El 17 de enero, el Gobierno publicó en el Boletín Oficial la resolución 4/2025, que habilita a los comercios y prestadores de servicios a exhibir precios en dólares u otras monedas extranjeras, además de pesos. La normativa tiene como objetivo promover mayor transparencia y flexibilidad en las transacciones económicas.
En diálogo con AIRE, Salvador Femenía, representante de prensa de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), calificó de manera positiva la medida al considerarla un estímulo para el comercio. "Se busca dinamizar el sector y garantizar la transparencia en la información brindada a los consumidores", expresó.
Dolarización en comercios: ¿una herramienta útil?
Femenía destacó que la posibilidad de pagar en dólares no será una obligación para los comerciantes ni consumidores. "El comercio que no disponga de una cuenta en dólares no estará obligado a constituirla, y los pagos podrán realizarse tanto en efectivo como a través de cuentas digitales o QR en dólares", explicó.
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Además, aclaró que los comerciantes tendrán la libertad de fijar precios en dólares sin que estén atados al tipo de cambio oficial o paralelo, siendo una decisión que busca ser competitiva para ambas partes. Sin embargo, advirtió que las comisiones para este tipo de transacciones serán similares a las actuales.
El representante de Came destacó que este sistema puede funcionar especialmente en rubros con compras significativas, como indumentaria y calzado. "Es una facilidad para quienes prefieren pagar en dólares sin tener que cambiar la moneda previamente", señaló.
Recuperación y expectativas para el comercio en 2025
Según Femenía, la estabilidad económica registrada desde diciembre de 2024 ha comenzado a generar una tendencia de recuperación en el comercio, aunque todavía no compensa las caídas sufridas durante el año pasado. "Terminamos los últimos meses con una tendencia positiva en el comercio, aunque la industria sigue más rezagada", afirmó.
El optimismo para 2025 está ligado a factores como la estabilidad económica, la confianza de los consumidores y la reaparición del crédito. "La estabilidad y la confianza van a impulsar una recuperación tanto del comercio como del salario. Sin embargo, la industria enfrenta desafíos relacionados con la apertura de importaciones, la carga tributaria y los costos", concluyó.




