Los datos oficiales marcan que el salario real del empleo registrado viene cayendo en los últimos años sin respiro y sin pausa, acompañado de una enorme pérdida de puestos de trabajo. Entre los no registrados el panorama laboral, siempre más crítico, se profundizó aún más porque luego de un aumento de la informalidad favorecida por las políticas de precariedad laboral oficiales. En lo que va del año, en el marco de la pandemia, la gran mayoría de los trabajadores asalariados y cuentapropistas informales dejaron de trabajar y de percibir sus magros ingresos y solamente contaron la escasa ayuda estatal del IDE, tarjeta alimentaria y/o AUH.
En términos reales, el sueldo promedio de los casi 5,8 millones de trabajadores del sector privado registrados en agosto se ubicó un 4,8% por debajo del nivel de 12 meses atrás. Y acumula un retroceso consecutivo en 3 años del 15% frente a agosto de 2017.
Las cifras son del Ministerio de Trabajo, que señala que la mitad de esos trabajadores, que perciben sueldos más bajos, tuvieron una pérdida salarial real del 19,2%.
A agosto la remuneración nominal bruta promedio -antes de los descuentos del 17% jubilación y Salud- fue de $61.835 pero la mitad percibió menos de $48.393 brutos -menos de $40.166,19 netos-.
De acuerdo al Indec, la línea de pobreza marcada por la canasta básica familiar (matrimonio y 2 hijos menores) se ubicó en septiembre en $ 47.215,97.
Así, tener un empleo formal no evita que la familia integre la vasta legión de pobreza que se despliega en todo el país, con mayor intensidad en el Conurbano bonaerense y en el NOA y NEA.
Este retroceso salarial se produjo en el contexto de una fuerte caída del empleo asalariado privado formal. De 6.212.041 registrados en agosto de 2017 descendió a 5.770.158 en agosto de este año. Una pérdida de 441.883 de empleados asalariados formales.
Esta pérdida de puestos de trabajo fue muy intensa a lo largo de 2018 y 2019 y pegó un nuevo salto con la irrupción de la pandemia y la cuarentena. Recién en agosto pasado dejó de seguir cayendo, pero por ahora no hay signos de recuperación.
El Informe de Trabajo dice que “el 6,3% del empleo registrado del sector privado (unos 363.000 trabajadores) se encontraba suspendido. Esta incidencia de las suspensiones, que muestra un leve descenso respecto de los meses anteriores, resulta elevada en relación a la serie histórica. A nivel de empresas, también se verifica un valor elevado, el 18% las empresas aplicaron suspensiones, más que duplicando los valores históricos”.
Además, “en septiembre de 2020, el nivel de empleo privado registrado en empresas de más de 10 personas ocupadas, del total de los aglomerados relevados, cayó un 0,2% con respecto al mes anterior. Esta contracción es el resultado de dinámicas laborales divergentes verificadas en el Gran Buenos Aires (GBA) y en el conjunto de aglomerados relevados en el interior del país. En efecto, en el GBA, el nivel de empleo se contrajo un 0,3%, y en los aglomerados del interior, creció un 0,2% (en la comparación mensual)”, según la Encuesta de Indicadores Laboral (EIL) de la cartera laboral.
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