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Las razones del retroceso de Argentina en las pruebas PISA: "Los chicos dejaron de leer porque se dejó de enseñarles"
La investigadora del Conicet Ana María Borzone analizó en AIRE los resultados en Lectura y cuestionó el abandono de la enseñanza explícita. Advirtió por el impacto que eso tiene en el lenguaje y el aprendizaje y aseguró que el "deterioro educativo" podría tomar años en recuperarse.
La investigadora del Conicet Ana María Borzone analizó los resultados de Argentina en las pruebas PISA en Lectura y cuestionó el abandono de la enseñanza explícita.
Las pruebas PISA volvieron a mostrar un deterioro del aprendizaje en Argentina y encendieron una señal de alerta. En las evaluaciones de Lectura, específicamente, solo cuatro de cada diez estudiantes de 15 años alcanzaron al menos el nivel 2 de desempeño.
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La investigadora del Conicet y doctora en Letras Ana María Borzone cuestionó, en diálogo con Luis Mino en el programa Ahora Vengo, la forma en que se enseñó durante las últimas décadas en las escuelas y sostuvo que el problema se profundizó a medida que se abandonó la enseñanza explícita y sistemática de la lectura y la escritura.
Argentina obtuvo 389 puntos en Lectura en la edición 2025 de las pruebas PISA y quedó en el puesto 62° entre los 91 sistemas educativos participantes. El resultado significó una caída del 3% respecto de 2022.
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El retroceso, de todos modos, no se limitó a ese apartado. El país también obtuvo peores resultados en Matemática y Ciencias. En Matemática alcanzó 367 puntos, un 2,9% menos que en 2022, mientras que en Ciencias obtuvo 393 puntos, con una caída del 3,2%.
Seis de cada diez adolescentes no alcanzan el nivel mínimo en Lectura
Uno de los datos centrales de PISA 2025 es que el 59% de los estudiantes argentinos no alcanzó el nivel mínimo esperado en Lectura. Es decir, solo el 41% superó el nivel 2.
Según un informe difundido por Argentinos por la Educación, seis de cada diez adolescentes no pueden identificar la idea principal de un texto de extensión moderada.
Para Borzone, ese resultado no puede analizarse únicamente como una dificultad puntual frente a una prueba internacional. La especialista explicó que comprender un texto supone mucho más que reconocer palabras: implica acceder a su significado, relacionarlas entre sí, realizar inferencias y construir una representación mental de aquello que se está leyendo.
Para desarrollar esas habilidades, señaló, los estudiantes necesitan contar desde edades tempranas con un amplio vocabulario, dominio de la sintaxis y herramientas para comprender estructuras cada vez más complejas del lenguaje. “La oralidad está primero y antes que nada”, sostuvo Borzone, al explicar la importancia del lenguaje oral en el desarrollo de la lectura y la escritura.
“Los chicos dejaron de leer porque dejaron de enseñarles”
En contacto con AIRE, Borzone ubicó una parte central del problema en los cambios producidos en las formas de enseñar a leer y escribir desde las décadas del 80 y 90.
Según su explicación, en esa época se consolidó una metodología basada en el aprendizaje por descubrimiento y se dejó de lado la enseñanza “explícita, sistemática y progresiva” del sistema de escritura y de las estrategias necesarias para comprender textos.
La investigadora puso como ejemplo la enseñanza de las correspondencias entre sonidos y letras, pero también otras habilidades vinculadas con la lectura, como relacionar palabras, recuperar información implícita y realizar inferencias. “Los chicos dejaron de leer porque dejaron de enseñarles”, afirmó.
Para Borzone, ese cambio tuvo consecuencias que se fueron acumulando con el paso de los años. A medida que los estudiantes tenían dificultades para leer y escribir, explicó, también se fueron quitando contenidos y exigencias del sistema educativo.
La lectura también determina cuánto lenguaje desarrolla un estudiante
Para la investigadora, el impacto de la pérdida de lectura no se limita a la capacidad de comprender textos.
Borzone sostuvo que la lectura frecuente permite incorporar vocabulario, gramática y estructuras propias de distintos géneros discursivos, lo que luego también se refleja en la manera de hablar. “Cuando uno lee constantemente, incorpora vocabulario, incorpora gramática, incorpora la estructura de los géneros discursivos y entonces tiene otro nivel de lenguaje, de oralidad”, explicó.
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La dificultad para leer también impacta en Matemática y en el resto de los aprendizajes
Para Borzone, las dificultades en Lectura no quedan limitadas a esa área, sino que afectan el aprendizaje de otros contenidos escolares. La especialista explicó que la lectura y la escritura son fundamentales para incorporar conocimientos en el secundario y que, cuando los estudiantes no logran comprender textos, también encuentran obstáculos para aprender otras disciplinas.
En ese sentido, sostuvo que la falta de herramientas para leer y escribir ayuda a explicar también el bajo desempeño en Matemática que tuvieron los alumnos argentinos. “La lectura y la escritura son fundamentales para el aprendizaje de contenidos”, afirmó.
Así, para la investigadora, el problema no empieza necesariamente en Matemática: la alfabetización constituye una base sobre la que se apoyan buena parte de los aprendizajes posteriores.
Los resultados de PISA 2025 volvieron a poner este escenario en primer plano, en una Argentina que atraviesa un "deterioro educativo", según aseveró la especialista, que puede tomar décadas en recuperarse.




