Máximo Thomsen se desmayó en la sala y pidieron la presencia de un médico. El joven, de 23 años, fue uno de los ocho sentenciados por su participación en el asesinato de Fernando Báez Sosa, ocurrido en Villa Gesell en enero de 2020; recibió la pena de prisión perpetua, por considerarlo coautor de homicidio.
Minutos después de las 13.23, los jueces María Claudia Castro, Emiliano Lazzari y Christian Rabaia entendieron en un fallo unánime que Thomsen es uno de los cinco "coautores" del delito de "homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas".
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El resto de los rugbiers condenados a perpetua son:
- Ciro Pertossi
- Enzo Comeli
- Matías Benicelli
- Luciano Pertossi
Fueron condenados por haber sido encontrados culpables de ser coatures penalmente responsable homicidio doblemente agravado por haber sido cometido por dos o más personas.
Por qué tres rugbiers fueron condenados a 15 años de prisión
Además, otros tres rugbiers fueron condenados a 15 años de prisión por haber sido encontrados culpables de ser partícipes del asesinato del joven de 18 años frente al boliche Le Brique de Villa Gesell.
- Ayrton Viollaz
- Blas Cinalli
- Lucas Pertossi
Por qué estaban parados los rugbiers en el momento de la lectura del veredicto
Antes de comenzar la lectura, el abogado de los rugbiers, Hugo Tomei, pidió que los acusados escuchen el veredicto de pie.
Quién es y qué hizo Máximo Thomsen
- Tiene 22 años y hasta antes que ocurriera el asesinato en la ciudad balnearia, Thomsen estudiaba Educación Física en la ciudad de Zárate.
- El joven practicó rugby a lo largo de toda su infancia en el Arsenal Zárate. Pero en 2017 se unió al Club Atlético de San Isidro (CASI), que actualmente lo suspendió.
- Desde el equipo aseguran que el joven nunca se “integró”. Según consignó Clarin, sus compañeros lo describen como alguien “bastante callado”.
- Es señalado por la Justicia como el rugbier que le dio la patada mortal al adolescente asesinado a golpes, el 18 de enero de 2020, a la salida de un boliche de Villa Gesell.
- Una de las pruebas que incriminan a Thomsen es una zapatilla de lona negra manchada con la sangre de la víctima que le pertenecía. La encontraron en la casa que los rugbiers habían alquilado en la costa.
- Del mismo modo, un audio de WhatsApp entre amigos en común de los rugbiers expuso la actuación de Thomsen en el crimen. “Le pegó no sé cuántas patadas en la cabeza y la última lo mató”, se escucha decir a un joven agendado en el grupo como Juani Neme.
- Thomsen se negó a someterse a las pericias psicológicas y psiquiátricas solicitadas por la querella y la fiscalía. “Ya violaron muchas cosas privadas mías y no quiero que vuelva a pasar”, justificó.
- Thomsen rompió el silencio por primera vez en el juicio: “Quiero pedir disculpas porque jamás en la vida se me hubiese ocurrido tener intenciones de matar a alguien”
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