La industria maderera busca volver a encender sus máquinas en medio de la caída del consumo
Oscar Martín, industrial maderero santafesino y secretario gremial de Faima, analizó el presente del sector. Advirtió sobre la caída del consumo, la capacidad ociosa superior al 60%, las dificultades para acceder al crédito y el desafío de sostener el empleo en el interior productivo.
Consumo, empleo e importaciones: la preocupación de la industria maderera santafesina.
En el marco del ciclo de entrevistas de Milla Extra, el programa de AIRE Negocios, el industrial maderero santafesino y secretario gremial de la Federación de la Industria Maderera y Afines (Faima), Oscar Martin, analizó el presente de uno de los sectores representativos de la producción nacional.
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El dirigente describió un escenario marcado por la caída del consumo interno, la capacidad ociosa en las fábricas y las dificultades para acceder al financiamiento. Aunque reconoció los avances en materia de estabilidad macroeconómica, advirtió que esa mejora todavía no logra trasladarse a la actividad cotidiana de las empresas.
"Estamos con una capacidad ociosa superior al 60%; de diez máquinas, cuatro trabajan y las otras están paradas", resumió Martin al describir la realidad que atraviesa gran parte de las pymes del sector.
La economía real sigue esperando la recuperación
El diagnóstico que dejó el último Congreso Nacional de Faima realizado en Cañada de Gómez, mostró una preocupación compartida por empresarios de todo el país: la demanda sigue sin reaccionar.
Según explicó Martin, el deterioro del poder adquisitivo modificó las prioridades de las familias, que hoy concentran sus gastos en bienes y servicios esenciales y postergan decisiones vinculadas a muebles, equipamiento o mejoras para el hogar.
La consecuencia directa es una fuerte subutilización de la capacidad instalada y dificultades crecientes para afrontar costos fijos, incluso en empresas que realizaron inversiones importantes durante los últimos años.
Entre los principales desafíos que enfrenta la actividad aparecen:
- Recuperar el consumo de bienes durables.
- Sostener el empleo especializado.
- Acceder a financiamiento productivo.
- Competir frente a la apertura de importaciones.
Importaciones, crédito y el desafío de la competitividad
El empresario sostuvo que sectores como muebles y aberturas enfrentan una competencia creciente de productos importados en un contexto donde las empresas locales tienen escasas herramientas para reconvertirse.
"Nos hablan de reconversión, pero ¿cómo lo hacemos si no hay crédito y las tasas son prohibitivas?", planteó.
El dirigente explicó que las condiciones financieras actuales dificultan desde la inversión tecnológica hasta la operatoria diaria de las pymes, afectando especialmente a las empresas de menor escala que predominan dentro de Faima.
Industria del mueble: Santa Fe y dos polos productivos que buscan sostener el empleo
La provincia concentra dos de los principales núcleos de la industria maderera argentina.
Por un lado, Esperanza se consolidó como referente en la fabricación de muebles de madera maciza. Por otro, Cañada de Gómez mantiene su liderazgo en la producción de muebles elaborados con placas melamínicas.
Ambos polos atraviesan una desaceleración de la actividad, aunque continúan siendo motores económicos fundamentales para numerosas localidades del interior.
Martin remarcó que preservar el empleo es una prioridad estratégica porque la actividad requiere mano de obra especializada y años de capacitación. La pérdida de esos trabajadores implicaría un costo difícil de recuperar para toda la cadena productiva.
El diálogo con la provincia de Santa Fe y las oportunidades que aparecen
A diferencia de las críticas planteadas hacia algunas políticas nacionales, el dirigente valoró la predisposición del Gobierno provincial para mantener abiertos los canales de diálogo con el sector productivo.
"La provincia de Santa Fe se comporta de otra manera en función de la industria. Atiende esos núcleos productivos", destacó.
En paralelo, el sector busca nuevos mercados para diversificar su actividad. Entre ellos aparece la construcción con madera, especialmente vinculada a desarrollos habitacionales, proyectos mineros y emprendimientos relacionados con Vaca Muerta.
Para Martin, el desafío de los próximos años será lograr que la estabilidad macroeconómica se traduzca en más producción, más empleo y una recuperación genuina de la demanda interna.
"Mientras no se reactive esa demanda, no creo que tengamos una perspectiva muy positiva", concluyó.







