Salud mental y suicidios: "Todos somos parte de la solución", el llamado a escuchar y acompañar

Una especialista habló en Ahora Vengo después del testimonio de Sergio, un hombre que atravesó una crisis suicida y logró superarla. Remarcó la importancia de escuchar sin juzgar, detectar cambios de conducta y recurrir a la ayuda profesional.

Las señales de que una persona atraviesa un malestar pueden observarse en comportamientos cotidianos. 

Las señales de que una persona atraviesa un malestar pueden observarse en comportamientos cotidianos. 

El testimonio de Sergio, quien contó en AIRE su experiencia durante una crisis suicida y cómo logró salir adelante, abrió la conversación sobre una problemática de salud mental que todavía está atravesada por muchos silencios y prejuicios. Después de escucharlo, Andrea Temperini, psicóloga y suicidóloga y coordinadora nacional de la Asociación Red Argentina de Suicidología, destacó la importancia de que los medios visibilicen el tema con responsabilidad y puso el foco en la prevención.

“Hablar en principio de la problemática del suicidio es una responsabilidad de todos ”, sostuvo Temperini en diálogo con Luis Mino en Ahora Vengo, y remarcó que es necesario hablar de prevención, aunque evitando referirse a la metodología utilizada en los suicidios.

La especialista también hizo hincapié en un mensaje central a partir del relato de Sergio: una persona que atraviesa una crisis suicida puede salir adelante.

“De esto se sale”, afirmó. Para la psicóloga, la ayuda adecuada, el acompañamiento de la familia, el apoyo de la escuela y la presencia de otras personas pueden resultar fundamentales durante una crisis.

Las señales de alerta pueden aparecer en la vida cotidiana

Temperini explicó que las señales de que una persona atraviesa un malestar pueden observarse en comportamientos cotidianos. Una persona que está angustiada, triste, callada, que deja de hablar con otros, modifica sus rutinas o deja de responder mensajes puede estar atravesando una situación que requiere atención.

“No sabemos el trasfondo, pero esos comportamientos se ven”, explicó.

Por eso, recomendó acercarse sin juzgar y preguntar directamente qué está pasando. “¿Querés contarme qué te pasa?”, ejemplificó.

Para la especialista, las herramientas básicas para acompañar a alguien están al alcance de todas las personas: mirar, escuchar y estar disponibles para el otro. El acompañamiento profesional llegará cuando sea necesario, pero el primer acercamiento puede darse desde los vínculos cotidianos.

“Las herramientas y los recursos para ayudar a alguien las tenemos todas las personas porque es una cuestión humana”, señaló.

La importancia de no minimizar el sufrimiento

Uno de los errores más frecuentes al acompañar a una persona que atraviesa un momento de sufrimiento es minimizar aquello que le ocurre, explicó Temperini.

Puede suceder cuando alguien considera que un problema es una “pavada” porque desde su propia perspectiva tendría una solución sencilla. Sin embargo, para quien atraviesa ese sufrimiento la situación puede ser completamente diferente.

“Minimizar lo que para el otro es un problema es sentirse incomprendido”, sostuvo.

Uno de los errores más frecuentes al acompañar a una persona que atraviesa un momento de sufrimiento es minimizar aquello que le ocurre.

Uno de los errores más frecuentes al acompañar a una persona que atraviesa un momento de sufrimiento es minimizar aquello que le ocurre.

La especialista también llamó la atención sobre la adolescencia. Advirtió que muchas veces determinados comportamientos se naturalizan bajo la idea de que son propios de esa etapa de la vida.

Una persona adolescente que está angustiada, permanece encerrada o presenta cambios en sus comportamientos requiere atención. “No es común que un adolescente esté angustiado, que esté encerrado, que tenga alteración en sus comportamientos. Hay que prestar atención a qué se deben esas situaciones”, explicó.

También cuestionó la idea de que determinadas conductas son simplemente una forma de “llamar la atención”. Según indicó, esa expresión puede llevar a desestimar señales que deberían ser observadas.

Temperini sostuvo que, retrospectivamente, muchas familias reconocen determinadas señales que estaban presentes antes de un suicidio. Por eso consideró fundamental aprender a identificarlas antes.

Suicidio: un fenómeno multicausal

Ante la consulta sobre las causas del suicidio, la psicóloga fue contundente: no existe una única causa.

Según explicó, se trata de una problemática multicausal en la que diferentes situaciones y factores de vulnerabilidad pueden acumularse a lo largo del tiempo.

Por eso, aclaró que tampoco puede atribuirse automáticamente el suicidio a una separación, una pérdida, un problema económico o la muerte de un ser querido. “No es lo último. Hay todo un proceso”, explicó.

La especialista utilizó la imagen de una “gotita que rebalsa el vaso” para describir cómo una situación puntual puede aparecer al final de un proceso previo de sufrimiento.

También aclaró que depresión y suicidio no son sinónimos.

Una persona con depresión puede presentar pensamientos relacionados con la muerte, pero eso no significa necesariamente que esté pensando en suicidarse. “No es lo mismo pensar en la muerte o hablar de la muerte que pensar en matarse”, diferenció.

