Luego de varios meses sin información pública y oficial sobre el estado de las negociaciones entre Argentina y China por la instalación de megagranjas porcinas, una nota periodística hizo que Cancillería Argentina saliera a desmentir el avance del polémico acuerdo. ¿Cómo sigue el memorándum comercial que pretende convertir a la Argentina en el mayor proveedor de carne de cerdo para China? Hasta ahora, toda respuesta es especulativa.
El artículo del medio El Cronista señaló este lunes que “la Argentina y China trabajan con el objetivo de firmar en septiembre el acuerdo, que se trabajó en una mesa interministerial y que se concretará con las contrapartes chinas”. Sin embargo, esa misma noche, Cancillería Argentina aseguró que esa información “es absolutamente falsa y carece de asidero”.
Como en el cuento del lobo y los tres cerditos, el Gobierno estaría “soplando” y midiendo qué tan resistentes son los opositores de la instalación de las granjas. Es la teoría que más circula entre las agrupaciones activistas que convocaron a un tuitazo en redes sociales. Desde las 20 de este martes, ambientalistas recordarán al gobierno de Alberto Fernández que no quieren megafactorías porcinas en el país.
Es que más allá de la veracidad o no del avance del acuerdo porcino, lo cierto es que no hay noticias oficiales acerca de la construcción del mayor proyecto porcino de la historia del país que consta de la instalación de 25 granjas de cría intensiva -en una primera etapa- con 12.000 cerdas madres, acompañadas cada una de un gran complejo industrial emplazado en no menos de 100 hectáreas con plantas de acopio y prensado de soja para alimentar los cerdos, generación de biodiesel, frigoríficos y biodigestores.
Cabe recordar que el pacto con los orientales iba a rubricarse en septiembre de 2020, pero se postergó para noviembre con el fin de incluir en el Memorándum de Entendimiento “un artículo donde se asegura el respeto de las leyes de protección ambiental, los recursos naturales y la bioseguridad”. Pero desde ese momento, la Cancillería de Felipe Solá no volvió a referirse públicamente al tema hasta este lunes.
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Aire Digital consultó a autoridades provinciales sobre el presunto avance del acuerdo, ya que Santa Fe había manifestado su interés de ser una de las provincias que albergue granjas porcinas para China. “No recibimos ninguna comunicación del gobierno nacional y, por experiencia propia, el memorándum lleva un tiempo bastante largo y más aún cuando hay mucho dinero en el medio”, dijo el secretario de Agroalimentos, Jorge Torelli.
El funcionario del gobierno de Omar Perotti dijo verse sorprendido por la información de El Cronista. “Me llama la atención. Los precios del cerdo en el mercado interno de China se están derrumbando porque habrían recompuesto su stock y alcanzado el punto de equilibrio que estaban buscando”. “Las plantas exportadoras de carne de cerdo de Argentina hacia China embarcaron los últimos contenedores y los precios no dan para colocar más en el mercado chino”, aseguró a Aire Digital.
No obstante, el gerente general del Consorcio de Exportación de Carne de Cerdo Argenpork, Guillermo Proietto, aseguró a Télam en abril de este año que Argentina "empezó a trazar un recorrido firme hacia ser un exportador de carne de cerdo", pretendiendo aumentar la exportación de 40.000 o 42.000 toneladas del año pasado a 45.000 o 50.000, siendo China el comprador del 90% de las exportaciones de carne de cerdo argentina.
La oportunidad que presenta el escenario internacional no podría ser mejor para los empresarios del sector. Alemania y España, dos de los mayores proveedores de carne porcina del mundo y principales vendedores al país oriental bajaron drásticamente las ventas por el avance de la Peste Porcina Africana, altamente contagiosa en grandes instalaciones con hacinamiento de animales.
El propio embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, había planteado en declaraciones a un medio radial de Buenos Aires la intención de “ampliar la capacidad productiva de cerdos” en Argentina para “exportar enormemente” a China, aprovechando “la demanda estructural” del gigante asiático.
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Consultado precisamente sobre el plan de producción de animales en granjas industrializadas, dijo en febrero que los ministerios de Agricultura, Producción, Relaciones Exteriores y Ambiente están coordinando "un plan de desarrollo federal para promover el sector con incentivos, buscando ampliar las granjas que ya existen e instalar nuevas, con una dinámica que acepte todas las normas sanitarias y de seguridad". El objetivo es ingresar al grupo de mayores exportadores de carne de cerdo del mundo, como Alemania, España, Brasil, Estados Unidos y Dinamarca.
La polémica por el sí o no a las granjas porcinas se vive incluso puertas adentro de la Cancillería argentina. Silvia Vázquez, hoy exdirectora de Asuntos Ambientales, había participado de un debate virtual y abierto al público sobre la posible instalación de mega factorías de cerdos en el país. “El acuerdo no ha pasado por la Dirección de Asuntos Ambientales”, afirmó en ese momento. Y marcó su postura asegurando que “el 85% de las enfermedades que estamos contrayendo los humanos en los últimos diez años tienen origen zoonótico”. “La cuestión ambiental tiene que ser prioritaria en la elaboración de un posible acuerdo”, continuó. Dos semanas después, renunció a su cargo alegando que “nuestra democracia acumula demasiadas deudas con el ambiente”.
La demanda social que se reflejará otra vez en redes sociales a través de un tuitazo, exigirá al gobierno nacional información concisa sobre las tratativas con China, demostrando una vez más la fortaleza con la que protege a los tres cerditos.
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