La vida cotidiana de las familias en Argentina: entre pérdidas de empleo y caída de los ingresos
El Gobierno asegura que estamos en una etapa de crecimiento pero en relación a los ingresos de la población, el empleo y la morosidad de las familias endeudadas no se percibe una mejora, sino todo lo contrario.
El crecimiento del que habla el Gobierno es muy limitado.
En base a unos pocos indicadores externos, el Gobierno asegura que estamos en una etapa de crecimiento irreversible. Sin embargo, ese crecimiento es muy limitado, el panorama económico social se presenta muy crítico y no se percibe una mejora, sino todo lo contrario, en relación a los ingresos de la población, el empleo y la morosidad de las familias endeudadas.
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La realidad en números
“Durante el último año, cerca de 100.000 trabajadores asalariados privados registrados perdieron su empleo, mientras crecieron modalidades laborales más frágiles, como monotributistas (con más de 90.000 nuevos registros) y empleo no registrado”, señala el último Informe de la Fundación Mediterránea.
El informe agrega que “mientras las actividades vinculadas al frente externo como energía, minería, agroindustria y algunos segmentos exportadores muestran mejores perspectivas, buena parte de los sectores ligados al mercado interno continúan afectados por salarios reales debilitados, menor capacidad de consumo y una recuperación de la actividad que sigue siendo intermitente”.
Por su parte, la UIA (Unión Industrial Argentina) señala que los sectores que crecen son los vinculados a la cosecha como la molienda de oleaginosas, la refinación de petróleo por el impulso del sector hidrocarburífero (Vaca Muerta), algunos sectores particulares como la producción de motos, dado la mayor facilidad para importar insumos e impulso en las ventas internas, productos farmacéuticos y algunos segmentos de alimentos y bebidas como la producción láctea, frutas y hortalizas.
En cambio, los sectores con caídas están vinculados a la producción de materiales para la construcción, en particular por el bajo dinamismo de la obra pública de los últimos años, el sector siderúrgico, petroquímico, caucho y plástico y otros sectores de consumo masivo que experimentaron caídas en la demanda final junto con una mayor competencia de importaciones como el sector textil, confecciones y calzado, electrónicos, maquinaria, bebidas , entre otros.
La FM dice que las actividades como minería, petróleo, servicios financieros y agro representan apenas el 3% del empleo total y el 7% del empleo asalariado privado registrado. Esto implica que una mejora del frente externo no se traduce de forma automática en una recuperación amplia del empleo o de los ingresos de los hogares.
En materia de ingresos, el sector privado registrado tuvo un ajuste al inicio del Gobierno actual (tras alcanzar caídas interanuales del 14% real en 2024). Luego logró recuperar parcialmente el poder adquisitivo pero esa recuperación perdió impulso y volvió a terreno negativo hacia comienzos de 2026.
Por su parte, la caída del salario real del sector público llegó a rondar el 27% interanual, prácticamente el doble de la observada en el sector privado formal. Entre marzo de 2026 y marzo de 2023 tuvo una pérdida cercana al 23% real, frente a una caída del 7% en el sector privado registrado.
En el sistema bancario, la morosidad está en niveles récord. El último informe del Banco Central señala que la morosidad tuvo en marzo una leve suba de 0,3 puntos porcentuales con respecto al mes anterior y ascendió hasta el 7%. Dentro de ese promedio, el dato más preocupante es la mora de las familias que se ubicó en 11,5%, también 0,3 puntos por encima de la medición anterior.
Las fintech es el segmento que más morosidad acumula, con un 30% de los deudores con atrasos de los pagos y tasas más altas que las de los bancos.
Por su parte, y pese a la caída del consumo, la inflación se mantiene firme muy por encima de los niveles internacionales. Aqui incide el aumento de los precios regulados por el Estado y las Provincias y también a que muchos servicios públicos y privados se ajustan mes a mes por la inflación pasada, y aumentos tarifarios por encima del ajuste del resto de los precios de bienes y servicios.
Todo esto está soslayado en los voceros del Gobierno que terminan “pintando” una realidad ajena a la vida y la economía de las personas y familias.







