En la mañana de este martes 13, cuando muchos esquivan fechas “malditas” y otros cruzan los dedos por costumbre, Mariano y Gabriela eligieron celebrar el amor. Lo hicieron en el Registro Civil de Santa Fe, rodeados de familia, cámaras y sonrisas, desafiando supersticiones y sumando una anécdota que difícilmente olviden: se casaron… con la luz cortada.
Se casaron un martes 13 en Santa Fe y, ni siquiera el corte de luz pudo frenar la boda
La escena tuvo algo de película y mucho de vida real. Mientras en el edificio del Prado Español se interrumpía el suministro eléctrico, la ceremonia siguió su curso. Sin micrófonos, sin ventiladores y con el calor típico de enero, el “sí” llegó igual. Porque, como ellos mismos repitieron, el amor fue más fuerte que cualquier mito.
Para Mariano y Gabriela, el martes 13 no es sinónimo de mala suerte. Todo lo contrario. Se conocieron un martes 13, él se declaró en otro 13 —cuando ella cumplía 15— y ahora eligieron el 13 de enero, además, cumpleaños de Gabriela, para formalizar una historia que ya llevaba 20 años de convivencia, 28 de conocerse y tres hijos.
“Era un regalo”, contó Mariano, recordando cómo la sorpresa empezó un año antes, cuando Gabriela fue a buscar un anillo a una joyería sin saber que ya había una fecha reservada. Recién después cayó la ficha: ese 13 también era martes. Lejos de dudar, avanzaron. “Para nosotros es un día más, un día de suerte”, dijeron, convencidos.
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El contraste fue inevitable. Entre comentarios incrédulos, bromas al aire y la propia jueza reconociendo lo inusual del momento, la pareja se mostró firme, relajada y feliz. Incluso cuando la falta de luz parecía darle la razón a las supersticiones, la respuesta fue clara: se casaron igual.
No hubo nervios por el número ni miedo a los augurios. Hubo risas, complicidad y una familia que ya estaba formada, pero que quiso dar un paso más. “Es formalizar lo que somos y mostrarles a nuestros hijos que apostamos a la familia y al amor”, explicó Gabriela, emocionada, mientras recibía saludos por su cumpleaños.
En una ciudad donde ese día solo se registró un casamiento, Mariano y Gabriela dejaron una postal distinta: la de una pareja que eligió creer en su propia historia. Porque para ellos, el martes 13 no trae mala suerte. Trae recuerdos, amor y ahora, también, un matrimonio.
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