"Pedir ayuda no es señal de debilidad": la importancia del trabajo en la salud mental en deportistas jóvenes

Rafael Sancho, psicólogo deportivo de Unión, explicó a AIRE cómo se acompaña a los jóvenes futbolistas, cuáles son las principales situaciones que atraviesan y por qué la preparación mental también forma parte de la formación deportiva.

El psicólogo deportivo de Unión, Rafael Sancho, habló de salud mental con AIRE.

El psicólogo deportivo de Unión, Rafael Sancho, habló de salud mental con AIRE.

En el marco de Septiembre Amarillo, el mes dedicado a generar conciencia sobre la prevención del suicidio, la salud mental vuelve a ocupar un lugar central en la conversación pública. Pero hablar de bienestar emocional en el deporte no implica solamente pensar en situaciones de crisis: también supone preguntarse cómo se acompaña a los jóvenes durante su formación, cómo se trabaja la frustración y qué herramientas reciben para afrontar las exigencias dentro y fuera de la cancha.

En el Club Atlético Unión, la psicología forma parte del abordaje interdisciplinario de las divisiones formativas. Rafael Sancho, psicólogo deportivo del club, dialogó con AIRE y explicó cómo se desarrolla ese acompañamiento en las categorías mayores del fútbol formativo y en la Reserva de AFA.

La formación de un futbolista también incluye la salud mental

Sancho explicó que el trabajo cambia de acuerdo con la etapa formativa que atraviesa cada jugador. Mientras los futbolistas más jóvenes necesitan desarrollar herramientas para relacionarse con compañeros y entrenadores, tolerar la frustración y entender el error como parte del aprendizaje, con el crecimiento aparecen nuevas exigencias.

La competencia por un lugar, las convocatorias, las lesiones, la comparación con otros compañeros y la expectativa de llegar a Primera se suman a las situaciones propias de la adolescencia.

No podemos abordar de la misma manera a un chico que está dando sus primeros pasos en el deporte competitivo que a un adolescente que empieza a acercarse a instancias de mayor rendimiento”, explicó Sancho.

En ese proceso, uno de los objetivos es que los jugadores puedan desarrollar recursos psicológicos sin perder de vista el disfrute por la actividad.

Antes que futbolistas estamos trabajando con personas que, además, están atravesando etapas muy importantes de su desarrollo”, remarcó.

Sancho formó parte de charlas y capacitaciones sobre casos de ludopatía.

Sancho formó parte de charlas y capacitaciones sobre casos de ludopatía.

LEER MÁS ► "Las palabras importan": Santa Fe reunió a especialistas para hablar sobre comunicación y prevención del suicidio

El psicólogo no aparece solamente cuando surge un problema

Uno de los cambios en la manera de abordar la salud mental dentro del deporte tiene que ver con dejar atrás la idea de que el psicólogo interviene únicamente cuando un jugador atraviesa una dificultad.

En Unión se realizan espacios individuales, intervenciones grupales, talleres y trabajos con los planteles. También existe un intercambio con entrenadores, preparadores físicos y otros profesionales que forman parte del acompañamiento de los deportistas.

La observación cotidiana también ocupa un lugar importante. Estar presente durante los entrenamientos y conocer la dinámica de los grupos permite detectar situaciones que quizás no aparecen en una consulta individual.

La preparación mental, al igual que cualquier otra dimensión del rendimiento, no se construye de un día para el otro. Es un proceso sistemático”, señaló Sancho.

El objetivo, explicó, no es intervenir únicamente cuando aparece un problema, sino también trabajar preventivamente y desarrollar herramientas que puedan ser utilizadas tanto dentro como fuera de la cancha.

Pedir ayuda no es una señal de debilidad

La presencia de profesionales de salud mental dentro de los clubes también modificó la relación de los jóvenes con la psicología.

Según Sancho, actualmente existe una mayor naturalización de estos espacios, aunque todavía persisten algunos prejuicios vinculados con la idea de que pedir ayuda implica tener un problema grave o mostrar una debilidad.

