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Educación | Educación inclusiva |

La mirada docente sobre la tarea de trabajar la integración e inclusión en las aulas

Cómo, sin capacitaciones ni protocolos establecidos, las y los profesionales de nivel inicial y primario adaptan sus planificaciones a los tiempos y necesidades de los niños y niñas con discapacidad o diversos trastornos del aprendizaje.

La integración permanente y de calidad, que plantea la Ley Nacional N° 26.206 de Educación, enfrenta a los y las docentes al desafío de adaptación de sus planificaciones anuales para incluir a niños y niñas con discapacidad, y con diversos diagnósticos que tienen como consecuencia dificultades en el aprendizaje.

AIRE dialogó con dos docentes, de nivel inicial y primario, que ya tuvieron experiencias de integración en sus aulas (de alumnos y alumnas que tienen acompañantes terapéuticos o doble escolaridad en escuelas especiales), para consultarles sobre sus formas de abordaje, el tipo de respaldo que reciben y su análisis respecto de los avances alcanzados.

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Ambas profesionales mujeres trabajan en instituciones privadas de la ciudad, y prefirieron responder de forma anónima para no comprometer a los establecimientos que representan ni a los estudiantes que acompañaron.

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Remarcando que no existe un protocolo único de abordaje de estos casos de parte del Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe, y en que hay escasa o nula capacitación del organismo oficial, puntualizaron en la necesidad de diferenciar el concepto integración del de inclusión.

“Todos nuestros alumnos son diversos y a veces capaz que el que es callado o tímido tampoco es incluido de la forma que debiera. Es decir, no tiene ningún trastorno, ninguna discapacidad, pero necesita otro acompañamiento o vínculo con el docente, otras actividades específicas… Entonces es importante ampliar el concepto no solo hablar de integración, sino hablar de inclusión, que justamente nos ayuda a ver a la diversidad de los grupos”, dijo una de las profesionales.

En esa línea la referente áulica hizo foco en la proliferación de diagnósticos existentes, la realidad de infancias medicalizadas y de acompañantes terapéuticos en las escuelas; y citó al libro titulado “En la Infancia los diagnósticos se escriben con lápiz”, refiriéndose a los logros de superación que tienen los estudiantes, muchas veces sobrepasando las expectativas del equipo de profesionales que los acompañan y de sus propias familias.

La otra profesional, por su parte, destacó que su compromiso como maestras es para lograr la educación de todos los niños y niñas, buscando que incorporen los contenidos pautados para cada nivel formal y también marcando sus vidas en lo concerniente a su integridad cultural y social.

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“Siempre digo que los pequeños son geniales, de mucho ayudar y acompañar a sus pares, de hacerse cargo de sus dificultades y aptitudes. Entonces nace de sí muchas veces estar atento a lo que puedan necesitar los demás, a fortalecer lazos sin distinciones, preguntas o miradas cuestionadoras”, remarcó.

Legislación y falta de herramientas

Cada año, desde el área educativa se establecen normativas nuevas que imponen cambios o medidas que no siempre se ajustan a lo que necesitan en las aulas.

“Lamentablemente, no siempre tenemos el apoyo que quisiéramos en lo que refiere a acompañamiento o capacitaciones respecto al trabajo con niños o niñas con discapacidad de cualquiera tipo. En general, cada docente elige si quiere perfeccionarse y estudiar, y esa formación debe cubrirse como gasto particular; al igual que muchas veces las familias costean de forma particular a los terapeutas, sobre todo si aún no tienen un diagnóstico para presentar en las obras sociales. Se trata entre todos de acompañar al niño, como se puede”, comentaron.

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En cuanto al vínculo con las escuelas especiales o docentes integradoras, las maestras explicaron que desde el 2020, por disposición del ministerio, solo pueden contar con apoyo de otras instituciones de esfera privada. Y comentaron que esto es una dificultad, porque no hay personal disponible para hacer los nexos o las observaciones necesarias.

“Hay docentes especiales que tienen hasta 7 escuelas designadas para hacer las visitas y trabajo de integración, por lo que es muy complicado contar con esa asistencia presencial de acompañamiento. En general se hacen reuniones virtuales con los equipos directivos y algún profesional referente del equipo terapéutico del alumno para consensuar abordaje”, explicó la seño de nivel inicial.

Por su parte la maestra de primaria cerró: “Si bien se está logrando algunos cambios que permiten visibilizar cada vez más las infancias, creo que a veces se llevan algunas políticas apresuradas sin tomar en cuenta las condiciones edilicias, el personal con que se cuenta, la formación específica y el acceso a tecnologías. Estamos de acuerdo con que todos tienen que tener el mismo acceso a la educación, pero hay que pensar en lo demás para que el docente pueda responder a las demandas de los 30 niños y niñas que tiene en el aula, que son diversos y tienen procesos diferentes”.

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