domingo 12 de julio de 2020
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Los que no quieren aislarse en sus mansiones y ponen en riesgo a todos

Empresarios y profesionales de alto poder económico fueron detenidos por violar la cuarentena. Son blanco del repudio generalizado en las redes sociales. La pandemia por coronavirus rompió ínfulas de impunidad.

En estas situaciones límite aflora lo mejor y lo peor, dos categorías que demarcan una disputa cuerpo a cuerpo en medio de una realidad que se transformó en ciencia ficción. Nadie hubiese imaginado hace un par de meses que un tercio del planeta estaría en cuarentena. Y que transitar por una ciudad, que era lo más natural, se transformaría en un delito.

El cambio a la vida confinada y aislada fue brusco. Pero la mayoría entendió el riesgo que puede atraer hacer circular el coronavirus, luego de las experiencias cruentas de Italia y España.

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En medio de una pandemia que alteró los detalles más esenciales de la vida, como el de transitar libremente, aparecen gestos solidarios y encomiables y también las peores actitudes, como la de aquellos que violan el aislamiento obligatorio tras haber estado en un país en riesgo. Más de 23.700 personas volvieron del exterior después del 11 de marzo pasado. La mayoría cumplió con las restricciones pero un puñado de personas mostró no tener demasiado interés en quienes lo rodean, con ínfulas de nunca ocultar poder y cierta impunidad. Todo se resquebraja y licúa con esta pandemia, incluso el poder de algunas personas que en épocas normales se manejaban como monarcas.

El gobierno y la Justicia provincial marcaron una raya contra los infractores. El tiempo dirá si se les aplica todo el peso de la ley o no. El fiscal Estanislao Giavedoni señaló a Aire de Santa Fe que a las personas que violaron el aislamiento por coronavirus les podría caber de seis meses a dos años de prisión, pero si este individuo se resiste a la autoridad se puede sumar el artículo 239 del código penal que prevé 15 días a un año de prisión. Todavía no hubo ningún condenado por estos delitos.

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Rosario es la ciudad de la provincia que tiene más detenidos en sus domicilios por violar el aislamiento obligatorio. Hasta el viernes eran 102 personas.

El perfil de aquellos que cometieron este tipo de delitos potencia la bronca, sobre todo por las redes sociales donde los excesos están a la orden del día. Pero la indignación se hace visible porque en su mayoría los que violan el aislamiento obligatorio por coronavirus son profesionales, empresarios o comerciantes que lograron reunir el dinero necesario para poder viajar al exterior en medio de un contexto económico implacable; pudieron acceder a estudios universitarios, y tener un buen estándar de vida. O viven en edificios como los de Puerto Norte, en Rosario, donde cada departamento cuesta más de 800.000 dólares.

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Lo que recarga la indignación es que esta gente que tuvo estas posibilidades por encima de la media decida, sin importarle nada del resto de la sociedad, romper el aislamiento obligatorio, que no es un confinamiento extremo, sino simplemente quedarse dentro de su casa: ¿no se quedan encerrados en sus mansiones?

El caso del CEO de Terminal Puerto Rosario Gustavo Nardelli, del grupo Vicentín, es un ejemplo. El directivo de cerealera que tiene deudas por 1350 millones de dólares, salió con su lujoso yate Champagne por el río Paraná como si nada en medio de la cuarentena por coronavirus, pero fue interceptado por la Prefectura. Lo encontraron en las islas frente a Rosario, en la zona del Paraná Viejo. Fue sorprendido por Prefectura que lo obligó a ir en el despampanante barco hasta la sede de esa fuerza en la Estación Fluvial.

Prefectura Naval Arg on Twitter

En el momento, el empresario fue detenido y finalmente fue obligado a cumplir el aislamiento aunque no quedó bajo arresto. El juez federal de Rosario Marcelo Bailaque lo indagará cuando termine el período de aislamiento social. El viernes, medios nacionales señalaron que Nardelli había violado por segunda vez la cuarentena obligatoria al transitar con su auto de alta gama por el barrio porteño de Belgrano. Sus abogados en Rosario negaron esa versión. Pero por las redes sociales la indignación se hizo carne otra vez.

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El jueves hubo otro despliegue policial en las torres Maui, en Puerto Norte, la zona más exclusiva de Rosario, donde fue detenido la semana pasada el empresario Marcos Moretti. Esta vez el acusado fue otro empresario, Roberto Dutra, que fue imputado por violar 14 veces la cuarentena obligatoria y luego el arresto domiciliario, tras haber tomado contacto directo con su pareja que regresó de viaje en medio de la pandemia de covid-19.

Además, Dutra está siendo investigado por fraguar un certificado para circular, en el que figuraba como mucamo del hospital Centenario, donde su empresa Catering Gourmet provee de alimentos.

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El primer empresario detenido por violar el aislamiento obligatorio ante el coronavirus fue Fernando Riccomi, el CEO del equipo de rugby Los Ceibos –el team argentino profesional que juega en la nueva Superliga Americana– tras ser denunciado de forma anónima por incumplir la cuarentena tras retornar de Chile, donde el conjunto que gerencia derrotó a Selknam en Santiago. La orden de detención domiciliaria contra Ricommi fue dictada por el titular de la unidad especializada que fue creada el lunes, que está a cargo del fiscal Gustavo Ponce Asahad, que confinó a prisión domiciliaria, en el marco de la emergencia sanitaria dispuesta por un decreto presidencial del sábado pasado.

"Son todos hechos de una irresponsabilidad manifiesta, de un sentido de poca conciencia social y ciudadana a la par de que implica un delito", afirmó el fiscal Ponce Asahad.

"Estas personas no pueden justificar que no sabían las medidas. El 90 por ciento de los que tenemos detenidos con arresto domiciliario por la actual coyuntura es gente que ha tenido la posibilidad de recorrer todas las etapas de la educación formal, entonces, hay un compromiso doble; además que han sido advertidos por autoridades migratorias en las fronteras", observó y agregó: "Asombra el grado de indolencia e irresponsabilidad".

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