En un comunicado, este martes la Cámara de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) manifestó su preocupación ante “el aumento de robos a camiones refrigerados que transportan medias reses, especialmente en la zona sur de la provincia de Buenos Aires”. Desde la entidad, declararon que durante el último mes y medio se produjeron ataques contra 6 vehículos y ya suman aproximadamente 500 las medias reses robadas, sobre todo en los municipios que conforman el conurbano bonaerense.
LEÉ MÁS►La impotencia de un productor rural víctima de abigeato: "Es un delito socialmente aceptado"
Este llamado de atención surgió a pocos días de un hecho inusualmente sangriento, cuando en jurisdicción de Mercedes alrededor de 200 personas masacraron unos 70 novillos y robaron la carne tras el vuelco de un camión jaula, además de atacar a cuchilladas a un chofer. En aquella oportunidad, desde la empresa damnificada, propietaria de un frigorífico en Santa Fe, dijeron que sus vehículos de transporte de carne hace tiempo que no pueden sufrir un desperfecto técnico y quedarse parados en la ruta porque los saquean. “Inmediatamente me abren las puertas para sacarme la mercadería”, declaró a AIRE Alberto Barcos, gerente y apoderado de la firma Finlar SA (de la Familia Larrauri).
Ahora, los matarifes manifestaron un recrudecimiento de esta problemática que no sólo es una amenaza económica sino también sanitaria. Además de poner en riesgo la integridad física de choferes y peones, afecta a los vehículos y la mercadería transportada, pero sobre todo “compromete un aspecto crucial para la industria y los consumidores: la trazabilidad de la carne”.
En estas circunstancias, al no conocer el destino y la finalidad de los productos robados, dijeron desde CAMyA, se genera “una grave incertidumbre sobre su seguridad y salubridad, poniendo en riesgo a los consumidores finales”.
Además, los matarifes afirmaron que hay un incremento estacional de estos delitos. “Se intensifica particularmente en estas fechas”, aseguraron, por lo que demandaron a las autoridades “una respuesta urgente y efectiva” con “medidas concretas y contundentes” contra estos delitos.
Finalmente, concluyeron que “es fundamental proteger no sólo los bienes y recursos del sector, sino también garantizar la seguridad de los trabajadores y la calidad de los productos que llegan a la mesa de los consumidores”, concluyeron.