Escapada a un pueblo de Buenos Aires donde la vida es tranquila y se disfruta con una picada
Este rincón de Cañuelas combina un trazado de diagonales único con una cultura gastronómica que atrae a miles de visitantes cada fin de semana.
El trazado de diagonales de 1889 buscó facilitar el movimiento de carruajes hacia la estación de tren, el motor que conectó a los productores de Uribelarrea con el puerto de Buenos Aires.
Buenos Aires ofrece mil opciones, pero pocas tienen la mística de Uribelarrea. Acá las diagonales no imitan a las de La Plata; acá las diagonales organizan un pueblo que nació en 1889 y que todavía prefiere el silencio de sus calles de tierra antes que el ruido de la ciudad, ideal para una escapada de fin de semana.
"Uribe" no necesita maquillarse para parecer antiguo: sus casas centenarias y sus almacenes de ramos generales cuentan una historia de laburo rural que sigue muy viva.
Escapada a Uribelarrea, un destino para viajar a través del tiempo
El trazado del pueblo rompe con la típica cuadrícula española. Sus calles convergen en una plaza central que funciona como el corazón de la localidad. Caminar por estas manzanas permite descubrir una arquitectura que se mantiene intacta desde finales del siglo XIX, cuando los colonos agrícolas fundaron este enclave para potenciar la producción de la zona.
Las fábricas locales aprovechan el agua de napas profundas de la zona de Cañuelas, logrando cervezas de estilo alemán con un perfil mineral único en la provincia.
Las fábricas locales aprovechan el agua de napas profundas de la zona de Cañuelas, logrando cervezas de estilo alemán con un perfil mineral único en la provincia.
A diferencia de otros destinos que se volvieron "parques temáticos" para turistas, Uribelarrea conserva su identidad. Los vecinos todavía toman mate en la vereda y el ritmo del lugar sigue los tiempos del sol, creando un ambiente ideal para quienes buscan bajar un cambio sin alejarse demasiado de la Capital.
Uribelarrea, el paraíso de la picada y la cerveza artesanal
Si hay algo que puso a este pueblo en el mapa de todos los buscadores de sabores, es su gastronomía. Los productores locales entendieron que el secreto estaba en sus raíces. Fiambres caseros, quesos de campo y conservas artesanales arman una oferta que tienta a cualquiera.
La gran fiesta del año: Desde 2009, los emprendedores organizan la Fiesta de la Picada y la Cerveza Artesanal. Este evento ya es un clásico bonaerense que vincula directamente al que produce con el que consume.
Sabores con firma: Los viñedos y las fábricas de cerveza locales utilizan materias primas de la región, garantizando que cada vaso y cada tabla tengan ese gusto auténtico a interior bonaerense.
La Escuela Don Bosco produce más de diez variedades de quesos y embutidos, utilizando técnicas de maduración en sótanos históricos que mantienen la humedad ideal para el sabor artesanal.
Educación y producción: el alma de la Escuela Don Bosco
Uribelarrea no vive solo del turismo de fin de semana. El pueblo sostiene una actividad productiva real que lo diferencia de otras escapadas cercanas. La Escuela Agrotécnica Salesiana Don Bosco, una de las más antiguas de América Latina, educa a nuevas generaciones en el trabajo de la tierra.
De sus talleres salen algunos de los mejores dulces de leche y quesos de la provincia. Esta cultura del trabajo artesanal se contagia a toda la comunidad: desde los que crían cabras para quesos de autor hasta los que hornean alfajores o producen chacinados premium. En Uribe, el turismo y el trabajo conviven de forma natural, sin artificios.
No busques grandes lujos ni centros comerciales. Uribelarrea te ofrece la sombra de una plaza, una iglesia neogótica que impone respeto y mesas largas donde el tiempo se detiene. Es el destino perfecto para quienes entienden que una buena picada, compartida en un entorno de calles de tierra y aire puro, vale mucho más que cualquier propuesta sofisticada de la ciudad.