El consumidor argentino ya no es el mismo. Cambió su forma de vivir, trabajar y consumir. Según el último informe de la Consultora Claves Información Competitiva, que accedió AIRE, más del 40% de la población económicamente activa se encuentra en la informalidad, mientras crece la desigualdad y se acelera el envejecimiento de la población.
El análisis detalla cómo la estructura social y familiar se transformó en los últimos años, afectando directamente el consumo, desafiando al sistema productivo, el comercio y el canal financiero.
Empleo en crisis: 4 de cada 10 argentinos trabaja en la informalidad
Uno de los datos más preocupantes del estudio es que el empleo registrado privado no crece desde hace 15 años. En paralelo, el 40% de los trabajadores lo hace en condiciones informales, sin aportes ni cobertura social.
Esta situación impacta de lleno en los ingresos y el poder adquisitivo de los hogares, y alimenta la brecha entre sectores sociales.
En la pirámide de ingresos del primer trimestre de 2025, se observa que el 26% de los hogares vive con un ingreso mensual inferior a $1.060.000, mientras que solo el 5% supera los $6 millones mensuales.
Pirámide de ingresos: la brecha social se amplía y afecta al consumo
El informe divide a la población en cinco grandes niveles según ingresos. En la base, hay 11,8 millones de personas que apenas alcanzan el umbral de pobreza. En la cima, apenas 2,3 millones tienen ingresos que les permiten acceder a niveles de consumo más sofisticados.
Esta concentración de ingresos en la cima genera un fuerte desequilibrio en la demanda, que obliga a los comercios y empresas a repensar sus estrategias de precios, productos y canales.
Menos hijos, más adultos y una nueva estructura familiar
La caída de la natalidad es otro fenómeno clave: la tasa de fecundidad bajó un 40% desde 2014 y hoy está en apenas 1,16 hijos por mujer, en CABA el promedio de hijos por mujer es más bajo: 0,9.
La edad promedio para tener el primer hijo subió de 30 a 34 años. A esto se suma un envejecimiento acelerado de la población: se estima que en 2050, el 25% de los argentinos tendrá más de 60 años.
Este cambio demográfico genera nuevas demandas de servicios y modifica el perfil del consumidor: menos chicos, más adultos mayores, más mascotas (en CABA ya hay más perros que niños menores de 9 años) y hogares más pequeños.
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¿Qué significa todo esto para el consumo?
Estos cambios estructurales desafían el modelo tradicional de consumo masivo. El informe advierte que el mercado tendrá que adaptarse a:
- Nuevas prioridades en los hogares.
- Mayor segmentación de productos y precios.
- Demanda creciente de servicios para adultos mayores.
- Canales digitales y billeteras virtuales como forma de pago dominante.
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