Mar del Plata vivió este lunes una situación extrema en la Costa Atlántica, pero el fenómeno no resulta inédito. La ciudad ya había atravesado un episodio muy similar el 21 de enero de 1954, cuando una ola de proporciones extraordinarias avanzó sobre la costa en pleno mediodía y alteró una jornada típica de verano.
Los registros del archivo histórico del diario La Capital describen un día de calor intenso, con mar calmo y playas colmadas. Nada anticipó lo que ocurrió minutos después, cuando el oleaje cambió de manera abrupta y sorprendió a turistas y residentes.
Una ola gigante que desató caos y desesperación en Mar del Plata en 1954
Según las noticias de la época, una primera ola de gran tamaño ingresó con fuerza sobre la arena y arrastró pertenencias, sombrillas y personas. Otras dos embestidas reforzaron el impacto y transformaron la escena en un cuadro de confusión total.
El archivo histórico revela que el mar estaba en calma minutos antes del fenómeno que sorprendió a miles de turistas.
En Playa Bristol, miles de personas corrieron en distintas direcciones y muchas familias se separaron en medio del tumulto. Quienes se encontraban dentro del agua quedaron atrapados por la potencia del mar y necesitaron asistencia inmediata. Guardavidas y personal sanitario actuaron sin demora para rescatar a los afectados.
A pesar de la violencia del episodio, las autoridades marítimas informaron que no se registraron muertes. Sin embargo, once personas sufrieron asfixia y requirieron maniobras de reanimación sobre la misma playa.
La rápida reacción de bañistas, turistas y equipos de emergencia resultó clave para evitar un desenlace trágico. El episodio marcó un antes y un después en la percepción del riesgo natural en la ciudad.
La intervención de guardavidas y asistentes evitó que el episodio de 1954 terminara en tragedia.
Antecedentes que refuerzan el riesgo en la costa marplatense
El archivo periodístico también menciona un evento previo ocurrido en 1945, en la zona de la Escollera Norte. En aquella oportunidad, cuatro olas de gran tamaño sorprendieron a los veraneantes y provocaron numerosos heridos y escenas de pánico.
Estos antecedentes consolidaron la idea de la llamada “marea meteorológica”, un fenómeno poco frecuente pero posible en la geografía de Mar del Plata. La historia demuestra que el mar puede cambiar de forma repentina, incluso en días que parecen ideales para el descanso.