Además, remarcó que la depresión puede tratarse con profesionales de la salud mental y medicación cuando corresponde.

“El problema no es la muerte, sino que no sé cómo vivir”

Temperini destacó que en muchas situaciones de crisis suicida el problema no está relacionado directamente con un deseo de morir, sino con la imposibilidad de encontrar una manera de continuar. “El problema no es la muerte, sino que no sé cómo vivir”, sintetizó.

En ese sentido, vinculó la problemática con las dificultades para gestionar las emociones. Señaló que actualmente existen avances en el ámbito educativo y que desde edades tempranas se trabaja sobre la identificación y regulación emocional.

Sin embargo, aclaró que esto por sí solo no alcanza para abordar una problemática compleja, que también involucra aspectos vinculados con la personalidad, la familia, la comunidad y las oportunidades que ofrece la sociedad.

Bullying, consumo de sustancias y problemas económicos: factores de riesgo

Durante la entrevista también se abordaron algunos de los factores que pueden incrementar la vulnerabilidad de una persona.

Temperini señaló que el bullying es un factor de riesgo, aunque aclaró que no constituye por sí mismo una causa del suicidio. En ese sentido, cuestionó que en algunas instituciones educativas estas situaciones sean minimizadas bajo la idea de que “ya va a pasar”.

También explicó que el consumo de sustancias constituye un factor de riesgo, particularmente cuando una persona ya presenta ideación o planificación suicida.

Los problemas económicos y las deudas fueron otro de los factores mencionados. La especialista explicó que estas situaciones pueden formar parte de una acumulación de problemas que lleva a la persona a sentirse sin salida.

“Hay todo un proceso, hay todo un camino hasta que se desencadena este resultado final”, afirmó.

Qué hacer ante una crisis suicida

Temperini destacó la necesidad de que la población conozca dónde recurrir ante una situación de crisis.

Según explicó, los protocolos del Ministerio de Salud establecen la posibilidad de comunicarse al 107 o al 911 y también recomendó llevar a la persona al hospital más cercano.

En este sentido, remarcó un cambio en el sistema de salud de Santa Fe: actualmente, según señaló, los hospitales cuentan con guardias de salud mental, algo que no ocurría años atrás.

En Argentina rige la Ley Nacional de Prevención del Suicidio 27.130, que establece la cobertura de la asistencia ante una crisis suicida por parte de obras sociales, prepagas, mutuales y organismos públicos y privados.

En Argentina rige la Ley Nacional de Prevención del Suicidio 27.130, que establece la cobertura de la asistencia ante una crisis suicida por parte de obras sociales, prepagas, mutuales y organismos públicos y privados.

También recordó la vigencia de la Ley Nacional de Prevención del Suicidio 27.130. En particular, mencionó que el artículo 16 establece la cobertura de la asistencia ante una crisis suicida por parte de obras sociales, prepagas, mutuales y organismos públicos y privados.

“Es importante que conozcamos también nuestros derechos”, sostuvo.

La asistencia, aclaró, no debe limitarse a la persona que atraviesa la crisis. La familia también queda afectada y necesita contención, orientación y asesoramiento.

La familia puede ser un factor protector

La especialista planteó una reflexión sobre el rol de los vínculos cercanos. Una familia puede convertirse en un factor protector cuando escucha, acompaña y presta atención, pero también puede transformarse en un factor de riesgo cuando no escucha, naturaliza determinadas conductas o minimiza el sufrimiento.

Por eso, consideró fundamental que las personas puedan reconocer que algo no está bien y animarse a hablar.

“No juzgar en esas situaciones y poder alentar a que la persona, en el caso que sea necesario, recurra a profesionales” es parte del acompañamiento, explicó.

Una red nacional que trabaja en prevención

Temperini contó que la Asociación Red Argentina de Suicidología está integrada por profesionales y voluntarios de todo el país que trabajan de manera ad honorem.

La organización realiza capacitaciones para instituciones públicas y privadas y desarrolla tareas de promoción, visibilización y detección de la problemática. También cuenta con una capacitación para formar operadores sociocomunitarios en prevención del suicidio.

Además, anunció que en Santa Fe se realizará un Congreso Nacional de Suicidología, organizado junto con la Universidad Católica y la Facultad de Psicología, de manera gratuita para toda la comunidad.

Para contactarse con la organización, Temperini indicó que se puede buscar a la Red Argentina de Suicidología en redes sociales.

“Todos somos parte de la solución”

Después del relato de Sergio, Temperini insistió en que hablar de suicidio no significa solamente mirar las estadísticas. Los datos son necesarios para estudiar la problemática y desarrollar políticas públicas, pero también es necesario visibilizar que existen personas que atraviesan una crisis y logran salir adelante.

“Todos somos parte de esta problemática y también todos somos parte de la solución”, resumió.

Para la especialista, escuchar, mirar, acompañar y detectar cambios en quienes forman parte de nuestra vida cotidiana son acciones concretas de prevención. Y cuando el malestar supera las posibilidades de ese acompañamiento, es fundamental recurrir a profesionales y a los servicios de salud.

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