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Economía Santa Fe | carne |

"Si seguimos con esta inflación, el kilo de asado va a costar $3.000 y en algún momento $10.000", advierte un especialista

El analista Miguel Gorelick explicó que los incrementos en el valor de la carne vacuna son consecuencia de la inflación y la creciente demanda del mercado.

En los últimos cinco días la carne sufrió un importante incremento en los mostradores de las carnicerías de Santa Fe, donde el kilo de asado ya superó largamente los $2.000 y pasará a costar $2.500 desde febrero. Desde el sector ya plantearon la necesidad de cerrar aumentos acumulados de entre el 35% y 40% para el primer trimestre de 2023. El licenciado Miguel Gorelick, director de Valor Carne y analista del mercado ganadero, advirtió que a este ritmo el kilo de carne costará $3.000 y llegará a $10.000 "en algún momento".

"En marzo-abril del año pasado el precio de la haciendo alcanzó un valor alto, por diversas circunstancias", destacó el entrevistado. "El precio de la carne llegó a un nivel muy alto en abril del año pasado, un récord histórico en términos reales. Deflacionando los precios, en abril se llegó a un máximo y a partir de ahí hubo una caída importante de precios, influidos por un mercado interno que venía con una fatiga bastante grande, en medio de una crisis económica y con una capacidad de compra deteriorada".

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Una demanda de mercado interno fatigada y una demanda externa donde, a raíz de la invasión rusa en Ucrania se dieron situaciones particulares, hicieron que los precios internacionales cayeran. Las demandas más importantes provocaron una baja en el valor real de la carne muy fuerte en un período corto de tiempo. "No hay antecedentes que en seis u ocho meses el precio de la hacienda haya caído de la manera que lo hizo en la última parte del 2022", agregó el entrevistado.

Luego de esa caída hubo un rebote y en las últimas dos semanas el precio de la haciendo aumentó alrededor del 35%, algo que ya se empieza a ver en el mostrador. De esa forma, recuperó la mitad de lo que había perdido en los ocho meses precedentes. "Estamos a mitad de camino entre el precio que había hace 15 días y el que se registró en abril (de 2022)", advirtió Gorelick.

En la segunda mitad de 2022 la carne aumentó por debajo de la inflación

Si se analiza el mercado de la carne en su historia reciente, son habituales estos movimientos en contextos de alta inflación donde el precio se retrasa en relación con los precios generales, para luego pegar un salto fuerte y reacomodarse.

Gorelick aseguró que la sequía no provocó una faena anormalmente alta, sino que el cambio en la fase del ciclo ganadero tiene que ver con los ciclos de la actividad y no con la sequía. "Los productores han tratado de defender su capital de hacienda al máximo, a pesar de las difíciles condiciones que presentaban los campos para alimentar a los animales", destacó Gorelik.

Tomando los datos en relación con los $1.300 por kilo de asado (el costo hasta el viernes pasado) en los mostradores locales, el último aumento que tuvo la hacienda, del 35%, llevó el kilo a $1.700 como precio de base (en muchas carnicerías ya se ubica en la franja de los $2.000). Al respecto, el entrevistado explicó que "puede darse la situación de que algunos negocios se pasen, pero el mercado los va a obligar a volver a un nivel más razonable y de ninguna manera pienso que se duplique el precio en el corto plazo. Pero si seguimos con esta tasa de inflación, más tarde o más temprano el asado va a costar $3.000 y también $10.000, en algún momento", analizó el especialista.

En los últimos ocho meses del 2022, con una inflación del 7% mensual, la carne casi se mantuvo en los mismos términos nominales. Sin embargo, los porcentajes no se trasladan de manera directa a la hacienda. "Sucede en función de la relación de la oferta-demanda que haya por la carne en ese momento", aclaró el especialista.

Gorelik aseguró que los mecanismos de incremento en la carne no son inmediatos. A modo de ejemplo recordó lo que pasó entre 2020 y 2022, cuando el precio de la hacienda empezó a aumentar de manera marcada y por encima de la inflación, sobre todo entre fines de 2020 y principios de 2022 cuando el sector comercial de la carne no podía trasladar el aumento de la hacienda, tuvieron que reducir sus márgenes y hubo comercios que cerraron sus puertas. "Durante dos años y medio se corrió de atrás. A partir de la caída en el precio real de la carne en 2022, el sector pudo recomponer sus márgenes", concluyó el especialista.

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