El arroz integral es mucho más nutritivo que el blanco, pero muchas personas lo esquivan porque suele quedar pastoso o apelmazado. Sin embargo, con un par de trucos simples, podés lograr que quede suelto, firme y listo para cualquier plato.
¿Por qué cuesta tanto cocinarlo bien? La clave está en que el arroz integral conserva su capa externa, lo que hace que necesite más tiempo de cocción y absorba más agua que el arroz blanco. Si te pasás con el agua o el tiempo, el resultado es un arroz pegoteado que nadie quiere comer.
El secreto para que el arroz integral quede suelto
El primer paso fundamental es lavar bien el arroz antes de cocinarlo. Esto ayuda a eliminar el exceso de almidón, que es el responsable de que el arroz se pegue.
Después, hay que respetar la proporción justa: dos partes y media de agua por una de arroz. Si usás menos, se va a quemar; si usás más, se va a pasar.
arroz turco (1)
La técnica que nunca falla
Poné el arroz y el agua en una olla, tapala y cociná a fuego bajo. No levantes la tapa ni revuelvas durante la cocción. Cuando el agua se haya absorbido casi por completo, apagá el fuego y dejá reposar cinco minutos con la olla tapada. Ese tiempo es clave para que el arroz termine de absorber el líquido y quede en su punto justo.
El resultado: arroz integral suelto y listo para todo
Con este método, el arroz integral queda suelto, firme y perfecto para usar en ensaladas, como guarnición o en platos principales saludables. Así, podés aprovechar todos sus beneficios sin resignar sabor ni textura.