Desempeño de Argentina en las Pruebas PISA: lápiz, papel y formación docente, las claves para revertir la crisis educativa

Luego del mal resultado de Argentina en las pruebas PISA, una especialista sostuvo que la lectura y la escritura son la base para aprender el resto de los contenidos y planteó recuperar la enseñanza sistemática desde los primeros años. También pidió revisar la formación docente y el uso de las nuevas tecnologías en las aulas.

Luego del mal resultado de Argentina en las pruebas PISA, una especialista sostuvo que la lectura y la escritura son la base para aprender el resto de los contenidos y planteó recuperar la enseñanza sistemática desde los primeros años.

Luego del mal resultado de Argentina en las pruebas PISA, una especialista sostuvo que la lectura y la escritura son la base para aprender el resto de los contenidos y planteó recuperar la enseñanza sistemática desde los primeros años.

Maiquel Torcatt / Aire Digital

Los resultados de las pruebas PISA 2025 dejaron a la educación argentina frente a un escenario de fuertes dificultades en los aprendizajes. El 59% de los estudiantes de 15 años no alcanzó el nivel mínimo esperado en Lectura, mientras que el porcentaje llegó al 76% en Matemática y al 59% en Ciencias.

Frente a este panorama, la doctora en Letras e investigadora del Conicet Ana María Borzone planteó en diálogo con AIRE que la salida requiere recuperar una enseñanza explícita, sistemática y sostenida de la lectura y la escritura desde los primeros años.

Para la especialista, el problema no puede resolverse solamente con cambios en los contenidos ni atribuirse a los docentes. Borzone sostuvo que también es necesario revisar la formación docente, recuperar prácticas de enseñanza que fueron relegadas y establecer límites claros frente al uso de dispositivos y de la inteligencia artificial en las aulas.

Volver al lápiz y al papel para fortalecer el aprendizaje

Una de las propuestas más concretas de Borzone fue recuperar la escritura a mano.

“Tenemos que volver al lápiz y al papel. Tenemos que volver a la mano”, sostuvo durante una entrevista en Ahora Vengo. La investigadora recordó que realizó una revisión de estudios recientes sobre el aprendizaje a través del teclado y señaló que distintos sistemas educativos analizaron antes de tomar decisiones el impacto de reemplazar la escritura manual por dispositivos.

Según explicó, las investigaciones mostraron que la escritura a mano tiene una relación directa con los procesos de lectura porque intervienen de manera coordinada la mano, los ojos y diferentes circuitos cerebrales vinculados con esas habilidades.

Borzone también remarcó una diferencia entre tomar apuntes a mano y hacerlo con un teclado. Mientras el teclado permite registrar rápidamente lo que dice un docente, escribir manualmente obliga al estudiante a procesar la información, seleccionar lo más importante y realizar una síntesis.

“Cuando los chicos escriben a mano, están consolidando sus habilidades de lectura”, afirmó.

Enseñar de manera explícita y sostener la alfabetización

Para Borzone, una de las claves para revertir los malos resultados es volver a una enseñanza explícita y sistemática de la lectura y la escritura.

La especialista sostuvo que los chicos no aprenden por sí solos las herramientas necesarias para leer y comprender textos. Por eso, planteó que desde el jardín y especialmente desde el primer grado deben enseñarse las correspondencias entre sonidos y letras, las estrategias de comprensión, la realización de inferencias y la recuperación de información implícita.

La alfabetización, según su propuesta, tampoco debería quedar concentrada exclusivamente en los primeros años. La enseñanza del lenguaje oral, la lectura y la escritura debe sostenerse durante toda la primaria, mientras que la escritura debe ocupar un lugar central como herramienta para consolidar la lectura y también para aprender contenidos de otras disciplinas.

En ese sentido, Borzone insistió en que el objetivo debe ser que todos los chicos aprendan a leer y escribir en primer grado y que luego esa enseñanza continúe de forma progresiva.

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Los docentes también necesitan herramientas para cambiar

La investigadora hizo una aclaración sobre una de las cuestiones más sensibles del debate educativo: no responsabilizar directamente a los docentes por los bajos resultados.

“Los docentes han sido estafados de la misma manera que se estafa a los chicos cuando no se les enseña”, sostuvo Borzone. Según explicó, durante años los maestros fueron formados bajo la idea de que los alumnos debían descubrir por sí mismos cómo leer y escribir y, por lo tanto, no recibieron los instrumentos necesarios para enseñar esos procesos.

Para revertirlo, planteó fortalecer la formación inicial en los institutos de formación docente y acompañar a los maestros una vez que están frente al aula.

Borzone planteó fortalecer la formación inicial en los institutos de formación docente y acompañar a los maestros una vez que están frente al aula.

Borzone planteó fortalecer la formación inicial en los institutos de formación docente y acompañar a los maestros una vez que están frente al aula.

Borzone destacó que ese acompañamiento puede modificar las prácticas incluso cuando los docentes ya están ejerciendo. “Los docentes se comprometen muchísimo cuando ven los resultados que obtienen cambiando de metodología”, señaló.

En experiencias realizadas con escuelas de sectores vulnerables, la investigadora contó que el trabajo sistemático con el lenguaje oral, la lectura y la comprensión permitió avances aun en contextos sociales complejos.

Qué hacer con los celulares y la inteligencia artificial en la escuela

Otro de los desafíos que Borzone incorporó al debate es el uso de nuevas tecnologías, especialmente frente al avance de la inteligencia artificial.

La especialista advirtió que la IA no reemplaza las habilidades que los estudiantes necesitan desarrollar y que incluso puede generar problemas cuando se utiliza para resolver tareas que deberían exigir lectura, escritura y análisis.

Borzone contó que consultó a una herramienta de inteligencia artificial sobre conciencia fonológica y encontró errores en la respuesta. A partir de esa experiencia, remarcó que los estudiantes necesitan aprender a contrastar información entre distintas fuentes y detectar posibles contradicciones.

Pero existe una dificultad previa: “Si un chico no puede ni leer, ¿cómo va a leer un tema en distintas fuentes?”, planteó.

Nicolás Medina Jiménez desarrolló LITERA, una aplicación con inteligencia artificial pensada para ayudar a niños desde los seis años a aprender a leer y escribir.

Nicolás Medina Jiménez desarrolló LITERA, una aplicación con inteligencia artificial pensada para ayudar a niños desde los seis años a aprender a leer y escribir.

Por eso, consideró que determinadas actividades deben realizarse dentro del aula y sin teléfonos u otros dispositivos, de modo que el estudiante pueda demostrar qué sabe hacer por sí mismo.

Para Borzone, la incorporación de tecnología no puede hacerse a costa de las habilidades básicas. Antes de utilizar herramientas cada vez más sofisticadas, sostuvo, los alumnos tienen que dominar la lectura, la escritura y las estrategias necesarias para aprender.

El desafío, en definitiva, no consiste solamente en recuperar los aprendizajes perdidos en las pruebas PISA. Para la investigadora, se trata de volver a colocar la enseñanza de la lectura y la escritura en el centro del sistema educativo y sostenerla durante toda la trayectoria escolar.

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