"Vemos una disminución en el consumo. La realidad económica y un aumento que consideramos excesivo hicieron que la gente se traslade a otro tipo de carnes o, directamente, deje de consumir sin buscar reemplazo", explicó el directivo.
Según el análisis de la cámara que nuclea a los frigoríficos de Santa Fe, el precio de la hacienda en pie corrió muy por encima del índice general de precios. "En el último año tuvimos una inflación del 31%, pero la carne vacuna aumentó por encima del 70% anual. Al estar al doble de la inflación, lo consideramos excesivo", remarcó D'Angelo.
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Incluso en el mes de febrero, la tendencia se mantuvo ya que la hacienda creció un 7% mensual. "Son valores que la gente no ha convalidado y por eso se nota ese retraso en el consumo", añadió.
Sin embargo, D'Angelo dijo que "no hay que alarmarse" respecto del consumo, ya que "entre la carne vacuna, la de cerdo y la de pollo, los argentinos seguimos consumiendo entre 113 y 114 kilos anuales por persona, lo cual representa un muy buen poder nutricional".
Crisis en la exportación: "Se vende perdiendo dinero"
Más allá del mercado interno, D'Angelo se refirió a la situación de los frigoríficos exportadores, que está absorbiendo caídas de actividad debido a tres variables que hoy no cierran para el negocio internacional: "El valor del dólar está excesivamente bajo, el precio de la hacienda en pie medido en dólares está excesivamente alto y el precio que paga el cliente del exterior son muy buenos que otros países pueden alimentar o enviar a esos precios".
"La industria argentina para enviar a esos precios vende, prácticamente, perdiendo dinero", sintetizó.