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Economía cajeros automáticos | Pymes | barrios

La pyme que apuesta a la inclusión financiera y decidió instalar cajeros automáticos en barrios populares

El desarrollo de las pymes moviliza el consumo en barrios populares y resuelve una dificultad histórica: la inclusión financiera de los más vulnerables.

Las soluciones fintech representan una oportunidad para ampliar el acceso financiero, pero aunque resulte difícil de creer, la presencia de infraestructura tradicional relacionada con los servicios más básicos, cómo los cajeros automáticos, todavía es deficitaria en muchas localidades y parajes de distintos puntos del país.

Mientras la mayoría de los bancos comerciales están adoptando soluciones en línea, no todas están disponibles en lugares inhóspitos e incluso, algunas personas tienen que recorrer muchos kilómetros para conseguir dinero en efectivo. Por eso es destacable el trabajo de esta pyme argentina dedicada a brindar productos y servicios financieros que contribuyan a un mercado más accesible con un propósito firme: brindar inclusión a través de servicios y productos financieros a población que viva en situación de vulnerabilidad socioeconómica.

Trasa nació al calor de la crisis del 2001, de la mano de su fundador, Ricky Minicucci, que lanzó una tarjeta prepaga para que los argentinos que se iban pudieran hablar con sus familiares.

Fue la primera empresa en instalar un cajero en el Barrio Padre Carlos Mugica -ex villa 31- de CABA, en el año 2017 cuando la integración y urbanización eran incipientes. Cada vez que instala un cajero automático o una Unidad Modular de Inclusión Financiera, realiza, a su vez, mediante acuerdos con gobiernos y organizaciones sociales, capacitaciones para los vecinos.

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Trasa, la empresa B que lleva inclusión financiera a barrios populares.

Trasa, la empresa B que lleva inclusión financiera a barrios populares.

“Cuando llegamos al barrio nos dimos cuenta de qué podíamos colaborar y que instalando cajeros automáticos, ofreciendo tarjetas de débito, crédito o inclusive instalando un POS para que un comercio acepte tarjetas de crédito y débito, estábamos comenzando a construir un mundo financiero en un barrio popular y estábamos solucionando una problemática.

Con el tiempo logramos construir un propósito que fue llevar inclusión financiera a todas las personas, como lo hacemos acercando infraestructuras de servicio financiero a los barrios populares, villas y asentamientos”, señaló su fundador, Ricky Minicucci.

Trasa dialoga permanentemente con diversas organizaciones sociales y estados locales, para seguir identificando zonas donde este tipo de servicios no se encuentren disponibles y que haya una población que lo necesite para su desarrollo y el de su comunidad. “Y eso tiene que ver con cumplir nuestro propósito; ahora estamos pensando en dónde más podemos colaborar, ya que estamos visibilizando toda esta problemática junto con otros actores en los diferentes barrios populares, pero también nos dimos cuenta en estos últimos años de que un pueblo originario o vecinos de una comunidad muy chica, en el interior de Salta o en la selva chaqueña, quizá tienen que tomarse un remis o manejar durante 40 o 50 minutos en un auto para ir a retirar efectivo de algún lugar cercano. Eso impacta totalmente en sus ingresos, ya que ese costo del auto, es carísimo. Entonces estamos trabajando con algunas fundaciones para ver si, con Trasa y otras compañías que nos puedan apoyar, podemos llegar a esas comunidades”, agrega el founder.

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Un largo camino recorrido y el salto hacia adelante

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Trasa, la compañía dedicada a brindar inclusión financiera para todas las personas.

Trasa, la compañía dedicada a brindar inclusión financiera para todas las personas.

Trasa es una empresa B que, por su por su impacto social, viene siendo reconocida y premiada por distintas organizaciones. En 2023 obtuvo el premio Pyme de Alto Impacto Social, que otorgan Galicia y Clarín. También fue galardonada por Fintech Americas en la categoría "Inclusión Financiera" y acaba de ganar recientemente el premio Lide Sustentabilidad 2024.

El primer proyecto de Trasa fue el lanzamiento de Tarjeta Única, una prepaga de telefonía para hacer llamadas internas y externas. Más tarde, desarrolló una plataforma transaccional para que los comercios pudieran vender recargas de celulares, TV prepaga y luego sumó la recarga de transporte (principalmente SUBE).

Finalmente llegó Pago24, una tarjeta prepaga con billetera virtual y beneficios para pagar en distintos comercios. La PyME lleva instalados en todo el territorio argentino 73 cajeros automáticos con una presencia más fuerte en CABA, GCBA y las provincias del norte. “Estamos trabajando para crecer en el sur del país y tenemos planes de expansión a Uruguay y Paraguay”. Pero el impulso para seguir creciendo es muy grande porque “con el tiempo me di cuenta que el propósito inicial queda chico”, señaló Minicucci.

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El empresario explicó esa sensación de la siguiente manera: “Cuando nosotros vamos a desarrollar esto en los barrios populares, muchas veces nos damos cuenta que, además de poder propiciar clases de educación financiera, nos quedamos muy cortos. Hoy las personas tienen otros problemas para resolver como el acceso a los alimentos o el mantenimiento de la infraestructura de sus viviendas. Por eso, vamos a seguir trabajando para ayudarlos a resolver esas necesidades”.

Un reciente estudio comparativo de Trasa demostró que los cajeros automáticos ubicados en barrios populares -en algunos casos, zonas vulneradas- registran una mayor cantidad de transacciones y montos de extracción más altos que los que se encuentran en barrios más pudientes, lo que constata la necesidad de contar con estos dispositivos. En ese informe, a su vez, se pudo ver que la comunidad, al tener disponible un cajero en su barrio, ya no debe movilizarse varios kilómetros para hacer sus extracciones, beneficiando, con esto, a los negocios de cercanía del propio barrio popular, donde se puede consumir con ese dinero.