos tiempos de excesivo individualismo, a quién vamos a formar y para qué”.