El deterioro de las asignaciones familiares de los trabajadores registrados alienta la informalidad laboral
El deterioro de las asignaciones familiares para los trabajadores registrados, en relación a la AUH, actúa como un obstáculo para la formalización laboral.
El deterioro de las asignaciones familiares de los trabajadores registrados alienta la informalidad laboral.
La brecha entre lo que recibe un trabajador informal por la asignación universal por hijo (AUH) y otro que está registrado, en concepto de asignaciones familiares, incentiva la informalidad laboral que registra índices récord. Una familia no registrada recibe un ingreso mayor a través de la AUH que otra de la misma composición que está registrada.
Mientras que la AUH más el Plan Alimentar cubren el 92% de la Canasta Básica Alimentaria por hijo, la asignación familiar contributiva para un trabajador formal del tramo de menores ingresos cubre apenas el 32%. Y la brecha se amplía a medida que el salario sube: 22% en el segundo tramo, 13% en el tercero y apenas 7% en el cuarto.
A esta diferencia se suma otra asimetría, los beneficiarios de la AUH pueden acumular la Tarjeta Alimentar hasta los 17 años y los apoyos de la Ley de los 1.000 Días hasta los tres. Los trabajadores formales, en cambio, solo acceden a la asignación contributiva, sin complementos.
El resultado es un sistema que castiga la formalización en los segmentos de menor calificación. Una familia con dos hijos que hoy cobra AUH + Alimentar recibe $ 326.920 por mes (a valores de diciembre de 2025). Si uno de los adultos consigue un empleo formal dentro del tramo más bajo, pasa a cobrar $ 122.504 en asignaciones familiares. La diferencia es de $ 204.416, más de una Canasta Básica Alimentaria completa, explica un Informe de la Fundación Mediterránea.
Por consiguiente “achicar la brecha con las asignaciones contributivas sin recortar la AUH, simplificar el esquema y construir una transición gradual para que formalizarse no sea sinónimo de perder ingresos. Mientras eso no ocurra, el sistema seguirá atrapado en una contradicción, proteger a los chicos a costa de la formalidad laboral de sus padres”, plantea la Fundación Mediterránea.
La Asignación Universal por Hijo (AUH), implementada en 2009, se consolidó con los años como la principal política de transferencia monetaria dirigida a la niñez en Argentina.
El Gobierno comunicó un incremento en los pagos de la Asignación Universal por Hijo (AUH) siguiendo la Ley de Movilidad Jubilatoria.
La Asignación Universal por Hijo (AUH) es la principal política de transferencia monetaria dirigida a la niñez en Argentina.
Hoy 4,1 millones de niños reciben el beneficio. En 2025 el poder adquisitivo de esta asignación resultó casi 70% superior respecto del nivel de 2023 y 26,0% superior en relación con 2015.
Esta dinámica se explica por el incremento extraordinario del 100% que tuvo en enero de 2024. Luego de ese mes se mantuvo por la ley de movilidad, actualizándose de acuerdo con la inflación. La excepcionalidad de esta política contrasta con otras que han mostrado un sendero opuesto. Puntualmente, la Tarjeta Alimentar mantiene el monto congelado desde junio de 2024, lo que da como resultado una caída real superior al 35% entre 2023 y 2025.
De hecho, si se calcula la suma de AUH y Tarjeta Alimentar que corresponde a una familia según su tamaño, el incremento resulta mucho menos notorio que para la AUH: entre 9 y 16% para familias con 1 y 2 hijos, respectivamente, entre 2023 y 2025. En tanto, el ex Potenciar Trabajo lleva 24 meses sin actualizarse, con una pérdida del 67,6% entre 2023 y 2025, señala un Informe de CIFRA (Centro de Investigación y Formación de la República Argentina).
En la misma línea, la Fundación Mediterránea señala que el análisis estaría incompleto sin considerar la Tarjeta Alimentar, que funciona como complemento de AUH. Por eso, cuando se mira el esquema completo, la mejora es más moderada: entre 2023 y 2025, el aumento real conjunto de AUH + Alimentar fue del 14%.
El informe agrega que “los datos oficiales muestran que, en el primer semestre de 2025, el 10% de los menores de 14 años se ubicaba en situación de indigencia, casi nueve puntos menos que en el segundo semestre de 2023, y el 45,4% en situación de pobreza, una caída de 13 puntos. Si bien en estos resultados influyen múltiples factores, la mejora en el poder de compra de la AUH aparece como uno de los elementos que contribuyó a reducir las privaciones más extremas entre los hogares con niños”.
Sin embargo, en el último año, el poder de compra de la AUH no avanzó parejo frente a los distintos precios de la economía. Entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, la asignación aumentó 31,3%, mientras que educación subió 52,3%, vivienda y servicios 41,6%, alimentos y bebidas 32,2% y transporte 32%. De los trece rubros del IPC, la AUH solo superó a cinco.
El rezago en educación es especialmente relevante. La AUH es una transferencia condicionada a la escolaridad, pero su poder de compra en servicios educativos cayó más de veinte puntos en un año. Aunque la mayoría de los beneficiarios asiste a escuelas públicas, existen gastos asociados a la escolaridad (idiomas, actividades deportivas, apoyo escolar, transporte, materiales, entre otros) que forman parte del costo efectivo de educar a un niño.
En síntesis, el fuerte deterioro de las asignaciones familiares para los trabajadores formales en relación a la AUH actúa como un obstáculo para la formalización laboral.
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