En el deporte, esa concepción estuvo históricamente asociada a la idea de que el jugador debía ser fuerte, soportar las dificultades y resolverlas por sí mismo.

Pedir ayuda no es una señal de debilidad. Al contrario: poder reconocer lo que a uno le está pasando y buscar herramientas para afrontarlo es una conducta saludable”, sostuvo.

La experiencia dentro del club, agregó, muestra que cuando los jugadores entienden que no están siendo evaluados ni juzgados, pueden apropiarse del espacio y recurrir al profesional por iniciativa propia.

Rafael Sancho, psicólogo deportivo del Club Atlético Unión.

Rafael Sancho, psicólogo deportivo del Club Atlético Unión.

LEER MÁS ► Todos somos parte de la solución", el llamado a escuchar y acompañar

Qué situaciones aparecen en las consultas

Las preocupaciones que atraviesan los jóvenes son diversas y no siempre están relacionadas directamente con el fútbol.

Entre las cuestiones vinculadas al rendimiento aparecen la ansiedad competitiva, la presión, la frustración, la pérdida de confianza, el miedo al error, las dificultades para concentrarse, las lesiones, las convocatorias y la cantidad de minutos en cancha.

Pero también aparecen cuestiones relacionadas con la vida cotidiana: problemas familiares, vínculos afectivos, dificultades escolares, situaciones sociales, autoestima y diferentes preocupaciones propias de la adolescencia.

A ese escenario se suman desafíos vinculados con el uso de las redes sociales y la exposición permanente.

Los comentarios que reciben los jugadores y las comparaciones son parte de la realidad cotidiana de los jóvenes”, explicó el psicólogo deportivo.

También mencionó las apuestas online y los consumos problemáticos como cuestiones que requieren atención y prevención dentro de las instituciones deportivas.

A veces cometemos el error de pensar que un chico que está jugando en un club importante está viviendo únicamente algo positivo porque está cerca de cumplir un sueño”, reflexionó.

La realidad, señaló, también incluye renuncias, exigencias, expectativas y frustraciones.

Septiembre Amarillo y el rol de los clubes

El 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que busca promover la concientización y la prevención.

Para Sancho, los clubes ocupan un lugar particular en esa tarea porque los jóvenes pasan allí buena parte de su tiempo, construyen vínculos, encuentran referentes adultos y atraviesan una etapa importante de su desarrollo.

No se trata de convertir a entrenadores, dirigentes o compañeros en psicólogos. Se trata de construir comunidades deportivas capaces de observar, escuchar, acompañar y, cuando corresponde, pedir ayuda o realizar una derivación profesional”, sostuvo.

En ese sentido, consideró fundamental prestar atención a cambios importantes en la conducta, no minimizar el sufrimiento y fortalecer las redes entre familias, clubes, escuelas, profesionales e instituciones. "La prevención empieza mucho antes de una situación límite. Empieza generando espacios donde una persona pueda decir “no estoy bien” y encuentre del otro lado alguien dispuesto a escucharla", enfatizó.

“Tenemos que empezar a separar fortaleza mental de silencio”

La reflexión de Sancho apunta a modificar una idea históricamente instalada en el deporte: que ser fuerte significa no mostrar emociones o atravesar las dificultades en soledad.

Ser fuerte mentalmente no significa no sufrir, no sentir miedo, no angustiarse o poder resolver todo solo”, afirmó.

Para el profesional, la verdadera fortaleza también implica reconocer lo que ocurre, poder expresarlo y pedir ayuda cuando es necesario.

Y allí aparece uno de los principales desafíos para los clubes: que el cuidado de la salud mental no sea una respuesta ante una crisis, sino una dimensión más de la formación deportiva.

Si conseguimos que un chico entienda desde joven que cuidar su salud mental es tan importante como cuidar su cuerpo, ya estamos haciendo prevención”, concluyó Rafael Sancho.

Las más leídas